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En la pasada noche americana Tesla ha presentado el nuevo Roadster y sin duda ha conseguido llamar la atención de los aficionados de los coches y, también, de muchos que no lo son. Hacer que un coche suba una rampa vertical que termina poniéndose horizontal sin caerse y, encima, conseguir salir de allí volando con un aterrizaje controlado es de lo más espectacular. Ahora bien, detrás de todos los focos la marca americana siempre deja algunas sombras.
Real life, baby https://t.co/3QEqn18wig
— Tesla (@Tesla) October 16, 2026
Así es el nuevo Tesla Roadster
Por si no lo recuerdas, el primer modelo de Tesla fue el Roadster, aunque no obtuvo tanta relevancia como los que aparecieron posteriormente. Y, más o menos, desde hace nueve años se ha estado alimentado la idea de que se iba a lanzar una segunda entrega que nunca terminaba de llegar hasta este día. Y guau, su presentación ha sido espectacular.
Porque más allá de subir por esa rampa que lo deja literalmente bocabajo, también fue capaz de completar una prueba de aceleración de 0 a 60 millas por hora (unos 96 km/h) en 0,81 segundos o realizó un giro de 360 grados en el aire para sobrepasar por encima de la actual gama de Tesla y aterrizar en el suelo sin ningún rasguño. Una actuación digna de un especialista de Hollywood.
Do a kickflip! https://t.co/DJ1Bq1yu8m
— Tesla (@Tesla) October 16, 2026
Más allá del espectáculo vamos a analizar como solemos hacer habitualmente con otras novedades a este Roadster. Su diseño nada tiene que ver con el coche de 2017 con el que comparte nombre, un deportivo con curvas que ha pasado ahora a ser mucho más anguloso, un poco al estilo Cybertruck en formato coupé. Y luego tiene esa simpleza de líneas que se ha vuelto característica de los modelos del fabricante americano.
Como detalles de su exterior me quedo con la instalación de unas puertas con apertura de alas de gaviota, que encajan perfectamente en un deportivo, un alerón móvil en la parte trasera que le hace pasar de un refinado coupé a un coche casi de competición y un difusor posterior en el que se han instalado cuatro salidas de escape. Sí, has leído bien, porque o a mí me falla la vista o en las fotografías se aprecian cuatro “trompetas”. ¿Significará esto que no será eléctrico? Yo creo que sí, porque de lo contrario no entendería mucho este adorno superfluo.
A modo de pequeñas píldoras, desde Tesla han comunicado que el Roadster utilizará tecnología electrónica en la dirección, el frenado y la aceleración. Partiendo de esta base, medios como Carscoops señalan que para detenerlo se podría utilizar el sistema Sensify del especialista Brembo, mientras que los otros dos elementos serían heredados del Cybertruck.
Otro aspecto en el que incidió el propio Elon Musk durante la presentación del Roadster es que “a largo plazo, este será el único coche de Tesla con transmisión manual”. Este giro quizás no te lo esperabas, pero si lo sumamos a los tubos de escape antes mencionados no acercamos sin duda a un coche de combustión. Y mientras parecía que la compañía se orientaba hacia los modelos avanzados de conducción autónoma, como el Cybercab, en este caso estará diseñado para conductores (o pilotos).
Dicha caja de cambios se manejará desde las levas colocadas detrás de un volante que tiene una forma parecida al de los aviones. Como es habitual en la marca, el resto del salpicadero es totalmente minimalista, rompiendo un poco el panorama la gran pantalla central que ha sido orientada intencionadamente hacia el conductor. Cuenta con dos asientos de aspecto deportivo y una consola central voluminosa que separa a ambos pasajeros.
¿Cómo consigue volar el Tesla Roadster?
Hablemos ahora un poco de física para descubrir cómo el Roadster ha conseguido hacer todos estos trucos voladores. Y es que debajo del coche se ha instalado un sistema de succión con ventilador desarrollado junto con SpaceX que lo pega literalmente al asfalto. Es más, desde la compañía han indicado que podría conseguir una fuerza de 2 G en las curvas, lo que le permitiría conseguir un ritmo endiablado en ellas y ya se marcan como objetivo futuro batir los récords de los circuitos.
No se nos olvidan los giros en el aire y los aterrizajes controlados. Para estas cabriolas el Roadster cuenta con diez propulsores de gas frío que le permiten maniobrar en altura y que en los vídeos se ven claramente. En ellos se utiliza aire a alta presión procedente de dos depósitos de 600 litros a bordo. Según el propio Musk, es el mismo aire que podemos encontrar en la calle, por lo que irá recargándose según se conduce. Lo que no se ha indicado es cuánto peso aumentarán dicho almacenamiento.
El Tesla Roadster deja muchas dudas todavía
Tras esta presentación nos han quedado una serie de dudas importantes, las necesarias para alimentar las redes sociales y los foros hasta el 2028, año en el que se espera poner a la venta este nuevo Roadster. Porque lo visto en esta presentación todavía es un prototipo, no un coche fabricado en serie por el que todavía tendremos que esperar un tiempo.
Tampoco se ha hablado nada en esta presentación de la configuración de su motor, del tipo de tracción con la que contará (es muy posible que sea a las cuatro ruedas), su potencia final, así como los datos de autonomía o capacidad de la batería en caso de contar con un sistema híbrido. Suma que no sabemos dónde se fabricará, la producción estimada o los mercados iniciales donde se comercializará.
Si es verdad que si entras en su web puedes encontrar que el Roadster contará con tres versiones: Performance, Thrust y Rocket. La primera de ellas es la más convencional y se pide un depósito de 50.000 dólares (44.482 euros al cambio de hoy) como reserva. La segunda es la que sería capaz de firmar la espectacular aceleración antes comentada y ya cuesta 250.000 dólares (222.412 euros). Mientras que la última es la que vuela y solo se puede adquirir por invitación.













