Audi A5 Sportback 2.0 TDI 190: equilibrio y perfección, a prueba

El Audi A5 Sportback es una de las berlinas más eficaces del momento. Probamos la versión TDI de 190 CV con tracción total y cambio automático S Tronic.
Miguel García-Vidal / Fotos: M. Helsing -
Audi A5 Sportback 2.0 TDI 190: equilibrio y perfección, a prueba
Audi A5 Sportback 2.0 TDI 190: equilibrio y perfección, a prueba

Bajo una imagen muy parecida a la de su antecesor, el Audi A5 Sportback puede presumir de ser una de las berlinas más eficaces y satisfactorias de todas las que han pasado por nuestras manos. Al menos en esta configuración con motor Diesel de 190 CV, cambio automático S Tronic, tracción total y amortiguación pilotada

Con tanta moda SUV y crossover, las tradicionales berlinas para muchos compradores particulares están cayendo en desuso, y eso que hoy, en muchas ocasiones, atesoran más tecnología, pero sobre todo un equilibrio dinámico superior al de los segmentos más de moda. Afortunadamente Mercedes supo darle una vuelta al concepto tradicional en 2004 con el CLS, que se convirtió en la primera berlina de aire coupé de la era moderna del automóvil. La receta no parece complicada, con un diseño más deportivo, fruto sobre todo de una zaga descendente a modo de coupé, menor altura, ventanas sin marco y distintos aditamentos para lograr ese aire más deportivo. 

Mercedes al CLS le dio un aire completamente diferenciador del Clase E coetáneo. El siguiente representante, el Volkswagen Passat CC, ya en 2008, también marcaba muchas diferencias. Fue la primera generación del A5 Sportback, allá por 2009, la que más similitudes presenta, si bien en lugar de partir de la berlina A4, se entronca directamente con el Coupé, con mayor versatilidad al añadir dos puertas extras y el portón para el maletero mientras consigue unos centímetros más de espacio en su interior. Esta visión también la ha seguido BMW, primero con el bellísimo Serie 6 Gran Coupé y más tarde con el Serie 4 Gran Coupé

Audi A5 2.0 TDI 190 CVAudi A5 Sportback 2017: muchísimos cambios internos

Aunque a primera vista no lo parezca, el Audi A5 Sportback de este artículo es un coche completamente nuevo, pese a que su diseño mantenga las líneas maestras dibujadas por Walter De Silva. Y es que como ya sucediese con el Coupé, aunque su apariencia pueda engañar, la segunda generación es nueva de arriba abajo. Algo que podemos comprobar con recorrer unos metros. 

Sus dimensiones son casi calcadas, con dos cm más de longitud, uno de batalla y uno menos de anchura. Pese a ello, su interior gana entre uno y dos cm en todas nuestras mediciones. Dos adultos no viajan atrás tan cómodos como en un A4, pero lo que resulta más engorroso es tanto el acceso como, sobre todo, el acomodo a los niños en sus sillitas infantiles, puesto que a un umbral con poca altura se suma una banqueta muy próxima al suelo. 

Delante la situación es radicalmente distinta, pues a un espacio suficientemente desahogado se suma una calidad exquisita, con un cuidado por el detalle máximo. Todo rezuma gran calidad, con materiales tan vistosos como las inserciones en aluminio mate cepillado de esta versión Sport, los pequeños displays digitales integrados en los mandos para regular la temperatura o los excelentes asientos deportivos. Éstos, recogen el cuerpo perfectamente, procuran un excelso confort y grandes posibilidades de regulación, con banqueta extensible incluida y, en nuestra unidad, con la fantástica regulación lumbar neumática con tres tipos de eficaces masajes disponibles que se ofrece en opción por 575 €. Todo ello con una posición de conducción que permite situar la banqueta en un plano realmente bajo, lo que acentúa su deportividad, y con una ergonomía sobresaliente

Audi A5 Sportback 2.0 TDI 190Audi A5 Sportback 2.0 TDI: grandísimo chasis

De la gama mecánica inicial, este 2.0 TDI de 190 CV del Audi A5 Sportback se sitúa como un auténtico corredor de fondo, una buena ecuación entre prestaciones y consumos. A bajo y medio régimen está muy bien aislado, mientras aporta un buen grado de refinamiento, pero arriba se torna en ligeramente áspero mientras su sonido a Diesel es patente. Aunque sin llegar a transmitir molestas vibraciones, tampoco alcanza el grado de suntuosidad del 3.0 TDI. Sorprende su cambio de doble embrague pilotado S tronic, tan rápido como siempre, pero ahora más suave y refinado al aparcar. Casi como uno de convertidor. Convence su función automática de navegación a vela —sólo se prescinde de ella en los modos Dynamic e Individual a elección—, que desacopla el cambio para recorrer más metros por inercia y vuelve a acoplarlo no sólo a nuestras solicitudes sobre los pedales sino también en función de los datos de navegación o del radar frontal, cuando por ejemplo nos acercamos a otro vehículo. 

Pero por lo que enamora este Audi A5 Sportback a diario es por su bastidor en cualquier circunstancia de uso, ya sea en el desplazamiento diario, en el que solemos demandar máximo confort, o cuando queremos extraer todo su potencial. Bajo la plataforma MLB Evo, que también comparte con el A4, se alcanza un grado de refinamiento excelso —aquí probablemente tengan mucho que decir los soportes hidráulicos en el tren delantero para reducir vibraciones—, con una gran calidad de rodadura, una pisada sólida y gran precisión de movimientos. Incluso con una dirección que aunque no acaba de convencernos por la información que transmite, no podemos ponerle ninguna tacha por rapidez, tacto o el rigor seguido en lo que le indicamos desde el volante. Una nueva dirección electromecánica 3,5 kg más ligera y que gana en eficiencia respecto a la de su antecesor. Es probable que con la dinámica opcional, de desmultiplicación variable, esta sensación desaparezca. 

La dualidad de su amortiguación entre confort y eficacia es de las mejores que recordamos, al menos con la CDC adaptativa, con válvulas con control electromagnético con un rango de actuación reseñable. Con excelente calidad de bacheo, en modo Dynamic su respuesta se vuelve muy firme, pero sin perder esa magistral calidad de absorción. A su gran dinamismo también contribuye positivamente la tracción total, que se ofrece con dos sistemas muy diferentes. En las versiones con cambio manual está disponible la quattro ultra, que para reducir consumos permite desconectar el eje delantero gracias a los dos embragues en su árbol de transmisión —el delantero multidisco y de garra atrás—, y para las de cambio automático la quattro permanente con diferencial central de deslizamiento limitado, que en condiciones normales envía el 60 por ciento del par al tren trasero y el 40 al delantero, aunque sea capaz de mandar hasta un 85/70 respectivamente. No sólo procura gran motricidad, también aporta confianza al tiempo que permite rodar sobre cualquier firme con seguridad y a una buena velocidad. Y es que éste es uno de los puntos en los que sobresale este modelo, así como otros muchos Audi: la facilidad para sacar el máximo provecho de todas sus posibilidades casi con independencia del nivel de conducción del que se pone a sus mandos. 

Audi A5 Sportback 2.0 TDI 190 CV quattro, en datos

Medición Audi A5 Sportback 2.0 TDI 190 CV quattro S Tronic
Motor (*) 1.968 cm3/4 cilindros en línea
Potencia (*) 190 CV de 3.800 a 4.200 rpm
Par máximo (*) 40,8 mkg de de 1.750 a 3.000 rpm
Tracción (*) Total
0-100 km/h 7,37 s
0-1.000 m 28,6 s
Consumo urbano real 6,9 l/100 km
Consumo carretera real 5,4 l/100 km
Consumo medio real 6 l/100 km
Frenada 140-0 km/h 68,7 m
Peso 1.736 kg
Maletero 460 litros
Espacio piernas trasero 74 cm
Anchura delantera/trasera 142/136 cm
Altura min/máx 92/99 cm
Precio 48.330 euros

> (*) Datos oficiales, el resto, medidos por el Centro Técnico de Autopista.

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