La alerta es máxima. La espiral de aumento en el precio de los combustibles, lejos de cesar, se agrava. Con el precio del barril de petróleo de Brent, el de referencia en Europa, por encima ya de los 83 dólares, hoy vemos ya una media del precio del litro de diésel de 1,582 euros en España, por encima incluso de los 1,579 que ya marca la gasolina. El sorpasso se produce además con incrementos que superan incluso los 15 céntimos de euro por litro en menos de un mes.
Lo peor en precios puede estar por llegar
El nerviosismo de consumidores y mercados es, por tanto, evidente. Y lo peor además puede estar por llegar. Según nos explica hoy Manel Montero, experto del sector energético y director general del Grupo Moure, pionero en estaciones de servicio low cost, “el posible bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz y los factores geopolíticos presionan al alza el precio del crudo y, en consecuencia, el de los carburantes”. Sus pronósticos son que, si la tendencia se consolida durante el día de hoy, “podríamos ver incrementos de entre 8 y 12 céntimos por litro tanto en gasolina como en gasóleo en las estaciones de servicio españolas”.
Sin embargo, al mismo tiempo surgen voces críticas en Europa sobre estas subidas tan elevadas de precios. En una entrevista en Alemania con el periódico Bild, el portavoz de prensa de la asociación de gasolineras TiV, Herbert W. Rabl, ha acusado a las compañías petroleras de aprovecharse de la incertidumbre actual en torno al aumento de los precios del petróleo. Según él, la evolución de los precios en los surtidores no guarda relación directa con la situación real del suministro.
No hay razón justificada para esta subida de precios tan rápida
"Los almacenes están llenos. No hay ninguna razón para subir los precios ahora mismo, ni ayer ni hoy", ha explicado Rabl sobre el aumento significativo de precios visto en tan solo unas horas. "Estamos viendo un aumento de hasta 25 céntimos en tan solo unos días. Es pura extorsión", ha justificado el portavoz de TiV.
Según la asociación de gasolienras, las cantidades de combustible que se venden actualmente se adquirían anteriormente a precios significativamente más bajos. “Toda la gasolina que se entrega a través de la cadena de suministro a la gasolinera se calcula a un precio específico”, explic Rabl. Y, en Alemania, este precio oscilaba entre 1,60 y 1,80 €, mientras que hoy se tiene que pagar ya en el país más de 2 euros por litro en muchas estaciones de servicio.
Las petroleras están aprovechando la situación
El actual aumento de precios se debe, desde la perspectiva de los arrendatarios, principalmente a las expectativas del mercado. “Esta guerra está generando miedo en la gente”, ha declarado el portavoz. “La gente está aceptando precios más altos de la gasolina, porque las compañías petroleras están aprovechando precisamente esta situación”, ha asegurado.
Los propios arrendatarios de las gasolineras difícilmente se beneficiarían en cambio del aumento de precios. “Como arrendatarios de una pequeña gasolinera, no vemos nada”, asegura Rabl, añadiendo que “recibimos una comisión de uno a dos céntimos por litro vendido”. Según la asociación, los ingresos adicionales derivados del aumento de precios se quedan en manos de las petroleras.
Controles más estrictos e intervención de las autoridades de competencia
Ante esta realidad, la asociación de gasolineras de Alemania exige acción política y un control más estricto del mercado europeo. “Sería positivo que los políticos tuvieran un poco más de firmeza al tratar con las grandes corporaciones, ya sean tecnológicas o petroleras”, ha manifestado Rabl, citando un modelo ya implantado en Austria como posible medida: “Allí, se permite que los precios suban una vez al día, y después solo pueden bajar”. La asociación también cree que las autoridades de competencia deberían intervenir más activamente en la Unión Europea y en los estados miembros.









