Probamos el Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG, un familiar que siempre es un valor seguro

Con sutiles cambios de imagen y un motor de referencia dentro del grupo VW, como es el 1.5 TSI de 150 CV microhíbrido, el Skoda Octavia Combi refuerza su carácter de coche total, con un volumen interior de gran SUV, una eficiencia de berlina y unas prestaciones más que loables que lo convierten en el coche de cabecera para familias muy exigentes.

Probamos el Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG, un familiar que siemore es un valor seguro
Probamos el Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG, un familiar que siemore es un valor seguro

Es difícil que un Skoda no te deje esa grata sensación de ser un coche redondo. Se lo ha ganado a pulso, y el Octavia, en su actualizada versión —llegaron cambios en 2024 sobre la generación que salió en 2020—, no es que no sea una excepción, sino que quizás sea el modelo que mejor representa y expresa todos y cada uno de los valores que tiene la marca: utilidad y practicidad a lo grande siempre con buenas ideas que facilitan el día a día, capacidad para todo en su maletero y para todos en su habitáculo, buena calidad interior sin necesidad de aparentar nada de lo que no es, precios competitivos entre competidores reales, motores que rinden bien, o un chasis obligado a enfocarse en la versatilidad dinámica, pero siempre con "bonus extra" en cuanto a comportamiento y buen tacto de conducción.

Y es que, desde hace años, Skoda ha sabido darle un giro al papel que ocupa en el grupo, y frente a sus hermanos de Volkswagen, creo que ha logrado convertirse en la marca que más sorprende al cliente al ofrecer más de lo que muchos esperan pese a ser un fabricante "top".

Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG
Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG.

Cambios en su diseño y motores

Puede que el Octavia sea ya un viejo conocido, pero los cambios recibidos y su versatilidad como coche para todo dentro de un panorama cada vez más volcado hacia el formato SUV bien merecen volver a ponerlo en el foco. Desde el pasado año, la nueva gama se distingue por una parrilla rediseñada, paragolpes revisados y faros matriciales más potentes y adaptativos que antes. También por un interior actualizado que incorpora un sistema multimedia de 13 pulgadas con el mismo software que otros modelos del grupo, aunque aquí destaca por ser el más intuitivo de todos.

Y, cómo no, por nuevos motores que refuerzan sobre todo la gama de acceso en gasolina, con el 1.5 TSI —ahora con etiqueta ECO de la DGT— en versiones de 116 CV —en sustitución del anterior 1.0 TSI tricilíndrico— y de 150 CV —antes sin microhibridación—. La oferta se replica en Diésel a través del 2.0 TDI —sólo etiqueta C—, motor que sigue siendo una auténtica “máquina del tiempo” para quienes pasan el día en la carretera. Sin restar méritos al 1.5 TSI de 116 CV, creo que entre las opciones de acceso es preferible optar por el 2.0 TDI con idéntica potencia siempre que podamos prescindir de la pegatina ECO. De lo contrario, la alternativa lógica es pagar los 2.400 euros adicionales que separan al TSi de 116 CV del de 150 CV, protagonista de esta prueba y, a mi juicio, la versión más redonda de la gama pese a que aún existan pequeños detalles que impiden que estos motores microhíridos del grupo lleguen a alcanzar la perfección. Y no, no es precisamente una cuestión de rendimiento, sino de uso.

Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG
Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG.

Gasta sorprendentemente poco 

Una de las mejores cualidades que tiene este motor es que gasta poco... o mejor dicho, sorprendentemente poco. Sus 6,2 l/100 km registrados en los 5.100 km acumulados en su ordenador de viaje, conducidos con total seguridad en extremos de uso por otros compañeros de profesión o personal de Skoda, dejan claro que el grupo VW ha tomado, y más que bien, el pulso a este propulsor. Quizás la debilidad de los TSI frente a los TDI siga siendo que, en recorridos muy cortos, las medias son algo altas—10,8 l/100 km para cubrir los primeros 10 km con frío y el coche recién arrancado, como ejemplo— o que cuando se exige mucho al motor, también el promedio de consumo sube más y más rápido que en un TDI, aunque es cierto vuelve rápidamente a la normalidad en cuanto se retoma una conducción tranquila y ajustada a los límites de velocidad.

Pero valga esta horquilla de consumos para tener verdadera noción de lo eficiente que puede ser el Octavia Combi con este motor: todos los recorridos que he realizado conduciendo normal fuera de la ciudad, o atravesándola por vías poco congestionadas, han estado comprendidos entre los 4,5 y los 5,8 l/100 km, incluyendo mucha circulación a velocidad de autopista con otros cuatro pasajeros a bordo. Conseguir cifras cercanas a los 5 l/100 km en utilización cotidiana es pan comido. Creo que son datos verdaderamente impresionantes para tratarse de un propulsor de gasolina y un coche que no es especialmente pequeño ni tampoco demasiado ligero. El motor, en realidad, tiene mucho potencial para lograr tal eficiencia —funciona con ciclo Miller, tiene turbo de geometría variable, un motor eléctrico alimentado por una red de 48V que aporta algo de par y desconexión de cilindros con baja carga del acelerador—, aunque todo ello también tiene efectos colaterales que a veces dejan algún que otro poso en el agrado de conducción.

El mayor inconveniente de este Skoda Octavia Combi mHEV

Derivado de la microhibridación, el mayor inconveniente es que se pierde naturalidad en el tacto del pedal de freno, especialmente en circulación urbana, al intentar ajustar con suavidad la deceleración para detenernos justo en el punto deseado —en muchas ocasiones pretendemos que sea a unos centímetros del coche que se encuentra detenido delante— o cuando acariciamos el freno buscando solo una ligera retención. En esas condiciones, cuesta encontrar el punto exacto de mordiente y se generan dudas que requieren más atención de la que desearíamos. Por otro lado, la electrificación también altera la gestión del freno motor, que pasa a sentirse más "eléctrico" y menos mecánico.

Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG
Interior del Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG.

A velocidades bajas o medias, serán frecuentes los instantes en los que el motor opere con solo dos cilindros y, aunque en realidad es casi imperceptible a bordo, podremos percibir un ligero retraso en la respuesta. No es lo lógico, pero seguro que encontrarás mucha más "conexión" si conduces con el cambio en S, que anula gran parte de las medidas para ahorrar combustible y, además, hace que el motor esquive esa zona baja de revoluciones en la que el 1.5 TSI presenta más limitaciones de rendimiento; o, en su defecto, siempre puedes anticiparte usando las levas para maniobras puntuales. De cualquier forma, no temas: son limitaciones menores que no comprometen la enorme valía de este propulsor, expresada en la suavidad general de funcionamiento, bajo ruido y nivel de vibraciones, y muy buenas prestaciones globales apoyándose en la parte media y alta del motor.

Gran motor y con etiqueta ECO

Con el uso, es cierto que nos acabaremos adaptando o incluso nos anticiparemos para evitar estos "puntos ciegos" de respuesta. Y además, cuando toque ir al sprint por un adelantamiento, una aceleración fuerte o simplemente porque queramos conducir de forma decidida, el 1.5 TSI de 150 CV es de lo más resolutivo que hay entre motores con este nivel de potencia, ofreciendo un empuje muy decidido y lineal desde las 4.000 a las 6.000 rpm. Pero es cierto que agradeceríamos esa última vuelta de tuerca para que la electrificación de este propulsor quede perfectamente afinada y alineada con las virtudes que ofrece su habitáculo y chasis en cuanto a experiencia de uso.

Quizás todo ello haga que siga mirando al motor TDi, incluso al 116 CV, con cierto deseo por la mayor naturalidad de su respuesta pese a ser menos refinado. Pero, de un lado, la etiqueta ECO del propulsor de gasolina puede ser un valor añadido para muchos usuarios; y, de otro, es cierto que fuera de la circulación medio congestionada, gran parte de estas particularidades de su respuesta pueden pasar totalmente inadvertidas. En términos prestacionales, el resultado es más que loable porque el 1.5 TSI de 150 CV ofrece una aceleración y una capacidad de adelantamiento suficientes para las necesidades reales del conductor medio, además de mostrar solvencia total para viajar con el coche completamente cargado sin aparente esfuerzo a la hora de mantener la velocidad en pendientes, recuperar el ritmo cuando nos hemos visto retenidos por otro vehículo más lento o al afrontar carreteras de montaña.

Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG
Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG.

Respuesta dinámica de este Octavia Combi Sportline

El Octavia siempre se ha caracterizado por ofrecer un compromiso muy equilibrado entre confort y dinamismo, y esta actualización no cambia esa filosofía. Por el lado positivo, sigue siendo un coche cómodo, silencioso y con una suspensión que filtra bien las irregularidades del asfalto, incluso en su versión Sportline con altura de carrocería rebajada 15 mm, asociada a la dirección variable con 2,1 vueltas de volante en lugar de las 2,6 vueltas del resto de versiones.

La suspensión DCC es un plus opcional para quien quiera viajar entre algodones, mimar a la familia cuando se desplaza con ella o aislarse de un asfalto que, en muchas de nuestras carreteras, está hecho pedazos. Más que transformar la personalidad del coche, lo que hace es refinar aún más ese equilibrio, aportando un plus de precisión dinámica sin sacrificar el confort. Nunca llega a ser excesivamente firme y, aunque sus ajustes menos flexibles "aviva" claramente al chasis, apostaría a que te costará salir de sus ajustes más confortables —cualquiera de los cinco primeros entre todas las posibles regulaciones que ofrece— porque, pese a tener más amplitud y lentitud de amortiguación en sentido vertical, la confianza y serenidad que aporta el Octavia siguen siendo sobresalientes. Quizás la dirección pueda parecer algo filtrada, con poco "peso" en su acción, pero en el transparente rendimiento de su eje delantero reside parte de la confianza que transmite el Octavia, un verdadero compañero de viajes que pone en valor las ventajas del formato berlina en cuanto a equilibrio global.

Poco se puede añadir a la funcionalidad que no se haya dicho en ediciones anteriores, ya que, salvando el prominente túnel de transmisión, el Octavia sigue siendo el verdadero "todoterreno" entre berlinas y familiares. A su enorme espacio y practicidad suma esos valiosos detalles integrados en el concepto Simply Clever tanto en el habitáculo como en la maletero. El foco de esta actualización, como novedad, reside en dos apartados: una mayor capacidad de iluminación en el caso de montar los faros matriciales de segunda generación —más que la potencia se agradece un enmascarado mucho más suave, que evita contrastes excesivos sobre el asfalto—; y un sistema multimedia mejorado, de mayor tamaño, con menús intuitivos y bien estructurados. Esta actualización también incorpora un mayor uso de materiales sostenibles en el habitáculo, que en mi opinión están mejor integrados que en muchos otros modelos que apuestan por este tipo de soluciones, logrando un ambiente al más puro estilo Skoda. 

Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG
Maletero del Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG.

Nuestra opinión: un valor seguro

Skoda ya no es la marca más económica entre los generalistas tradicionales, ni siquiera dentro del grupo Volkswagen —el León, tanto en Cupra como en Seat, e incluso el Golf, ofrecen precios de acceso más competitivos con igual motor y carrocería—. Sin embargo, el Octavia Combi defiende con firmeza su posición comercial. Frente a sus hermanos de grupo, lidera por su excelente relación entre practicidad y confort. Y frente a otras alternativas familiares, el equilibrio entre rendimiento y eficiencia puede ser, por sí solo, un factor decisivo. Con el tiempo, el Octavia ha dejado de ser la opción accesible para convertirse en la primera elección de los clientes con el pliego de condiciones más exigentes.

 

Skoda Octavia Combi 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG

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