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Si bien llevamos tres días en los que los precios del carburante, tanto la gasolina como el diésel, han bajado sus precios, que el primero esté todavía a 1,708 euros/litro y el segundo a 1,828 euros/litros de media en nuestro país provoca un gran problema para muchos conductores que tienen que llenar el depósito de combustible de su vehículo. Por esta razón es normal que muchos estén buscando fórmulas para poder ahorrar y tener que visitar lo menos posible las estaciones de servicio.
Y precisamente la Dirección General de Tráfico (DGT) en conjunción con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) han publicado a qué velocidad exacta nuestro coche consumirá menos combustible, como podemos leer en el diario Sport. Huelga decir que no funcionará exactamente igual en todos, pero es una buena medida que se puede tomar en consideración.
La velocidad a la que menos se consume
Como bien recuerdan desde el organismo de Tráfico, mucha parte del ahorro dependerá de nuestra forma de conducir y ahí la velocidad es uno de los factores que más influyen en esta tarea. Y es que como indican en IDEA, existe un rango en el que el vehículo alcanza su máximo nivel de eficiencia y donde el motor trabaja con más desahogo, algo que alcanzaremos alrededor de los 90 kilómetros por hora.
Según señalan desde estas entidades, los motores no necesitan hacer un esfuerzo excesivo para mantener esa velocidad, lo que permite conseguir un mayor equilibrio entre la potencia y la resistencia del aire. Así aprovecharemos cada gota de combustible sin que el rendimiento de nuestro vehículo se vea perjudicado.
En algunas ocasiones se había indicado que la velocidad idónea es de 100 km/h, pero desde el IDAE no comparten esa misma idea. Como defienden, pese a ser un pequeño incremento la resistencia aerodinámica aumenta de forma considerable, provocando que estemos forzando un poco más al motor. Y ya sabemos lo que eso significa, los consumos van a subir.
Si seguimos subiendo, por ejemplo a 110 km/h, desde la DGT indican que el gasto se incrementaría ya en un 9% sobre la primera referencia, mientras que alcanzar los 120 km/h, la velocidad máxima de una autopista, elevaría la cifra hasta el 30%. Como verás el incremento no es proporcional y eso es un dato que deberías tener muy en cuenta.
Y aunque todos estos datos se han tomado en cuenta con vehículos de combustión, se podrían extrapolar perfectamente a los eléctricos. Estos modelos también consiguen muy buenos datos circulando a velocidades constantes de 90 km/h, mientras que a velocidades de vías rápidas es donde se aprecia un gran incremento de kW y, por consiguiente, una reducción notable en la autonomía del coche.
Ahora bien, como indican en el artículo esta recomendación de viajar a 90 kilómetros por hora se enmarca en un escenario de circulación por vías secundarias. En autovías o autopistas también ahorras así, pero quizás entorpezcas un poco el tráfico circulando más despacio de lo normal y también aumentarás el tiempo que estarás en carretera, por lo que quizás tampoco te compense mucho.
Desde estos dos organismos también han querido remarcar que la velocidad no es el único factor que influye en el ahorro de combustible. Por ello, no es recomendable realizar una conducción en la que sean habituales los acelerones, frenazos y continuos cambios de ritmo, incluso cuando la velocidad no sea elevada. Por eso es aconsejable ser suave y constante, intentar utilizar marchas largas cuando sea posible (las cajas automáticas lo hacen por defecto mucho) y realizar un mantenimiento adecuado del coche (atento a la presión de los neumáticos).









