No cabe duda de que la carga de los coches es una de las grandes preocupaciones y de los mayores problemas a los que se enfrentan, no solo los propietarios de vehículos eléctricos, sino también de los posibles compradores que se plantean su adquisición. Según los últimos informes del sector, los conductores de estos automóviles de cero emisiones se enfrentan en España principalmente a dificultades para instalar puntos de carga en garajes comunitarios, a pesa de que el Tribunal Supremo ya dictaminó que no se necesita aprobación vecinal, además de por el alto coste de estas instalaciones, a la falta de plazas de garaje y a la baja fiabilidad de la red pública.
Hoy, sin embargo, hemos conocido un nuevo invento en forma de patente que puede resolver muchos de estos problemas si llega a popularizarse en el mercado: las tomas de corriente múltiple para estaciones de carga, que acaba de patentar General Motors. Este nuevo sistema está conectado directamente al cargador rápido de CC y la idea inicial es que varios vehículos puedan cargarse simultáneamente en una sola estación de carga.
Coches eléctricos conectados a una especie de regleta, técnicamente muy compleja
Así, en lugar de un punto de carga convencional, la energía se distribuye a través de varios módulos conectados en cadena, denominados "Puntos de Acceso de Baja Potencia" (LPAP). Según GM, un coche puede conectarse a cada módulo adicional de la estación de carga.
A primera vista, el sistema se asemeja a una regleta. Sin embargo, técnicamente es mucho más complejo, ya que los módulos individuales se comunican con los vehículos y monitorizan su nivel de carga y el voltaje del sistema. Basándose en toda esta información, el sistema decide cómo distribuir la energía disponible. Por ejemplo, se puede dar prioridad a un vehículo con la batería casi descargada, mientras que otros se cargan simultáneamente a menor potencia. De esta forma, el cargador rápido ya no se limita a un solo coche, sino que puede cargar varios vehículos a la vez.
Esta idea, sin embargo, hay que decir que tampoco es del todo nueva. Cualquiera familiarizado con la infraestructura de carga conoce el principio del sector de carga de CA. En este caso, la prioridad no es tanto la potencia máxima de carga, sino el uso eficiente de las conexiones de red limitadas. Un ejemplo lo ofrece ya la empresa ChargeX, con sede en Alemania: su sistema de carga modular distribuye la potencia disponible de una sola conexión entre varios vehículos. Según la situación, un coche se carga a máxima potencia o varios comparten la energía. Esta es una solución práctica para lugares como aparcamientos de empresas o complejos residenciales, ya que permite la instalación de numerosos puntos de carga con relativamente poco esfuerzo.
Aquí, no obstante, radica la diferencia de la nueva tecnología de General Motors. Mientras que los sistemas existentes operan principalmente en el rango de 11 o 22 kW, la nueva patente apunta claramente a la carga rápida con potencias significativamente mayores. Esto se debe a que los cuellos de botella actuales surgen principalmente donde se requieren altas capacidades de carga, como en las estaciones de carga rápida en las autopistas. Un sistema que distribuya la potencia de un único cargador de CC entre varios vehículos podría solucionar precisamente este problema.
¿Menos tiempo de espera, más tiempo de carga?
Para los usuarios, esto supondría un cambio notable para la carga de sus coches eléctricos. Y es que, en lugar de esperar a que haya un poste disponible, se podrían conectar varios vehículos simultáneamente. Aunque la potencia de carga por coche sea inicialmente menor, esta podría ser una solución más atractiva para muchos conductores. En definitiva, lo que importa no es la potencia de carga máxima teórica, sino la rapidez con la que se puede volver a la carretera.
Toda esta tecnología, eso sí, es aún en parte teórica. Como ocurre con muchas patentes, está aún por verse si un sistema así llegará a producirse en masa y cuándo. No obstante, la infraestructura de carga continúa evolucionando. Ya no se trata solo de la estación de carga más potente, sino de cómo distribuir de forma inteligente la energía disponible y facilitar tanto su instalación como la capacidad de carga de cuantos más vehículos, mejor.









