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Peugeot 3008 GT 2.0 BlueHDi/180, probamos el nuevo SUV

Equilibrado y sin fisuras. Así definimos el nuevo SUV de Peugeot: el 3008. Los probamos por primera vez junto al motor Diesel más potente, con acabado GT y cambio automático.
Juan Carlos Payo.

Twitter: @autopista_es -

Peugeot 3008 GT 2.0 BlueHDi/180, probamos el nuevo SUV
Peugeot 3008 GT 2.0 BlueHDi/180, probamos el nuevo SUV

Peugeot ha hecho un SUV diferente con su nuevo 3008 (en el enlace encontrarás datos de su gama). Ha buscado personalidad en sus formas y ha realizado un coche robusto, potente en sus líneas, con carácter frente a muchos competidores anodinos que apuestan por la convencionalidad en este segmento. También supone una ruptura frente a la anterior generación de Peugeot 3008, un modelo mucho más “light”, sin garra, a caballo entre el monovolumen y el SUV. Claro que cuando nació, el fenómeno SUV era todavía muy incipiente.

Y me gusta contrastar esta fortaleza en el diseño exterior con la delicadeza y elegancia en el diseño interior que percibo en el nuevo Peugeot 3008. Parecen dos mundos opuestos, el yin y el yang. Tengo que reconocer que, inicialmente, me acostó asimilar el nuevo 3008 en cuanto a su diseño, y no entendía esa asincronía entre el exterior y el interior. Pero también tengo que reconocer que, plantado ya el nuevo Peugeot 3008 en la calle, con luz natural y rodando –nada de luces artificiales en salones- el coche gana presencia, es mucho más dinámico, se marcan más los detalles estilísticos para ofrecer una imagen diferente, sobre todo en el perfil y en la trasera: al frontal ya nos ha acostumbrado el recién renovado Peugeot 2008.

Más vida interior para el Peugeot 3008

Interior Peugeot 3008Entramos. Fácil acceso en el nuevo Peugeot 3008, mimo especial para el conductor con la consola central ligeramente girada hacia ti, envolviéndote además gracias al resalte lateral que cierra este particular anfiteatro de conducción a la altura de la rodilla del acompañante. Asientos cómodos y que sujetan bien –acabado GT, recordemos, el tope en el Peugeot 3008-, salpicadero de buenos materiales con algún ajuste que hay que pulir ligeramente y con una bonita estética en dos alturas que aporta una elegancia inusual en el segmento. Bonita consola central donde las funciones se activan primero mediante una tecla estilo piano y luego ya se manipulan táctilmente en la pantalla central, destacando iconos de gran tamaño y atajos inteligentes que ahorran maniobras una vez los conoces: me llama la atención que en el grupo PSA sigan apostando por personalizar sus productos a través de ambientadores personalizados.

También el mimo al conductor se complementa en el nuevo Peugeot 3008 con una pantalla de información central donde se despliega toda la tecnología posible en formato TFT –adiós al head-up display proyectado sobre pantalla escamoteable- para que el conductor configure sólo para sus ojos la información que más le convenga en cada momento desde su volante: destaco la cantidad justa de botonería en el volante para lo que es necesario realizar sin apartar las manos del mismo. Y me toca hablar de nuevo del volante en Peugeot, pequeño, muy pequeño para un SUV y achatado arriba y abajo, en la línea de los de F1 y que pensaba me iba a dar más problemas de maniobrabilidad... pero no es así. Además, el achatamiento superior ayuda a ver la información que se despliega casi a la altura de los ojos. Me gustó en 208, me convenció en 308 y me sorprende gratamente en un SUV.

Peugeot 3008, por fueraSeguimos por dentro y el diseño del pomo del cambio del nuevo Peugeot 3008 es espectacular, en nuestro caso el de una caja automática con levas en el volante. Y además formando bloque con el botón de arranque y el modo de conducción sport –esta versión no puede montar el sistema grip control para conducir sobre superficies de baja adherencia-. En las plazas traseras destaco la gran altura para las cabezas de sus ocupantes –no tanta aunque suficiente si montas techo panorámico- y un espacio para las rodillas más que suficiente para adultos del entorno de los 1,80 metros, aunque agradeceríamos que los asientos delanteros tuviesen más espacio para poder poner los pies debajo –encomiable el trabajo de rebaje del respaldo de los asientos para ganar algún centímetro extra para los ocupantes de atrás-. No lleva túnel de transmisión con lo que la plaza central gana operatividad para ocupantes menudos, ayudado por una consola con la parte inferior rebajada para acomodar mejor los pies del ocupante de esa plaza. Buen maletero, muy cuadrado y con más de 500 litros de capacidad muy aprovechables, y asociado a un portón eléctrico, con una correcta altura de carga.

¿Cómo va el Peugeot 3008?

Nos ha gustado el nuevo Peugeot 3008, sobre todo porque lo vemos un coche equilibrado si hablamos a la vez de confort, sonoridad, dinamismo y eficiencia, pilares básicos para la mayoría de compradores. Es un coche confortable, con cómodo acceso, buenos asientos, con un destacable trabajo de insonorización interior –apenas se filtra el ruido mecánico del motor- y que con estos 180 CV Diesel cumple sobradamente... aunque no con el brío que recordábamos de estas mismas mecánicas de PSA anteriores.

Peugeot 3008El Peugeot 3008 es un SUV alegre si se lo pides, sobre todo en modo sport. En modo convencional, lógicamente, es más burgués con transiciones entre marchas más dilatadas pero perfectamente suficientes para rodar en vías rápidas a ritmos elevados y sin comprometer el consumo. Buena capacidad de bacheo absorbiendo con eficacia las irregularidades en firmes buenos y medios y a velocidades generosas. Buena dirección para llevarte instantáneamente allá donde quieres y unos frenos que me han parecido poco progresivos –impresión mía la de empezar a frenar como siempre y ver que el coche no decelera como quieres y entonces obligarte a hacer una presión extra para lograr tu objetivo-. Imagino que acostumbrándote, problema resuelto.

En modo sport y en carreteras ratoneras, el Peugeot 3008 también garantiza diversión con una agilidad encomiable para una carrocería del tipo SUV y logras enlazar curvas a buenos ritmos con una facilidad pasmosa. Y todo ello hablando de consumos de 8 litros cada 100 kilómetros de media a un ritmo alegre, en una fase del recorrido subiendo y bajando puertos, en modo sport (que actúa sobre dirección y gestión de motor) y sin modificar suspensiones. Buen sabor de boca me ha dejado este nuevo SUV que llega para hacer daño al núcleo duro del segmento, donde manda el Nissan Qashqai, flanqueado por el dúo coreano Hyundai Tucson y Kia Sportage, y con el nuevo Volkswagen Tiguan ganando posiciones poco a poco.

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