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Primero fue Madrid Central y luego, aunque con un plan completamente diferente, la nueva Zona de Bajas Emisiones de Barcelona. En vigor desde el pasado día 1 de enero en la capital catalana, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha ofrecido ya sus primeros cálculos sobre los efectos que esta medida está provocando en su circulación. Y los primeros datos parecen muy positivos.
El primer balance anunciado por el AMB asegura que los vehículos sin etiqueta medioambiental de la DGT han** bajado del 11-12 por ciento al 7-8,5 por ciento**. Estas cifras han provocado la retirada de circulación de Barcelona de unos 36.000 vehículos contaminantes, en función a los cálculos realizados por las autoridades en función a las matrículas captadas por las cámaras de tráfico.
Desde el 1 de abril comienzan las multas
Sin embargo, el objetivo del Área Metropolitano de Barcelona es todavía mucho más ambicioso. El plan es que la circulación de este tipo de coches se reduzca en otros 30.000 vehículos a partir del día 1 de abril, que es cuando definitivamente la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona comenzará a multar.

El programa pretende que la cifra de coches sin etiqueta de la DGT baja en esas fechas ya hasta máximo el 3,5 por ciento, ya que actualmente las autoridades consideran que hay miles de conductores que, conscientes de que la normativa prohíbe la circulación de sus coches, lo hacen de momento hasta que comiencen las sanciones.
Las multas a partir de abril por circular por la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona sin tener derecho a ello irán de los 100 a los 500 euros. Muchos de estos conductores que de momento circulan con este tipo de vehículos ya han recibido las más de 1.600 cartas con las que la AMB advierte de próximas multas.
La AMB también ha presentado una nueva encuesta del GESOP en el que confirma que, de los 36.000 vehículos sin etiqueta de la DGT que se supone que han dejado de circular, el 34 por ciento declara haberse comprado otro vehículo utilitario, mientras que el 9 por ciento usa un segundo vehículo. Otro 34 por ciento dice haber optado por el transporte público, un 7 por ciento asegura ir ya en bici o a pie, y otro 16 por ciento, “otras opciones".









