Blanco y en botella. Si Volvo asegura que para 2030 todos sus modelos serán eléctricos y avanza también que, para 2022, empezaremos a conocer al sustituto del actual SUV XC90, que también será cero emisiones, no creemos equivocarnos mucho si ahora aseguramos que el nuevo Recharge Concept recién presentado nos da ya una buena idea de cómo serán ambos proyectos.
Y es que, sí, Volvo ha desvelado esta madrugada su nuevo Recharge Concept, anunciando que se trata de “un manifiesto para la próxima generación de modelos totalmente eléctricos” de la marca. Con una imagen algo más radical que sus actuales SUV grandes, los XC60 y XC90, la pauta estética que promueve ahora es la de “menos pero mejor”, buscando ya “eliminar los elementos innecesarios”.
El nuevo diseño de Volvo
De este nuevo estilo de diseño podemos, por tanto, anticipar ya probablemente muchos de los rasgos que estrenará el nuevo XC90 ya a partir de 2022. Empezando por el frontal, el Recharge Concept reemplaza la habitual parrilla por una estructura en forma de escudo con el emblema de Volvo iluminado. A sus lados, una nueva interpretación de las ópticas sirve de actualización a su habitual Martillo de Thor que mostraban los últimos modelos del fabricante.
La carrocería, además, se muestra mucho más aerodinámica, con largos faldones, tiradores de puertas ocultos y empotrados y puertas traseras suicidas, es decir, de apertura contraria a lo habitual. El techo panorámico de cristal, los pilares muy finos o el sensor LiDAR montado en el techo son otras de las curiosidades de este prototipo. También la zona trasera muestra un avanzado diseño, con luces más verticales, parachoques minimalista y un pequeño y nuevo alerón.
El concepto “menos pero mejor” también se traslada al nuevo interior del Recharge Concept. Presidido por un sistema de información y entretenimiento con gran pantalla de 15 pulgadas, destaca el tablero minimalista y la instrumentación digital, montada ahora de manera independiente y en la columna de dirección. Muestra además 4 asientos individuales separados por consolas centrales flotantes y nuevos compartimentos de almacenamiento.
Autonomía de hasta 1.000 km
Respecto a las especificaciones técnicas, Volvo no ha adelantado demasiada información pero sí parece que el concepto se sustenta en una nueva plataforma diseñada ya específicamente para sus nuevos vehículos eléctricos. La distancia entre ejes es mayor incluso que la del Volvo XC90 y los paquetes de baterías integrados en el chasis permite garantizar un piso completamente plano.
Con esta nueva estructura, y con la asociación con Northvolt (una empresa sueca especializada en baterías), Volvo pretende optimizar más sus baterías y aumentar al mismo tiempo la densidad de las celdas en un 50 por ciento. Con ello, la marca aspira también a alcanzar en sus próximos modelos una autonomía de entre 900 y 1.000 km. También a reducir los tiempos de carga a la mitad, gracias a la nueva arquitectura eléctrica de 800V. ¿Lo conseguirá ya todo el nuevo XC90? Pronto tendremos más información…













