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A prueba el Kia Niro: ¡más de 1.600 km sin repostar, de RÉCORD!

Un Kia Niro híbrido, un único depósito de combustible, cuatro conductores y otro exigente reto por conquistar: reventar el récord de consumo que el Niro tiene registrado. ¿Lo conseguimos? Sigue leyendo…
Equipo de Pruebas de Autopista / Fotos: Mikael Helsing -
A prueba el Kia Niro: ¡más de 1.600 km sin repostar, de RÉCORD!

Te lo reconozco, cuando alguien establece un récord con cualquier cosa que lleve motor y ruedas, nos toca la fibra. El Kia Niro es uno de esos coches que atesora un Guinness, y no uno cualquiera: salir de Los Ángeles y llegar a Nueva York con un consumo medio de 3,07 l/100 km —y cuatro depósitos de combustible— demuestra que este Kia Niro híbrido tiene madera de líder entre la última oleada de híbridos que han llegado al mercado. Un récord que ha cruzado fronteras y, cómo no, rápidamente se hizo eco en la redacción con la consiguiente reacción de un equipo de pruebas ansioso de buscar la más mínima excusa para lanzarse a una nueva aventura, así que el primer objetivo que establecimos fue... descartado; el último reto fraguado con un café en la mano me costó atravesar media península con un SUV para llegar a Lisboa sin pisar un sólo kilómetro de asfalto, así que, esta vez, sólo se admitían propuestas con los pies en el suelo.

Kia Niro pruebaEl principal objetivo sería conseguir una nueva marca de consumo mejor que la registrada por el Kia Niro en el libro Guinness. Queríamos, por tanto, romper la barrera de los 3 l/100 km en condiciones reales de circulación, pero no sería ésa la única condición con la que el Niro saldría "a la calle": sólo podríamos usar un depósito de combustible; una vez que el Niro echara a rodar, no se admitían más paradas que el cambio de conductor —cuatro implicados en total—; y para rizar el rizo, impusimos una cantidad mínima de kilómetros para que el reto fuera válido: 1.500 km, una condición que exigía relacionar mínimo consumo y velocidad media. Fácil te aseguro que no era.   

Kia Niro: nuestras bazas

Un reto es un reto, buscas las mejores condiciones, aunque en la vida real, es imposible reproducir las de laboratorio, así que tocaba conocer a fondo las cartas que teníamos entre manos para trazar la mejor estrategia. La primera, chequear los consumos reales del Kia Niro en nuestros recorridos de pruebas: muy bajos, de los mejores de la categoría. Mala señal para nosotros, porque mejorar el consumo de un coche ya de por si ultra-eficiente es difícil, así que hacía falta tener una mejor mano en la jugada. Tras verificar la capacidad real del depósito nos encontramos con que apenas teníamos menos de un cuarto de litro adicional sobre los 45 litros anunciados por la marca. Y en territorio seguro, rodando en el anillo del INTA, pudimos también chequear los kilómetros que se podrían hacer con el Niro una vez que la autonomía marcara cero absoluto. Sería un as guardado en la marga que no querríamos utilizar. Nuestro Niro llegaba bien rodado, y tal como solicitamos, se trataba de un acabado Drive, una de las dos definiciones de la gama que homologa 3,8 l/100 km, toda vez que el acabado Emotion supondría cargar con la rueda de 18 pulgadas —4,4 l/100 km de consumo medio oficial— junto con un neumático de orientación más deportiva, algo que hubiera limitado enormemente nuestras posibilidades de éxito. 

Kia NiroPrecisamente, las ruedas fueron nuestro único "comodín" para afinar en consumo y ganar alguna décima: rodamos con las presiones de carga, dejando el resto estrictamente de serie. El resto dependería ya del propio Niro y la "capacidad" de los conductores implicados para "entenderse" bien con su tecnología. Desconocíamos, por ejemplo, la estabilidad de sus baterías tras ser sometidas a una intensidad tan prolongada en condiciones de temperatura no muy favorables —de 1 grado negativo por la noche a 14 positivos durante el día del reto—. Así que sólo faltaba salir a "entrenar" hasta conseguir escenario y condiciones favorables. Descartamos, obviamente, carreteras con límite superior a los 90 km/h para evitar ser un obstáculo rodante, trazado que nos permitía establecer una velocidad media suficiente para "conquistar" la barrera de los 1.500 km, pero no tanto para lograrlo con menos de 3 l/100 km de consumo. Un trazado urbano por los calles más amplias de Madrid condicionaba, sin embargo, el kilometraje final, así que optamos por un circuito periférico alrededor de Madrid, un bucle circular que garantizaba máxima seguridad al resto de usuarios al poder rodar, más o menos, al mismo ritmo, también un perfil con poco desnivel acumulado y, salvo picos de tráfico en hora punta, mínimas paradas.  Los primeros "entrenos" ya en este escenario, pero siempre con cuatro personas a bordo, nos permitieron corroborar una mínima garantía de éxito... siempre que la influencia de tres pasajeros adicionales en el consumo fuera la estimada.

Kia Niro: comenzamos nuestro reto

Día D, hora H. Mirar lejos para anticiparse a la circulación todo lo posible, conducir con la máxima suavidad... y poco más, porque no tienes que hacer ningún ritual más para sacar al quintaesencia del sistema de propulsión híbrida del Niro. Antes ya habíamos comprobado que la máquina había ganado al hombre: al menos en estas condiciones de utilización, resultaba ineficiente ir "jugando" con el selector secuencial del cambio doble embrague buscando marchas largas. Adaptarse a este híbrido, por tanto, sólo requería aceleración progresiva y aprovechar cualquier punto del trazado en el que el sistema híbrido pudiera regenerar baterías sin necesidad de poner el motor térmico en marcha. Bajadas, consideradas como tal, no es que hubiera demasiadas en esta ruta, pero el Niro ofrece una cualidad que sin lugar a dudas contribuye decididamente en su eficiencia: su mínima resistencia de rodadura. Una vez lanzado y a velocidad estable, el Niro sólo requiere que acaricies el acelerador, pero más importante aún fueron aquellas partes del trazado mínimamente favorables en las podíamos aprovechar para optimizar aún más la recarga de baterías en movimiento, reteniendo intencionadamente al Niro por efecto de freno eléctrico. De hecho, en las situaciones en las que hay que aminorar la velocidad por necesidad, apostaría a que en más de un 80 por ciento de las situaciones no intervinieron ni discos ni pastillas, sólo la resistencia eléctrica del sistema híbrido en sus procesos de carga de unas baterías que el propio sistema se encarga de gestionar de manera inteligente, siempre entre, más o menos, un 25 y un 75 por ciento de su capacidad; nunca deja que se agoten, pero lo más importante es que tampoco se "precipita" a auto abastecerse del motor térmico. La estabilidad de sus baterías fue, sin duda, clave en la conquista del reto toda vez que, de principio a fin del reto, realizábamos cada bucle con sistemática regularidad.  

Kia Niro reto consumoConsolidar las marcas... Si el primer turno era mero "calentamiento", el segundo suponía consolidar cifras de velocidad media y consumo teniendo en cuenta, además, el habitual error del ordenador de viaje de sólo un decimal, así que no nos la podíamos jugar a acabar con 2,9 l/100 km en el ordenador de viaje sabiendo que esconde un 2,5 por ciento de error. Transcurridas doce horas, el conductor del tercer turno se subía con 57 km/h de media de velocidad y 2,8 l/100 de consumo, así que preferíamos ajustar el ritmo para afianzar marcas. A razón de no más de 70 km/h de velocidad máxima, el Niro es, globalmente, más eléctrico que térmico: más de un 60 por ciento del total de kilómetros se realizaron con el motor de gasolina "latente", lo cual equivale a prácticamente un millar de kilómetros de los 1.683 km totalizados. Completado el día entero circulando ininterrumpidamente sólo teníamos algo claro: habíamos sido demasiado conservadores, así que no hizo falta usar ese as que teníamos bajo la manga. Pasadas las 30 horas, con la autonomía a cero, el Niro había superado, con creces, los objetivos... Y nos sobraron algo más de 2litros de combustible.

Reto Kia Niro: las cifras

-2,53: l/100 de consumo medio real obtenido. Impresionante cifra que demuestra la eficiencia que esconden las entrañas del Niro. Los casi 1.700 km recorridos costarían apenas 50 euros.

-53,03: km/h de velocidad media final. Rodar, rodar y rodar. Aunque la gran mayoría de los tramos se recorren entre 70 y 80 km/h, las horas puntas no perdonan.

-30h 8min: Tiempo total invertido. El Niro no ha parado.. Salvo para el cambio de conductor. Cuatro "eco-conductores" implicados en turnos de 6 horas... Algunos hemos "doblado".

-1.683 km: Kilometro totales recorridos. Desde el centro de Madrid, dejarías París atrás aunque no hemos salido de un bucle de 37 kilómetros.

-39/61%: Relación de km en modo  híbrido/eléctrico. El Niro ha logrado cubrir prácticamente un millar de kilómetros sin intervención del motor de gasolina. 

Las claves del Kia Niro

-Su motor térmico: el motor de gasolina es de inyección directa, alta compresión, carrera larga... No sólo es muy suave, también prioriza la respuesta y rendimiento a bajo régimen, y salvo contadas excepciones, siempre cuenta con "dopaje" de motor eléctrico, así que el empuje real es en realidad equivalente a los 141 CV globales que entrega la cadena cinemática de este híbrido.

-Cambio de doble embrague: nexo de unión entre el motor de combustión y el eléctrico, compacto, ligero y siempre con esa bala en la recámara que aporta tanta rapidez como suavidad. Frente a otros de tipo variador, este cambio aporta enorme "naturalidad" en la conducción del Niro.  

-Motor eléctrico y baterías: el primero aporta 32 instantáneos KW, las segundas lo alimentan con 1,56 kWh, y vaya cómo aprovecha el Niro semejante electrificación. Si la estrategia de un híbrido son muchas porciones de pocos cientos de metros en eléctrico, el Niro era capaz de cubrir hasta 4 km seguidos sólo con electricidad.

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Kia Niro: nuestras bazas

Un reto es un reto, buscas las mejores condiciones, aunque en la vida real, es imposible reproducir las de laboratorio, así que tocaba conocer a fondo las cartas que teníamos entre manos para trazar la mejor estrategia. La primera, chequear los consumos reales del Kia Niro en nuestros recorridos de pruebas: muy bajos, de los mejores de la categoría. Mala señal para nosotros, porque mejorar el consumo de un coche ya de por si ultra-eficiente es difícil, así que hacía falta tener una mejor mano en la jugada. Tras verificar la capacidad real del depósito nos encontramos con que apenas teníamos menos de un cuarto de litro adicional sobre los 45 litros anunciados por la marca. Y en territorio seguro, rodando en el anillo del INTA, pudimos también chequear los kilómetros que se podrían hacer con el Niro una vez que la autonomía marcara cero absoluto. Sería un as guardado en la marga que no querríamos utilizar. Nuestro Niro llegaba bien rodado, y tal como solicitamos, se trataba de un acabado Drive, una de las dos definiciones de la gama que homologa 3,8 l/100 km, toda vez que el acabado Emotion supondría cargar con la rueda de 18 pulgadas —4,4 l/100 km de consumo medio oficial— junto con un neumático de orientación más deportiva, algo que hubiera limitado enormemente nuestras posibilidades de éxito. 

Kia NiroPrecisamente, las ruedas fueron nuestro único "comodín" para afinar en consumo y ganar alguna décima: rodamos con las presiones de carga, dejando el resto estrictamente de serie. El resto dependería ya del propio Niro y la "capacidad" de los conductores implicados para "entenderse" bien con su tecnología. Desconocíamos, por ejemplo, la estabilidad de sus baterías tras ser sometidas a una intensidad tan prolongada en condiciones de temperatura no muy favorables —de 1 grado negativo por la noche a 14 positivos durante el día del reto—. Así que sólo faltaba salir a "entrenar" hasta conseguir escenario y condiciones favorables. Descartamos, obviamente, carreteras con límite superior a los 90 km/h para evitar ser un obstáculo rodante, trazado que nos permitía establecer una velocidad media suficiente para "conquistar" la barrera de los 1.500 km, pero no tanto para lograrlo con menos de 3 l/100 km de consumo. Un trazado urbano por los calles más amplias de Madrid condicionaba, sin embargo, el kilometraje final, así que optamos por un circuito periférico alrededor de Madrid, un bucle circular que garantizaba máxima seguridad al resto de usuarios al poder rodar, más o menos, al mismo ritmo, también un perfil con poco desnivel acumulado y, salvo picos de tráfico en hora punta, mínimas paradas.  Los primeros "entrenos" ya en este escenario, pero siempre con cuatro personas a bordo, nos permitieron corroborar una mínima garantía de éxito... siempre que la influencia de tres pasajeros adicionales en el consumo fuera la estimada.

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Kia Niro: comenzamos nuestro reto

Día D, hora H. Mirar lejos para anticiparse a la circulación todo lo posible, conducir con la máxima suavidad... y poco más, porque no tienes que hacer ningún ritual más para sacar al quintaesencia del sistema de propulsión híbrida del Niro. Antes ya habíamos comprobado que la máquina había ganado al hombre: al menos en estas condiciones de utilización, resultaba ineficiente ir "jugando" con el selector secuencial del cambio doble embrague buscando marchas largas. Adaptarse a este híbrido, por tanto, sólo requería aceleración progresiva y aprovechar cualquier punto del trazado en el que el sistema híbrido pudiera regenerar baterías sin necesidad de poner el motor térmico en marcha. Bajadas, consideradas como tal, no es que hubiera demasiadas en esta ruta, pero el Niro ofrece una cualidad que sin lugar a dudas contribuye decididamente en su eficiencia: su mínima resistencia de rodadura. Una vez lanzado y a velocidad estable, el Niro sólo requiere que acaricies el acelerador, pero más importante aún fueron aquellas partes del trazado mínimamente favorables en las podíamos aprovechar para optimizar aún más la recarga de baterías en movimiento, reteniendo intencionadamente al Niro por efecto de freno eléctrico. De hecho, en las situaciones en las que hay que aminorar la velocidad por necesidad, apostaría a que en más de un 80 por ciento de las situaciones no intervinieron ni discos ni pastillas, sólo la resistencia eléctrica del sistema híbrido en sus procesos de carga de unas baterías que el propio sistema se encarga de gestionar de manera inteligente, siempre entre, más o menos, un 25 y un 75 por ciento de su capacidad; nunca deja que se agoten, pero lo más importante es que tampoco se "precipita" a auto abastecerse del motor térmico. La estabilidad de sus baterías fue, sin duda, clave en la conquista del reto toda vez que, de principio a fin del reto, realizábamos cada bucle con sistemática regularidad.  

Kia Niro reto consumoConsolidar las marcas... Si el primer turno era mero "calentamiento", el segundo suponía consolidar cifras de velocidad media y consumo teniendo en cuenta, además, el habitual error del ordenador de viaje de sólo un decimal, así que no nos la podíamos jugar a acabar con 2,9 l/100 km en el ordenador de viaje sabiendo que esconde un 2,5 por ciento de error. Transcurridas doce horas, el conductor del tercer turno se subía con 57 km/h de media de velocidad y 2,8 l/100 de consumo, así que preferíamos ajustar el ritmo para afianzar marcas. A razón de no más de 70 km/h de velocidad máxima, el Niro es, globalmente, más eléctrico que térmico: más de un 60 por ciento del total de kilómetros se realizaron con el motor de gasolina "latente", lo cual equivale a prácticamente un millar de kilómetros de los 1.683 km totalizados. Completado el día entero circulando ininterrumpidamente sólo teníamos algo claro: habíamos sido demasiado conservadores, así que no hizo falta usar ese as que teníamos bajo la manga. Pasadas las 30 horas, con la autonomía a cero, el Niro había superado, con creces, los objetivos... Y nos sobraron algo más de 2litros de combustible.

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-53,03: km/h de velocidad media final. Rodar, rodar y rodar. Aunque la gran mayoría de los tramos se recorren entre 70 y 80 km/h, las horas puntas no perdonan.

-30h 8min: Tiempo total invertido. El Niro no ha parado.. Salvo para el cambio de conductor. Cuatro "eco-conductores" implicados en turnos de 6 horas... Algunos hemos "doblado".

-1.683 km: Kilometro totales recorridos. Desde el centro de Madrid, dejarías París atrás aunque no hemos salido de un bucle de 37 kilómetros.

-39/61%: Relación de km en modo  híbrido/eléctrico. El Niro ha logrado cubrir prácticamente un millar de kilómetros sin intervención del motor de gasolina. 

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-Su motor térmico: el motor de gasolina es de inyección directa, alta compresión, carrera larga... No sólo es muy suave, también prioriza la respuesta y rendimiento a bajo régimen, y salvo contadas excepciones, siempre cuenta con "dopaje" de motor eléctrico, así que el empuje real es en realidad equivalente a los 141 CV globales que entrega la cadena cinemática de este híbrido.

-Cambio de doble embrague: nexo de unión entre el motor de combustión y el eléctrico, compacto, ligero y siempre con esa bala en la recámara que aporta tanta rapidez como suavidad. Frente a otros de tipo variador, este cambio aporta enorme "naturalidad" en la conducción del Niro.  

-Motor eléctrico y baterías: el primero aporta 32 instantáneos KW, las segundas lo alimentan con 1,56 kWh, y vaya cómo aprovecha el Niro semejante electrificación. Si la estrategia de un híbrido son muchas porciones de pocos cientos de metros en eléctrico, el Niro era capaz de cubrir hasta 4 km seguidos sólo con electricidad.

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