La familia y uno más con el MINI Countryman

Una historia de amor de ida y vuelta a bordo de un MINI.

Autopista para MINI

La familia y uno más con el MINI Countryman
La familia y uno más con el MINI Countryman

12 de mayo de 2003. Hay fechas que no se olvidan, como el día que te sacaste el carnet o el nacimiento de tu primer hijo. El 12 de mayo de 2003 me dieron las llaves de mi primer MINI. Un Cooper negro con el que viajé por toda España, me divertí a raudales y exprimí mis loca veintena. Hasta que, poco más de una década después, nos tocó separarnos. Mi primera hija vino al mundo y, aunque intenté convencerme de lo contrario, el nuevo miembro del hogar requería un coche que tuviera algo más de capacidad en el maletero y en el habitáculo. Fue doloroso el adiós y espero que, años después de nuestra forzada ruptura, haya quien siga disfrutando a su volante como yo lo hice.

Otoño de 2019. Mis hijas ya están algo más crecidas. Nos hemos despedido del capazo, de la silla de paseo, de los biberones, de los pañales y, en general, del arsenal logístico necesario para la crianza de bebés en el mundo moderno. Somos una familia feliz pero seguía sintiendo una punzada en el pecho cada vez que bajaba al garaje. Así que organizamos una excursión al concesionario más cercano entre el excepticismo de mi mujer y mi ilusión por que el MINI Countryman pueda completar nuestra felicidad sin que echemos a faltar el espacio y la versatilidad.

Las primeras sensaciones son muy positivas: es algo más grande, sí, pero no cabe duda de que mantiene el espíritu MINI de mi antiguo retoño, pero evolucionado a mejor. Novedades como el logo de bienvenida proyectado en el suelo al lado de la puerta se complementan perfectamente con clásicos como los faros redondos o la parrilla hexagonal. Dentro todo cambia pero manteniendo la esencia original. Me encanta la consola central y la pantalla táctil, disfruto probando MINI Connected y me chiflan la configuración de asientos, que pueden regularse electrónicamente.

Pero falta la prueba de fuego: ¿serán sus 4,30 metros de longitud suficientes para que quepamos dentro los cuatro? Mis niñas "brujulean" alrededor del MINI y les pido que se acerquen. Extraigo las sillas de mi vehículo y se adaptan al la fila de asientos traseros del MINI Countryman. Las niñas entran. Se sientan. Abrochamos los cinturones. Mi mujer se sienta, aunque algo escéptica. Yo entro también y ocupo el asiento del piloto. Cerramos las puertas. Cabemos. Entre mis hijas, en la fila trasera, queda un hueco para sus juguetes (o para mi suegra, si le apetece estar con sus nietas). Me siento cómodo, me siento ancho (mide 1,82 metros de anchura), pero sigo teniendo esa sensación de conducción baja de mi primer MINI.

Una vez superado el test pasamos a evaluar el maletero. 450 litros de capacidad que nos servirán para escapadas y viajes. El portón trasero es automático y puedo abrirlo pasando el pie por debajo del paragolpes trasero, algo muy práctico cuando llevo a una niña en brazos y a la otra de la mano. Hay un pequeño banco extraíble del maletero que me viene genial para los días que voy a correr a la montaña y necesito cambiarme en el maletero. Jamás imaginé que un MINI pudiera ser tan funcional.

Salimos del concesionario con la decisión ya tomada. En pocas semanas seremos uno más en la familia con el MINI Countryman.