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Actualmente, el límite de alcohol en sangre en España es de 0,5 g/l en sangre para la mayoría de los conductores generales, incluyendo coches y motos. Para los conductores noveles durante sus dos primeros años de conducción y para los profesionales, el límite es de 0,3 gramos por litro. El límite propuesto de 0,2, según el plan actual que el Gobierno va a volver a impulsar, se aplicaría por igual a todos los conductores. Y, en la práctica, supone prácticamente la tolerancia 0 contra el alcohol al volante y una equiparación teórica a la 0,0, que no puede implantarse por cuestiones legales de falsos positivos algunas sustancias ajenas al alcohol.
Los límites de consumo de alcohol actuales siguen en vigor
Hasta que se apruebe la nueva ley, si es que el Gobierno consigue reunir esta vez los apoyos necesarios, los límites actuales se mantienen vigentes. Quienes superen el límite actual en España generalmente se enfrentan a una multa de 500 € y cuatro puntos de penalización en el carnet de conducir. Para niveles superiores o reincidencias, la multa puede ascender a 1000 € y seis puntos de penalización.
El borrador de la ley en el que ya trabaja de nuevo el Gobierno incluye no solo un límite de alcohol en sangre más bajo, sino también otros cambios en las normas de tráfico. Entre ellos, nuevas reglas para la deducción de puntos de penalización y la prohibición de advertir a los conductores sobre los controles de alcoholemia y drogas a través de las redes sociales u otros canales. Queda por ver si estos puntos se podrían incluir y aprobar en la legislación final.
El límite inferior, eso sí, solo podría entrar en vigor tras un proceso parlamentario exitoso y la posterior publicación de la ley. Actualmente, es imposible predecir si el gobierno logrará la mayoría necesaria en su segundo intento. El primer proyecto de ley fue rechazado en la Comisión de Interior de la Cámara de Diputados. Dieciocho diputados votaron a favor y diecinueve en contra.
Las estadísticas de accidentes son el motor de esta nueva iniciativa
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha anunciado el renovado esfuerzo al presentar las estadísticas de accidentes de España correspondientes a julio y agosto de 2026, sin especificar los accidentes relacionados con el alcohol. Durante esos dos meses, 240 personas fallecieron en carreteras fuera de las ciudades. Esta cifra supone diez muertes más que en el mismo periodo del año anterior, lo que representa un incremento del cuatro por ciento en la mortalidad por accidentes de tráfico.
Al mismo tiempo, los desplazamientos en carretera alcanzaron un nuevo récord con 102 millones de trayectos más largos. Esto representa un 1,5% más que en el verano de 2025. Sin embargo, durante los primeros ocho meses del año, el número de víctimas mortales en accidentes de tráfico fue un 2%, es decir, 16 personas menos que el año anterior.
Una sola cerveza o copa de vino podría dar ya positivo
El límite previsto de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre corresponde a una concentración de alcohol en sangre de 0,2 por mil. Una prueba de alcoholemia permitiría un máximo de 0,1 miligramos por litro de aire espirado. Actualmente, los límites son de 0,25 miligramos para conductores habituales y de 0,15 miligramos para conductores noveles y profesionales.
La nueva normativa no supone una prohibición total del alcohol. Sin embargo, el límite es tan bajo que incluso una sola bebida alcohólica puede resultar excesiva. No se puede establecer una cantidad fija, ya que el valor medido depende de factores como el peso corporal, el sexo, la ingesta de alimentos y el tiempo transcurrido desde el consumo, pero para la mayoría de personas una sola cerveza, copa de vino o vermut podría suponer superar el límite máximo en caso de aprobarse la rebaja.
Otros tres países de la UE tienen esta misma tasa baja
Si España adoptara este cambio, se situaría entre los Estados miembros de la UE con los límites de alcoholemia más bajos. Según el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC), actualmente se aplica un límite de 0,2 gramos por litro en sangre a todos los conductores en Estonia, Polonia y Suecia.
La República Checa, Hungría, Rumanía y Eslovaquia van aún más allá, imponiendo una política de tolerancia cero para la tasa de alcoholemia en todos los conductores. Sin embargo, en otros países de la UE, un límite de 0,2 se aplica únicamente a grupos específicos. Dependiendo del país, estos incluyen conductores noveles, jóvenes o profesionales. El límite general en estos países suele ser de 0,5.









