VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes

Los coches eléctricos van ganando en polivalencia gracias a sus baterías de mayor tamaño, respaldadas por la posibilidad de recargas rápidas ocasionales. Comparamos a los VW e-up! y Renault Zoe.

Óscar Díaz / Fotos: AMS

VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes
VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes

Sí, los coches eléctricos podrán reemplazar a los de motor térmico. Algunos ya reinan en la carretera con autonomías en el entorno de los 500 km reales y potencial de recargas ultrarrápidas por corriente continua. Son pocos aún, y tan específicos como los de Tesla o el Porsche Taycan, los capaces de evitar esa amenaza que supone una batería limitada en rango o recarga.

Cuestión bien diferente es el ámbito urbano y los desplazamientos cotidianos previsibles, donde su agrado de conducción -imponente entrega de par y transmisión sin saltos en cambios de marcha-, bajos costes de utilización y ventajas políticas asociadas a su uso convierten a los eléctricos como clara alternativa. Uno de ellos es el Renault Zoe, desarrollado específicamente como vehículo eléctrico EV y protagonista de diferentes evoluciones que le han llevado a ofrecer interesantes combinaciones de batería y motor, con un propulsor de acceso de 80 kW de potencia y una batería de 40 kWh o una más grande, de 52 kWh, que también alimentará a la versión más potente, con un motor de 100 kW que cierra una horquilla de precios que se extiende hasta los 35.700 euros.

VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes

VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes

Frente a él situamos al Volkswagen e-up!, un ciudadano radical, de 3,6 m, nacido como coche térmico y reconvertido a eléctrico ultraoptimizado en su reciente actualización. Su batería, de 32 kWh, y un motor de 61 kW de potencia lo hacen un coche de uso muy económico, aunque no tanto como sus clones Seat Mii y Skoda Citigo iV, si bien siempre mantiene ese carácter solícito al acelerador en la arrancada de los eléctricos y una reserva de potencia suficiente para algo más que mantenerse al ritmo del tráfico.

VW e-up! y Renault Zoe: mejor, con cargas lentas…

Ambos presentan la opción de las recargas rápidas, algo que aumenta su versatilidad en viaje, si bien creemos que es una opción de uso excepcional, que debemos evitar para reducir estrés a la batería, y optar por las recargas lentas planificadas al final de la jornada, preferentemente en una estación doméstica.

VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes

VW e-up!

Sus diferencias de concepto son claras. Van de sus dimensiones hasta la autonomía, número de plazas y, por supuesto, capacidad prestacional, como podría esperarse de un coche más polivalente o uno pensado por y para la ciudad. De ahí una velocidad máxima más limitada en el e-up!, que también tiene menos autonomía (258 por casi 400 km WLTP del Zoe). Sin embargo, ser más ligero y pequeño favorece su condición de coche de ciudad, traducida en una gran agilidad en conducción urbana al maniobrar y facilidad para aparcar. También gasta muy poco. Apenas supera los 13 kW/100 km de consumo en carretera —3 menos que el Zoe—, y sus tres modos de recuperación de energía seleccionables favorecen prescindir de usar el pedal de freno en una conducción normal, al estilo de lo que sucede al accionar la posición B en el Zoe.

VW e-up! vs Renault Zoe: a prueba dos coches eléctricos muy interesantes

Renault Zoe

Éste cuenta con mejor calidad de rodadura, con mayor aislamiento general y, si bien su suspensión sigue siendo bastante firme en el bacheo, mantiene la estabilidad con más solvencia cuando la irregularidad es de entidad y aparece en plena curva inesperadamente.

El Zoe tiene una posición de conducción más elevada y un maletero más capaz. También gana la partida a su rival alemán en cuanto a sensación de coche moderno, con una instrumentación digital más vistosa que la semi-analógica del e-up!, y lo supera en dotación al incorporar una carga inductiva para móvil y una pantalla táctil de gran tamaño. Éste, en cambio, resulta más modesto en su planteamiento. Se «conforma» con un soporte para el smartphone, que a través de Apple CarPlay o Android Auto permite convertirlo en la pantalla multifunción: indicativo de cómo se ha ahorrado hasta el límite para conseguir un eléctrico de coste de compra reducido. Tanto, que puede convertirse en un gran segundo coche de familia que —como el smartphone— recargaríamos cada noche para garantizar superar los 200 km sin albergar inquietud de quedarnos «tirados» sin batería.

Fotos: Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT) y Facebook de CarNews China.

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