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Entre las muchas formas que tiene la DGT para controlar a los conductores en las carreteras, están aquellas cámaras que se ocupan de vigilar si estos utilizan el cinturón de seguridad o el teléfono móvil cuando no deberían hacerlo. Muchas de las cámaras que ya vigilaban si se llevaba abrochado o no el cinturón, tienen ahora la facultad de controlar el uso indebido cada vez mayor del móvil al volante.
Sin embargo, estas cámaras están ahora en el punto de mira, ya que una juez ha cuestionado su validez con una resolución que puede marcar un importante precedente jurídico. El Juzgado número 33 de lo Contencioso-Administrativo de Madrid ha echado abajo una multa que un conductor de Cuenca había recibido en 2017 por circular, supuestamente, sin el cinturón de seguridad abrochado.
Desde Automovilistas Europeos Asociados, encargados de dar soporte jurídico al conductor afectado, hablan de 30.000 multas que se han impuesto desde este año 2007 y que podrían estar en el aire por las irregularidades en estas cámaras de la DGT que toman “fotos-cinto”. Esto se traduciría en multas por valor de seis millones de euros, según explican desde el diario El Español.
En el caso de la multa impuesta a este conductor de Cuenca, la anulación viene de dos factores importantes que se convierten en pruebas inválidas: la cámara que tomó esa fotografía no estaba sometido a control metrológico; es decir, no se había realizado las actuaciones técnicas y administrativas pertinentes, por lo que no constituye una prueba lo suficientemente importante para sancionar.
Por otra parte, dicha sanción fue impuesta por el Jefe Provincial de Tráfico de Cuenca; según ha resuelto la jueza, existe falta de legitimidad para imponer esta multa, ya que los jefes provinciales no tienen la competencia para hacerlo desde la Resolución del 25 de noviembre de 2013: desde entonces, esta competencia recae en favor del Director del Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, a menos que los primeros pidan recuperar la potestad, según explican desde AEA.
Así pues, el conductor de Cuenca, que aseguraba desde un principio llevar el cinturón de seguridad abrochado, ha visto como su multa de 200 euros y la sustracción de tres puntos del carné se ha anulado.









