Los datos siguen siendo muy alarmantes y es evidente que la política de ITV fracasa en España sin paliativos. Hoy, el 32,7 por ciento de los vehículos que tiene obligatoriamente que acceder a las inspecciones técnicas no lo hace, circulando por nuestras carreteras de manera por tanto ilegal, exponiéndose a multas de hasta 200 euros y, lo que es más preocupante, sin garantía de que se encuentran en buen estado de seguridad, comprometiendo al resto de usuarios de las vías. Así de duro.
Ante esta realidad, AECA-ITV, la asociación que representa a la práctica totalidad de estaciones de España, apunta hoy al gran problema que hay de fondo y que genera este preocupante hecho: la antigüedad de los vehículos en circulación en nuestro país. Muy superior a la europea, las últimas estadísticas de la DGT reflejan que los coches que hay en nuestro parque tienen una media ya de 14,5 años. Y el grave problema es que muchos no se encuentran en un óptimo estado.
Los conductores no acuden a las ITV porque saben que suspenderán
Por eso, desde AECA-ITV aseguran ahora que los retrasos y el absentismo en las inspecciones técnicos no se debe tanto a una cuestión de olvido o de objeción de conciencia, sino a que la mayoría de propietarios que no acude a las estaciones no lo hace porque “es consciente de que su vehículo no se encuentra en las condiciones adecuadas para circular y de que, por tanto, no superará la inspección”.
Las cifras, según la organización, son evidentes. Cruzando sus datos con los de la DGT, la conclusión hoy es que hay relación directa entre los tiempos de retraso de las ITV y los estados reales de los vehículos. Así, mientras los que acuden puntualmente presentan hoy un nivel de rechazos o suspensos del 15%, el más bajo, el porcentaje asciende al 20% cuando se retrasan 6 meses, al 22% cuando es entre 6 meses y 1 año, y llega a superar el 25% cuando no se presentan a la inspección hasta más de un año después de tenerla caducada.
A más retraso en acudir a la ITV, defectos más graves o muy graves detectados
La gravedad de los fallos en los suspensos también apunta, además, en esta misma dirección. Los vehículos que se retrasan entre 0 y 6 meses en las inspecciones tienen un 28% de más defectos graves o muy graves que los que se presentan a tiempo. Por su parte, los que acumulan entre 6 y 12 meses de retraso aumentan los fallos graves en más de un 46%, mientras que los que lo hacen con más de 1 año elevan estos problemas hasta un 62 por ciento.
“Estos datos confirman que, de forma general, el retraso en la inspección no es un simple despiste. Muchos conductores saben que su vehículo no cumple las condiciones mínimas de seguridad o de protección medioambiental y, por ello, evitan acudir a la ITV. Se trata de una situación muy peligrosa, pues estos vehículos tienen un mayor riesgo de sufrir o provocar un siniestro vial, poniendo en peligro la vida no solo de sus ocupantes sino también del resto de usuarios de las vías públicas”, ha confirmado Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, durante la presentación de estas estadísticas.
AECA-ITV completa estos datos señalando que los vehículos que se presentan en plazo a las inspecciones técnicas obligatorias tienen una antigüedad media de 15,1 años, mientras que los que lo hace con más de 1 año de retraso alcanzan una media de 18,7 años, es decir, 3,6 años más. La conclusión final es que, obviamente, los vehículos más antiguos concentran mayor desgaste y probabilidad de fallos y son los que más tiempo circulan por nuestras carreteras con la ITV caducada y sin ser inspeccionados técnicamente.









