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Mitsubishi Montero 2.5 TD Sahel

El carácter básico de gama del Montero 2.5 TD Sahel no le impide ofrecer una buena calidad de realización y un equipamiento razonable, mientras que la desaparición de mucha de la electrónica, junto a la inclusión del bloqueo al cien por cien del diferencial posterior, mejora su fiabilidad en uso campero exigente.

Mitsubishi Montero 2.5 TD Sahel
Mitsubishi Montero 2.5 TD Sahel

Estamos por apostar que los amantes más quemados del Mitsubishi Montero de última generación agradecerán la llegada de esta versión económica Sahel. Y no tanto por el recorte de «pelas» que representa su precio, que es digno de tener en cuenta, como por la desaparición de una parte importante de la electrónica que lastraba a sus hermanos altos de gama. Porque ya se sabe que para los conductores más camperos la electrónica resultaba más una maldición que una ventaja.También es cierto que la sustitución del motor 3.2 D4-D por la variante 2.5 turbodiesel que utiliza el Montero Sport, rebaja dinamismo, aunque debemos reconocer que en menor medida de lo esperado.Y este era precisamente uno de los apartados que más nos preocupaba, porque aunque la variante que probamos hoy es la de carrocería corta, en nuestra báscula acreditó un peso considerable. Nada menos que 1.979 kg. Un peso que si bien acredita la robustez de su carrocería monocasco (en realidad es un chasis de largueros soldado a la plataforma), supone un lastre ciertamente importante cuando no sobran los caballos.No obstante, debemos reconocer que el motor 2.5 del Montero Sahel, pese a ofrece solo 115 CV teóricos —111,5 según nuestro banco de potencia—, se ha mostrado bastante alegre. De hecho, las cifras de aceleraciones son correctas para un motor de su cilindrada, y la del kilómetro con salida parada sería incluso mejor con la adopción una sexta velocidad.Y es que para conseguir esa contundencia e inmediatez de reacciones a las órdenes del acelerador, los ingenieros de Mitsubishi han optado por complementar la instalación de este motor con una caja de cambios manual de cinco velocidades de relaciones muy cortas y muy cerradas entre sí. Lógicamente con tan ajustados desarrollos, la capacidad de recuperación del motor en marchas largas es más que aceptable, ya que permite rodar prácticamente siempre en la zona de buen empuje. Eso sí, tiene la contrapartida de que el coche alcanza el corte en quinta con relativa rapidez, lo que le impide seguir acelerando, y lo que es peor para su longevidad, es muy fácil llevarlo altísimo de vueltas en carretera, ya que a sólo 140 km/h el motor gira ya a 4.000 rpm… ¡en quinta!Con la buena respuesta de este motor y el no menos acertado funcionamiento de su gestión electrónica, que le proporciona unos bajos excelentes, no hubiera estado de más añadir también una sexta velocidad de desahogo, de la que estamos seguros este 2.5 turbodiesel hubiera tirado sin problemas en llano. Ganaríamos fiabilidad a largo plazo, bajaríamos enormemente la notable rumorosidad del motor, e incluso ajustaríamos aún más unos consumos que, por otro lado, no son excesivamente altos para como gira de revolucionado el motor.

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