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El año pasado, en todo 2017, se vendieron en todo el mundo nada menos que 2,5 millones de coches con carrocería familiar, copando el 3,1 por ciento de cuota total de mercado. Quizás este dato parezca secundario, pero la importancia del Station Wagon o Break (como se conocen en muchos mercados) crece si contextualizamos con Europa como foco, donde nuestro mercado continental acapara hasta el 72 por ciento de las ventas mundiales. Claro que esta cifra está condicionada, y mucho, porque Alemania y Escandinavia acaparan el 50 por ciento de las ventas de SW en toda Europa.

Es verdad que la proliferación de los SUV ha robado todavía más protagonismo a esta tipología de carrocería, que en nuestro país cae otro 14 por ciento frente a datos de hace un año. Pero sus cualidades siguen estando ahí como argumentos poderosos frente a los hermanos de los que derivan -llámense compactos o berlinas- y también frente a la fiebre de coche elevado que nos persigue.
La versatilidad de estas carrocerías familiares, ahora que los monovolúmenes parecen estar démodés, y sobre todo su capacidad de carga trasera, que supera a la de modelos de categorías superiores y a SUV de similares tamaños, son poderosos argumentos muy potentes si lo que necesitas es cubicaje de maletero. A esto suma que su resistencia aerodinámica y peso son mejores que los de un SUV equivalente en tamaño, con lo que la eficiencia mejora. Y también que dinámicamente son prácticamente iguales que el compacto o berlina equivalente, y tendrás posiblemente la compra racional más inteligente en estos momentos.
Pero es que, además, en los últimos tiempos los familiares ya no son feos. Ya no son esos coches cúbicos y desproporcionados que Volvo, por ejemplo, popularizó hace décadas, salvo el excepcionalmente bello 1800 ES. Ahora tienen cada vez más componente emocional en su diseño, lo que les hace hasta más fluidos en sus líneas que sus hermanos de gama.

Y todo ello sin referirnos a las carrocerías shooting brake de las que vamos a oír hablar, y mucho, en próximos meses: Kia sin ir más lejos dará el pistoletazo de salida para su nuevo Ceed. Y es que hasta Porsche tiene un espectacular Panamera Sport Turismo... Por algo será.










