Las averías del coche que puedes evitar con tu conducción

Revisar bien el nivel de los líquidos, la presión de los neumáticos o practicar una conducción equilibrada alargarán la vida de nuestro coche y evitarán más de una sorpresa desagradable.
Teresa de Haro.

Twitter: @TeresaAutopista -

Las averías del coche que puedes evitar con tu conducción
Las averías del coche que puedes evitar con tu conducción

Nuestro estilo de conducción puede ser el causante de algunas averías, pero también pequeños despistes como no revisar el nivel de determinados líquidos o la presión de los neumáticos. Estos son algunos de los pequeños vicios que debemos mantener a raya para evitar tener que visitar el taller antes de tiempo.

1. Desgaste prematuro en el embrague

Conducir con el pie izquierdo apoyado constantemente en el embrague genera fricciones innecesarias y a largo plazo, un paso por el taller. Es la principal causa de cambiar el disco del embrague antes de tiempo.

El embrague hay que utilizarlo solo cuando es necesario, es decir, para iniciar la marcha o cambiar de velocidad. Una excesiva fricción en cada ciclo irá limando poco a poco nuestro disco provocando el típico “patinaje”.

2. Filtro antipartículas

El filtro antipartículas evita que la carbonilla resultante de la combustión del gasóleo pase a la atmósfera. Estas partículas son capturadas en las paredes porosas del filtro y destruidas en ciclos de regeneración automáticos. El problema radica en que estos ciclos necesitan tiempo para completarse y requieren que no se detenga el motor durante unos 20 minutos. Interrumpir más de tres veces este proceso puede ser sinónimo de una visita al taller.

Utilizar un coche diesel en trayectos cortos y continuos sin dejar que se regenere el filtro es sinónimo de avería a largo plazo. Es mejor salir periódicamente a carretera.

3. Holguras en la caja de cambios

Conducir con la mano apoyada constantemente en la palanca de cambios, ya se trate de un coche manual o automático, va a generar holguras en los elementos entre la palanca y la caja de cambios (engranajes, rodamientos…).

Cada pequeño golpe, presión o movimiento, se transmite a la caja de cambios a través de las conexiones entre sus diferentes partes. Hay que mantener las dos manos en el volante inmediatamente después de cada cambio de marcha.

4. Rotura de manguitos

Utilizar agua sin anticongelante puede darnos una sorpresa desagradable en invierno. Una helada puede congelar el agua en el sistema y romper la parte más débil: el manguito. Cambiar un manguito no supone un gran coste, pero la rotura de un manguito en marcha puede provocar la pérdida total del líquido refrigerante y una avería mucho más cara.

5. Averías por el estilo de conducción

Un estilo demasiado deportivo, agresivo y estirando el motor al máximo acelerará el desgaste de todos los elementos mecánicos. Abusar de los acelerones y frenar bruscamente pondrá en riesgo cualquier motor.

En el otro extremo, conducir con revoluciones muy bajas a escasa velocidad tendrá el mismo efecto. Conducir de manera eficiente está muy bien, pero sin pasarse.

Lo ideal es una conducción equilibrada, llevando el motor en el rango óptimo de revoluciones marcado por el fabricante y aprovechando, de vez en cuando, un carril de aceleración para darle “una alegría” al motor, lo cual ayudará a eliminar cualquier posible impureza o carbonilla.

6. Problemas al no revisar los niveles

Muchas veces nos olvidamos de revisar los niveles de nuestro coche. Sin embargo, hay líquidos donde hacerlo es crucial. Concretamente dos: el aceite y el líquido refrigerante. Llevar el líquido refrigerante bajo o circular sin él es sinónimo de recalentamiento y averías importantes y costosas.

Para comprobar el aceite, por su parte, hay que hacerlo con el motor en frío y en una superficie plana. Al sacar la varilla también hay que recordar comprobar el color del lubricante. Un aceite muy oscuro o con impurezas indicará que algo no va del todo bien.

7. Desgaste prematuro de neumáticos y reventones

Los neumáticos son la única parte en contacto del coche con el suelo y como tal influye en todos los aspectos relacionados con la conducción: estabilidad, frenado, dirección… Llevarlos con la presión marcada por el fabricante nos ayudará a que duren más y el coche responda mejor a nuestras órdenes.

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