Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de la Casa Blanca ha cambiado mucho cómo el mundo se está comportando en materia de acuerdos económicos. En concreto, lo que más nos afecta a nosotros es la Unión Europea, la cual ha querido reaccionar a los aranceles que llegan desde el otro lado del Atlántico firmando acuerdos muy importantes tanto como el Mercosur, como recientemente se ha sellado con India.
La diferencia entre los primeros y los segundos es que en el país asiático hay una fuerte industria automovilística y algunos ya se han echado las manos a la cabeza pensando que se podría dar un fenómeno parecido al de China, la cual no para de exportar sus marcas a la eurozona. Aunque como te voy a explicar a continuación no se espera un gran desembarco, por ahora.
La gran diferencia entre India y China
Uno de los primeros aspectos que debemos tener en cuenta es que mientras en China existen más de 100 marcas propias de turismos, lo que es una barbaridad en sí mismo, en India prácticamente lo podríamos resumir en Mahindra y Tata, ambas con pasado en nuestro país, aunque ahora mismo no comercialicen sus modelos, así como Maruti, cuyo socio es Suzuki al que no “pisarían” en nuestro mercado.
Teniendo en cuenta este punto de partida, según fuentes consultadas por La Tribuna de la Automoción este nuevo Tratado de Libre Comercio entre India y la Unión Europea no va a tener un impacto directo en el corto plazo, como sí está sucediendo con China en los últimos años. No hay que olvidar que se tratará de una bajada escalonada de los aranceles que tardará un tiempo en completarse.
Otro aspecto importante que señalan dentro del artículo es que, aunque los coches de marcas indias o fabricados allí puedan ser muy competitivos por los bajos costes de producción de mano de obra, tienen una barrera clara en materia de homologación para poder comercializarse dentro de la Unión Europea y que no sea rechazados.
Según se explica, los coches producidos para el mercado local de India tendrían bastante complicado pasar las normativas relacionadas con las emisiones y seguramente también con la seguridad, sobre todo con las tecnologías que son obligatorias dentro de la Unión Europea. Por tanto, indican que se tardará bastante años en acelerar la exportación y se necesitaría un desarrollo específico.
Aunque también lo podríamos mirar desde una óptica contraria, siendo los fabricantes europeos los que mandaran sus productos a India. Allí las marcas generalistas que aquí conocemos ya venden productos adaptados a las necesidades y gustos de este mercado, por lo que no creemos que mandaran nuevos productos, pero sí podría ser una pequeña oportunidad para las firmas premium como Mercedes, BMW o Audi.
El negocio de los componentes
Aunque hayamos puesto el primer foco de este acuerdo en las marcas de coches quizás en donde se pueda mover más dinero en un futuro es en la exportación de componentes para vehículos. Volviendo al mismo artículo indican que eso sería en un medio plazo, pues señalan que en India hay muchos proveedores que cada vez tienen más nivel y cuando las tarifas de exportación empiecen a bajar si es posible que algunos proveedores indios comercialicen sus productos aquí. No hay que olvidar que en este tipo de productos la homologación es mucho menor.
Otra de las posibilidades que se exponen es que India podría convertirse en un futuro en exportador de modelos con motores de combustión gasolina o diésel. Allí, por ahora, se van a seguir fabricando y mientras las plantas de montaje europeas se adaptan a la electrificación, sería una forma de poder ofrecer estas opciones térmicas si la Unión Europea no termina de quitarlas definitivamente.









