El 7 de julio de 2026, o sea hoy, pasará a la historia del automóvil en Europa por ser la fecha en la que entra en vigor una nueva fase del Reglamento General de Seguridad de la Unión Europea, que obliga a que todos los turismos y vehículos comerciales ligeros matriculados por primera vez a incorporar nuevos sistemas avanzados de seguridad. Entre ellos, destacan el conocido como Sistema Avanzado de Advertencia de Distracción del Conductor (DDR-ADR), una tecnología que usa cámaras y sensores para analizar la atención del conductor y emite avisos visuales y acústicos si considera que existe un riesgo en la conducción, y el Sistema Avanzado de Frenado Automático de Emergencia para Peatones y Ciclistas (AEB-PCD).
Sin embargo, otro dispositivo que la DGT lleva años recomendando por su vital importancia, también se convierte en obligatorio y su implementación incluso llega ahora publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) español a través de la Orden PJC/528/2026, donde se actualiza la normativa española y se pone fecha a su aplicación: hablamos del denominado sistema Alcolock, en realidad una preinstalación obligatoria de alcoholímetros antiarranque.
En qué consiste el nuevo sistema obligatorio Alcolock
Así, desde este día 7 de julio de 2026, aunque los compradores en realidad no noten ninguna diferencia, todos los coches nuevos que se matriculen llevarán ya preinstalado este sistema que impide que el coche arranque si detecta en el conductor una tasa de alcohol superior a la permitida. Pero, ¿en qué consiste exactamente esta tecnología?
Ya obligatorio en todos los vehículos de nueva homologación desde julio de 2022, y ahora en todos los que ya se matriculen, este sistema consiste en una interfaz estandarizada que permite la posterior instalación del dispositivo alcoholímetro antiarranque. La DGT, por su parte, ha explicado en los últimos meses que, una vez que el dispositivo esté ya instalado completamente, "este sistema se encontrará ya conectado al encendido del vehículo, de forma que si el conductor no realiza el control soplando sobre su alcoholímetro, o si al hacerlo supera la tasa establecida, no será posible arrancar. Además, cuenta con un módulo de control que recoge y archiva los resultados para crear el historial de su uso".
Ya hay países que regulan su uso obligatorio en conductores
Por ahora, eso sí, la instalación final del sistema de alcoholímetro no será obligatoria, sino simplemente lo es contar con su preinstalación. Aunque de momento en España no hay aprobada ninguna regulación al respecto, el fin parece claro por lo que vamos conociendo de normativas ya firmadas en otros países europeos como Italia, Bélgica, Dinamarca, Francia o Suecia, por poner solo algunos ejemplos.
Y es que, en la mayoría de países donde ya se ha regulado el uso de alcoholímetros, la obligatoriedad llega para los conductores que han sido detectados conduciendo con una tasa de alcohol superior a la permitida, a los condenados y, especialmente, a los reincidentes. A todos ellos se les puede obligar a utilizar el sistema Alcolock, gracias a su preinstalación ya de fábrica, de manera que durante un tiempo mínimo, que por ejemplo en Italia es de dos años, tengan obligatoriamente que someterse a una prueba de alcohol para que el coche les permita arrancar.
Un sistema caro y que obliga a mantenimiento
Montar el sistema de alcoholímetro completo suele ser caro, entorno a unos 1.500 euros que en los países donde se ha regulado se suele obligar a pagar al infractor, y requiere un mantenimiento periódico para garantizar su buen funcionamiento.
De momento, la preinstalación se compone de un conector electrónico y de un cableado especial que los fabricantes integran en el sistema eléctrico del vehículo. Se trata por tanto solo de un primer paso hacia un sistema completo obligatorio que para la DGT es fundamental y que evitaría muchísimos siniestros producidos hoy por personas que conducen habitualmente con tasas de alcohol superiores a las permitidas: en el futuro ya no podrán hacerlo. Esperemos que más pronto que tarde.









