Toda la verdad sobre los nuevos e-combustibles: ¿son realmente el futuro del automóvil?

Los intentos por buscar alternativas a los combustibles fósiles han dado como resultado las pruebas con e-combustibles. Pero, ¿son el futuro del automóvil?

Todo sobre los e combustibles, el futuro del automóvil
Todo sobre los e combustibles, el futuro del automóvil

La movilidad del futuro será eléctrica. ¿Seguro? Parece que las presiones de la Unión Europea por reducir emisiones contaminantes y el giro de los grandes fabricantes hacia la movilidad eléctrica así lo marca. Sin embargo, en los últimos años se han seguido buscando fórmulas para encontrar nuevas vías alternativas: pila de combustible, biocombustibles… y, ahora, ¿e-combustibles?

Los e-combustibles son una nueva propuesta de producción de energía como respuesta a las obligaciones institucionales de reducir las emisiones contaminantes y eliminando los inconvenientes que presenta la movilidad eléctrica: mayor tiempo de recarga, construcción de una red de recarga eléctrica alternativa y, sobre todo, fabricación de nuevos automóviles y baterías con la producción de emisiones contaminantes que ello conlleva.

Sin embargo, una de las grandes ventajas de los e-combustibles es que su uso es totalmente viable en los motores de combustión actuales, tanto diésel como gasolina. Esto permite mantener los vehículos actuales y ahorrar un gran volumen de CO2 derivado de la fabricación de nuevos automóviles. Además, los e-combustibles son neutros en emisiones de CO2… aunque emiten CO2.

Nuevos e-combustibles, ¿qué los hace diferentes?

¿Cómo es esto de que los e-combustibles son neutros en CO2 si, necesariamente, emiten CO2? Esto está relacionado con su proceso de producción. Para poder producirlos, es necesario descomponer el agua en oxígeno e hidrógeno. Esto permite convertir el H2O del agua en oxígeno (O2) e hidrógeno (H2) y, al combinar el hidrógeno con dióxido de carbono (CO2), crear metano, un gas que puede ser reformulado en gasolina, diésel o gas sintético para su uso en los motores de combustión.

El resultado es un combustible que sí, durante su uso emite CO2, pero en la misma cantidad que ha utilizado para su producción. El CO2 para la creación de estos combustibles puede ser reciclado de las grandes fábricas o recogido de la atmósfera mediante filtros. Se almacena y se combina con el hidrógeno para dar lugar al metano ya mencionado.

La gran ventaja de este tipo de combustible es que su uso no sigue aumentando los niveles de CO2 en la atmósfera y, además, tampoco hace uso de cereales y otro tipo de plantas que pueden ser utilizadas para el consumo humano, como el bioetanol. Además, no se enfrenta a las dificultades de transporte del hidrógeno, el mayor inconveniente a la hora de generalizar el uso de vehículos movidos con pila de combustible.

Audi ha presentado sus avances en e combustibles
Audi ha presentado sus avances en e-combustibles

Pero, ¿dónde está el problema? El primero, y más evidente, es que los vehículos seguirán expulsando emisiones de CO2 a la atmósfera, lo que impide reducir la huella de carbono en el uso de nuestros vehículos. Pero, sobre todo, uno de los grandes inconvenientes está relacionado con la procedencia del hidrógeno y el CO2 utilizado.

Para producir estos combustibles, las cantidades de CO2 utilizados tienen que tener un volumen muy considerable, tanto que “atraparlas” de la atmósfera es demasiado costoso y necesitaría infraestructuras demasiado grandes. El mejor uso es reciclar las emisiones producidas por grandes refinerías. De hecho, datos recogidos por Auto Motor und Sport señalan que empresas especializadas extraen 900 toneladas anuales de CO2 del aire, mientras que las emisiones de dióxido de carbono en Alemania se calculan en 14,7 millones de toneladas anuales, el 72 por ciento de las producen los coches.

La duda es ahora si merece la pena su uso en los vehículos particulares. Si emiten la misma cantidad de CO2 a la atmósfera que ya se ha utilizado para su fabricación, el aumento de la misma en el aire no existe. Sin embargo, las futuras normativas anticontaminación europeas ponen límites aún más bajos a los fabricantes, lo que está obligando a un giro a la movilidad eléctrica.

¿Dónde sería realmente interesante el uso de estos e-combustibles? Parece que para el uso de grandes transportes de mercancías. La producción de energía de electricidad para barcos o grandes camiones sigue siendo muy insuficiente. El hidrógeno es muy caro y complicado de transportar. El uso de biocombustibles tiene graves consecuencias medioambientales relacionadas con la tala de árboles para la siembra de cereales. Es aquí donde los e-combustibles pueden ser una gran alternativa, reaprovechando el CO2 de las grandes fábricas y no produciendo más emisiones contaminantes derivadas del transporte mundial de mercancías.  

 

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