Parece el cuente que viene el Lobo, pero, esta vez, no parece fantasía y cada vez está más cerca. Desde que se iniciara la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, los pronósticos advierten de que, o hay una rápida resolución al conflicto o todo el mundo lo pagará. Cuando parecía que la tregua iba a pacificar la situación, la tensión en las últimas horas ha vuelto a escalar y, con ella, todos los factores que pueden asestar el golpe final a la economía.
El precio del diésel y la gasolina vuelve a subir
No queremos ser alarmistas, pero hay numerosos indicativos que advierten del peligro de esta realidad. De hecho, el aumento de las hostilidades, con nuevos ataques con drones este fin de semana en el Golfo Pérsico, donde ha llegado a incendiarse una central nuclear en los Emiratos Árabes Unidos, de momento ya han impulsado los precios del petróleo, que a esta hora vuelve a situarse por encima de los 110 dólares por barril. Hablamos del crudo de Brent, el de referencia en Europa, que a su vez está incidiendo en el precio de los combustibles y aviva de nuevo los temores inflacionistas y mermando la confianza inversora en todo el Planeta.
Hoy, de momento, en España la gasolina se sitúa ya en los 1,562 euros el litro, claramente por encima de ayer, mientras que el diésel tiene un promedio de 1,693 euros, rompiendo días de bajada sostenida y volviendo a una tendencia alcista, de momento moderada, pero con visos de agravarse. Y es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acaba de advertir de que Irán “debe actuar rápido” para llegar a un acuerdo definitivo de paz, al tiempo que el Estrecho de Ormuz, donde transita históricamente el 20% del comercio mundial del petróleo, permanece prácticamente cerrado al completo al tráfico marítimo.
Las reservas de petróleo, en riesgo ya a finales de junio
Esta situación ha provocado ya un aviso de los analistas de Capital Economics, que advierten hoy de que el “el cierre (de Ormuz) está agotando rápidamente las reservas mundiales de petróleo”. Según los consultores, “las reservas podrían alcanzar niveles críticos a finales de junio, preparando el terreno para que el brent se sitúe entre 130 y 140 dólares por barril, o incluso más”. Y advierten al mismo tiempo de que, “si el estrecho de Ormuz permanece cerrado hasta finales de año y el petróleo se mantiene en torno a los 150 dólares por barril hasta 2027, esto impulsaría la inflación a cerca del 10% en el Reino Unido y en la zona euro, lo que haría que los tipos de interés volvieran a sus máximos recientes y provocaría una recesión mundial”.
A esta realidad, que como decimos tiene ya marcada en el calendario la fecha de finales de junio, se suma otra noticia que conocimos a finales de la pasada semana, donde los Técnicos del Ministerio de Hacienda, GESTHA, que forman el colectivo más representativo dentro del Ministerio y la Agencia Tributaria, emitían un comunicado en la misma línea de recomendación de la Comisión Europea, considerando que el Gobierno podría eliminar definitivamente la bajada del IVA a las gasolinas, a los gasóleos, a la electricidad y al gas, a partir del próximo 30 de junio cuando vence ya el primer paquete anticrisis aprobado por el Ejecutivo español frente a la guerra en Oriente Medio.
Tanto los técnicos de Hacienda, como la Comisión Europea, aseguran que estas bajadas impositivas son contrarias al Plan de Acción de la UE para la Energía Asequible y Comunicación Accelerate, recomendando ya al Gobierno que elimine este tipo de subvenciones. Teniendo en cuenta que su aprobación supuso automáticamente un descenso en los precios de los combustibles de entre 20 y 30 céntimos de euro por litro, en caso de suprimirse esta ayuda, en combinación con el aumento del precio del petróleo y de las hostilidades en el Golfo Pérsico, generaría que el litro de diésel y gasolina volviera a situarse en la barrera de los 2 euros. La situación, ahora sí, parece crítica.









