Para qué sirve el esencial pequeño orificio en la boquilla de combustible, con 85 años de historia

Esencial en todos los surtidores de combustible de cualquier gasolinera, ¿para qué sirve ese pequeño orificio en la boquilla? ¿Es para ventilar los vapores? ¿O es por donde pasa el combustible? No es para lo que crees…

Para qué sirve el esencial pequeño orificio en la boquilla de combustible, con 85 años de historia
Para qué sirve el esencial pequeño orificio en la boquilla de combustible, con 85 años de historia

En una industria que se reinventa cada vez más rápido y donde la tecnología cambia casi por momentos, la boquilla de la bomba de combustible de los surtidores de las gasolineras es una excepción. Su principio básico se desarrolló en la década de 1940 y se ha mantenido prácticamente inalterado desde entonces. No requiere actualizaciones de software, no hay escasez de repuestos después de diez años ni recalibración. Funciona igual de bien a -20 grados que en pleno verano, en caminos rurales polvorientos o en la autopista. Una maravilla.

Ahora que el paso por las gasolineras se ha incrementado, ante unos precios desorbitados, que, aunque han dado en los últimos días un respiro, siguen siendo muy altos (hoy el diésel cotiza de meda en España a 1,868 € el litro y la gasolina a 1.548 €), quizá te hayas percatado si nunca lo has hecho de que la boquilla tiene un pequeño orificio en su zona inferior. Pero, ¿para qué sirve realmente?

Para qué sirve el pequeño orificio de las boquillas de combustible

La respuesta es sencilla y fascinante, y hoy te la ofrecemos gracias a un interesante informe de nuestros colegas alemanes de Auto Motor und Sport. Porque el pequeño agujero es uno de los sistemas de seguridad más fiables, y ha estado funcionando prácticamente sin cambios en secreto durante más de ocho décadas. ¿Qué notamos los conductores? El familiar “clic” cuando se detiene el flujo de combustible durante el repostaje. Sin sensores, sin electrónica, solo física pura.

Surtidor de combustible con el pequeño orificio habitual en la parte inferior de su boquilla
Surtidor de combustible con el pequeño orificio habitual en la parte inferior de su boquilla.

Y es que, dentro de la boquilla de combustible, este se fuerza a través de un conducto estrecho, creando un vacío. Este vacío se canaliza hacia adelante a través de un conducto delgado hasta la pequeña abertura en la punta. Mientras esta abertura permanezca despejada, entra aire y el combustible continúa fluyendo.

Entonces, finalmente, algo cambia. Cuando el nivel de combustible en el cuello de llenado del coche sube durante el repostaje, llega a la punta de la boquilla y cubre el orificio. Ya no entra aire. El equilibrio se rompe. Un pequeño diafragma interno reacciona a la caída de presión y se mueve, quizás un milímetro. La válvula se cierra de golpe. “Clic”.

¿Qué es lo que realmente se está midiendo?

Todavía existe una idea errónea: el sistema no registra el nivel de combustible en el propio depósito. Detecta cuando el nivel de combustible alcanza el nivel en el cuello de llenado, es decir, la manguera que conecta el tapón del depósito con el depósito propiamente dicho. Esto puede ocurrir antes de que el depósito esté teóricamente lleno. Y lo habrás notado muchas veces.

La formación de espuma, un ángulo desfavorable de la pistola o una boquilla de llenado particularmente estrecha pueden activar el sistema incluso aunque todavía haya aire en el propio depósito.

El peligro del segundo clic

Además, seguir repostando después del apagado inicial es un reflejo muy extendido. Solo un poquito más. Redondeado. Depósito lleno. Pero los vehículos modernos cuentan con un sistema EVAP: un filtro de carbón activado que retiene los vapores de combustible del tanque antes de que se liberen a la atmósfera. Este filtro está diseñado para vapores, no para líquidos. Si el combustible ingresa a este sistema mediante un repostaje forzado, el filtro puede saturarse permanentemente y, en ese caso, deberá reemplazarse.

Los fabricantes de vehículos son claros al respecto: tras el primer clic, el depósito está lleno.

Los surtidores de combustible emplean un sistema tradicional para el llenado cuyo origen se remonta casi 8 décadas
Los surtidores de combustible emplean un sistema tradicional para el llenado cuyo origen se remonta casi 8 décadas.

¿Quién descubrió este tradicional sistema de los surtidores?

El principio en el que se basa se remonta a 1939. Richard C. Corson, empleado de un muelle de carga en el norte del estado de Nueva York, observó lo laborioso y arriesgado que resultaba llenar manualmente los bidones de combustible. Según cuenta la leyenda, la solución se le ocurrió mientras escuchaba la descarga de un inodoro: un sistema de presión controlada que se detiene automáticamente al alcanzar un cierto nivel de llenado.

Y lo patentó en 1943. Hoy en día, una versión mejorada de esta idea se encuentra en todas las boquillas de las bombas de combustible del mundo. El mecanismo subyacente se basa en el efecto Venturi, que recibe su nombre del físico italiano Giovanni Battista Venturi. El principio es el siguiente: cuando un fluido fluye a través de una constricción, su velocidad aumenta y la presión disminuye. Esta diferencia de presión es medible, reproducible y utilizable.

Así que este pequeño orificio de las boquillas de combustible al que hoy rendimos tributo es, en definitiva, el resultado de un diseño reducido a lo esencial: presión, flujo y membrana. A veces, la solución más duradera es la que requiere menos tecnología y sofisticación.

 

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