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La última noticia nos ha dejado aún más sorprendidos si cabe, pero es el reflejo del extremo al que se está llevando ya la política de velocidad en España: la A-55, en Galicia, ha rebajado algunos tramos de la autovía a solo 80 e incluso 60 km/h. Como lo lees. Considerada ya una de las carreteras más peligrosas de España, y con mayor índice de siniestralidad, la DGT ha optado por modificar el trazado e imponer, no sólo nuevos límites de velocidad muy bajos, sino incluso advertirlos mediante un radar de velocidad.
El Gobierno ha justificado ya esta polémica medida en “el ejercicio de responsabilidad” que tienen que tener todos los conductores desde ahora para reducir los accidentes en esta conflictiva autovía, por la que circulan hasta 70.000 vehículos diarios y que ya supera incluso a la AP-9. La Subdelegación del Gobierno ha optado así, a petición de la propia DGT y la Guardia Civil de Tráfico, a rebajar los límites de velocidad especialmente en el tramo que une O Porriño con Vigo.
Nuevos sistemas automáticos para límites de velocidad variables
Esta nueva actuación no es, sin embargo, un caso aislado. En los últimos meses estamos comprobando como muchos tramos de autopista reducen su límite de velocidad en España por diversas circunstancias. En Cataluña, por ejemplo, otra de las autopistas consideradas más peligrosas de España por su siniestralidad, la AP-7, no solo ha rebajado tramos de 120 a 100 km/h, sino que incluso está sirviendo ya de laboratorio de pruebas para instalar un sistema de velocidad variable en un tramo de 150 kilómetros entre Maçanet de la Selva y El Vendrell, para rebajar los límites de 120 km/h a 100, 80 e incluso 60 km/h en función a las condiciones de tráfico denso, incidencias meteorológicas como lluvia o niebla, a la alta concentración de camiones y vehículos pesados o debido a algún accidente de tráfico o emergencia en la vía.
Sin salir de Cataluña, la DGT, a través del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), también ha implantado otro innovador sistema para mejorar la circulación y la seguridad vial en la autopista AP-2, entre Castelldans y Les Borges Blanques, en la provincia de Lleida. También mediante un sistema automático variable, este tramo irá adaptando los límites de velocidad en función a los episodios de intensas nieblas que sufre en invierno, con el objetivo incluso de que, en las situaciones más extremas, no se puedan superar los 40 o los 60 km/h.
120 km/h, un límite cada vez menos general en autopistas y autovías
En este último caso cierto que hablamos de inclemencias meteorológicas, pero lo normal es que las adaptaciones que venimos conociendo en los últimos años en los límites de velocidad en autopistas y autovías se justifican, por lo general, debido a la alta siniestralidad que concentran determinados tramos, en los que sobre todo se está eliminando el límite genérico de 120 km/h por otro más reducido de 100 km/h, cada vez más habitual en España en las vías rápidas.
Es ya el ejemplo que podemos encontrar en la AG-55 o en la AP-8, dos autopistas que en el último año han añadido nuevos tramos a su red vial con un límite máximo rebajado a 100 km/h. Otros, aún más extremos, nos llevan a la C-31, también en Cataluña, donde las autoridades de tráfico han decidido implantar por la noche y en un tramo de 6 kilómetros un nuevo límite de solo 70 km/h, en este caso para proteger del ruido a los vecinos, demasiado próximos en sus viviendas a esta calzada. ¿Cuál será la siguiente?









