Para muchos conductores ir a pasar la ITV a uno de sus vehículos es tan sufrido como una visita al dentista. Esta claro que si realizas un mantenimiento periódico no deberías tener problema para pasar este trámite, pero las pruebas nos demuestran que esto no es un hábito común para muchas personas. Y claro, luego llegan los rechazos en las inspecciones.
En concreto, según los datos recogidos del Archivo de Vehículos de la Comunidad de Madrid a la Asociación de Entidades para la Inspección Técnica de Vehículos de la Comunidad de Madrid (AEMA-ITV), en el mes de enero se llegaron a inspeccionar 196.534 vehículos, de los cuales el 83,9% aprobaron “a la primera”. Veis como no hay que tenerle tanto miedo.
Pero si nos concentramos en los fallos más recurrentes que se han encontrado en las inspecciones hay uno que se lleva la palma por encima de todos y tiene que ver con las emisiones contaminantes del vehículo (si el tuyo es eléctrico ya puedes dejar de leer aquí). En concreto de todos los fallos graves el 30,8% corresponden a esta prueba y lo que más preocupa, el porcentaje ha subido respecto al año anterior en donde estaban en un 28,6%.
¿Cómo es la prueba de emisiones contaminantes de la ITV?
Como te hemos venido contando en Autopista en los últimos meses, las emisiones contaminantes han estado de actualidad porque desde la Unión Europea quieren disminuirlas. Con esta prueba lo que se quiere combatir no solo es la bajada de los gases nocivos, sino que también los vehículos cumplan con la normativa medioambiental vigente.
La primera acción que se suele realizar en esta prueba de la ITV, que en donde yo la paso siempre es la última, es una inspección visual del sistema de escape para que no presente daños. Posteriormente se introduce una sonda en el tubo de salida para medir la cantidad de gases evacuados tanto con el motor al ralentí como a un rango de revoluciones determinados que nos indica el técnico y que varía según el tipo de motor.
Adicionalmente, a los coches más modernos que cumplan con normativas Euro 5 en adelante también se les realiza una inspección mediante los códigos de diagnosis del propio vehículo, conocido popularmente como OBD. Así con los datos sustraídos se puede comprobar que se ajustan o no a los requerimientos normativos que tienen que pasar.
Las mayores diferencias de los resultados las encontramos entre el diésel y la gasolina. Para los primeros se mide su opacidad y para los segundos el monóxido de carbono y el valor lambda (parámetro que mide la proporción de aire y combustible que entra en los cilindros y la compara con la proporción ideal óptima para un correcto funcionamiento del vehículo).
Señales de aviso de problemas con las emisiones
Desde AEMA-ITV nos han querido proporcionar unas consideraciones para tener en cuenta para que no tengamos problemas a la hora de superar esta prueba de la inspección. Aunque como comentaba al principio, en caso de que un vehículo siga sus pautas de mantenimiento recomendadas por el fabricante, no debería tener ningún problema.
Por si acaso, desde el organismo advierten de tres señales que pueden ser unas claras advertencias de un posible problema en nuestro vehículo:
- Un aumento desproporcionado del consumo de combustible
- Exceso de opacidad del humo de escape, pues cuanto más opaco sea mayor será la contaminación
- Encendido en el cuatro de instrumentación del testigo del motor













