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De Cantalojas a Guadalajara

Un interesante recorrido que comienza junto al Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra, el más meridional de Europa, cruza la montañosa Sierra de Ayllón para llevarnos hasta Guadalajara, en tierras de la Alcarria.

De Cantalojas a Guadalajara
De Cantalojas a Guadalajara

La ruta comienza en las afueras de Cantalojas, en el cruce que hay poco antes de la caseta de control de acceso al Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra. En este punto accedemos a una pista forestal ancha y de cunetas pronunciadas; el firme, con algunos baches al principio, pronto mejora. La ruta comienza a internarse entre las montañas de la Sierra de Ayllón, siguiendo la ladera derecha del barranco del Río Sorbe. Avanzamos por un terreno de pizarra negra adornado por numerosos bosques de tonos verdes. Tras cruzar el cauce del río por un puente de piedra comenzamos a subir bordeando el pico Llanadas. La pista asciende entre revueltas jalonadas por quitamiedos de piedra que se integran en el entorno. Un tramo entre hayas y pinos disfrutando de un precioso paisaje. En la casilla 2 dejamos a la derecha el camino que asciende hacia el pico Llanadas e iniciamos una corta bajada que nos lleva a pasar el vértice del barranco del Río Mediano, una pendiente que se desploma hacia la izquierda, para unirse con el Río Sorbe. La pista, ancha y de excelente firme, asciende de nuevo mediante revueltas a través de un paisaje verde poblado por hayas, pinos y arbustos, para coronar la Loma del Puerto (casilla 3). Desde lo alto disfrutamos de una bonita vista de montañas y desfiladeros con las laderas cubiertas de vegetación.Comenzamos a bajar entre continuas revueltas para cruzar el barranco del Río Sonsaz, donde está emplazada una zona de acampada. Pasado el cauce, iniciamos una corta subida entre pinos y algunas hayas por la otra ladera del barranco. Tras coronar, seguimos en suave bajada ante la cercana presencia de las cumbres de la Sierra del Robledal a nuestra derecha. La pista, excelente, tiene un tramo delicado con escalones en el que es fácil perder el control si se afronta a velocidad excesiva. Poco después de pasar el barranco del Arroyo de las Ratachuelas, dejamos a la derecha un desvío que, poco más adelante, conecta con una lamentable carretera que lleva hacia Riaza (casilla 5). Un último tramo, algo incómodo, entre jaras, nos acerca hasta Majaelrayo.Entramos en el pueblo por asfalto y, tras un corto recorrido por la calle principal, giramos hacia la izquierda, junto al hotel rural las Cabezadas, siguiendo una pista que nos aleja de Majaelrayo. Avanzamos junto al cauce del Arroyo de las Cabezadas, un vergel en el que destacan álamos, higueras y hayas entre multitud de jaras. Estamos atravesando un valle muy verde, surcado por numerosos arroyos y rodeado de montañas entre las que destaca, a la izquierda, el Ocejón, con 2.049 metros de altitud. La estrecha pista rodea el pico atravesando un terreno de pizarra en el que el firme es, en algunos tramos, de pura roca. La dificultad aumenta al afrontar varios pasos trialeros sucesivos en los cauces de dos pequeñas ramblas y al bordear los arroyos del Año, de la Gargantilla y del Soto. Tras pasar un desvío que se dirige, aunque no llega, hacia el Ocejón (casilla 13) y una puerta canadiense cruzamos el Arroyo Corvejón. Dejamos a la derecha los desvíos que llevan hacia dos pueblos: el Espinar y Campillejo. La estrecha pista de firme negro, lenta e incómoda, sigue entre jaras cruzando el Arroyo Campillejo. A partir de este punto comienza el tramo más técnico de la ruta. Altas montañas y cercanos bosques forman el entorno de un tramo duro que exige concentración y bajarse del coche para examinar algunos pasos. Sobre un firme de piedras sueltas hay que superar profundas zanjas y pasos de rocas grandes en fuertes subidas y bajadas. El uso de cortas es frecuente y obligado. En la casilla 18 llegamos al Arroyo de la Venta, el paso más complicado del recorrido. Enfrente hay una subida imposible. Para seguir la ruta hay que iniciar un corto vadeo hacia la izquierda y superar una zona muy técnica. Una fuerte subida en terreno suelto, con pasos de rocas medianas que obligan a variar la trayectoria durante el ascenso. Muy dura en seco, con un vehículo de serie en mojado puede ser impracticable. Exige concentración. Como referencia, el Jimny de serie pudo pasar. Es un tramo corto que pronto mejora y nos acerca hasta una pista más ancha, de firme excelente, que avanza entre pinos. Atravesamos un paisaje montañoso dominado por pinos, helechos y jaras. Es un tramo en suave subida que nos ofrece preciosas vistas de las sierras y del valle. Ascendemos por la ladera de la Loma del Cabezo, flanqueados a la izquierda por la depresión del Barranco del Arroyo de la Cantera, que nos lleva a rodear el Pico Almiruete (1.506 m). Dejamos a un lado el desvío que sube hacia el pico (casilla 21) e iniciamos una bajada que nos lleva a circular, junto al Arroyo Valdelapuerta, por un valle agreste cubierto por pinos, encinas y jaras. La pista termina en una carretera junto a la ermita de los Enebrales. Un corto tramo de asfalto nos acerca hasta el cruce Valverde de los Arroyos-Tamajón. En el mismo cruce cogemos una pista estrecha y pedregosa que se aleja del pueblo, dejándolo a la izquierda, siguiendo el curso del Arroyo de las Damas. Pronto nos internamos por una cañón flanqueados por la Loma de Valdelascasa a la derecha y el Arroyo del Pueblo a la izquierda. Un tramo lento, atravesando una zona agreste de vegetación «selvática», entre la que destacan pinos, encinas, álamos y olmos, nos lleva hasta Retiendas. Cruzamos el pueblo y siguiendo la carretera de acceso llegamos hasta la carretera CM-1004. La seguimos, poco más de un kilómetro, para acceder a una pista de firme empedrado que se interna entre jaras y campos de labor. A partir de la casilla 35, tras cruzar la Loma de la Mesonera, iniciamos una suave bajada por la cuerda de la Loma del Canalizo. Un tramo cómodo y sencillo. Disfrutamos de excelentes vistas, a lo lejos destacan las cumbres de la sierra de Ayllón. La pista acaba en una carretera en las cercanías de Puebla del Vallés. Un corto recorrido por asfalto, cruzando por un puente el cauce del Arroyo de Valdelacasa, nos lleva hasta una pista de firme pedregoso que comienza con una corta e incómoda subida de algo más de medio kilómetro. En la casilla 42 dejamos la pista principal siguiendo otra más estrecha que avanza por la cuerda de un monte, un terreno cubierto de jaras, ofreciendo bonitas vistas desde lo alto. El corto tramo de conexión nos acerca hasta una pista mejor y más clara, de firme empedrado, que pronto se interna entre campos de labor. Junto a los cerros Cabezo Gordo y la Muela nos adentramos por el cañón del Arroyo de Valduecas. Seguimos junto al cauce, vadeándolo en algunas ocasiones, hasta llegar a Matarrubia. Tras cruzar el pueblo, seguimos la carretera GU-199 hasta el cruce con la CM-1001. Seguimos esta última tres kilómetros y medio, para coger una pista ancha que se interna entre campos de labor salpicados de encinas. Un corto y cómodo tramo nos acerca hasta Villaseca de Uceda. En las afueras del pueblo cogemos una pista que avanza paralela a una carretera. La seguimos un corto tramo para llegar a una carretera en las cercanías de Viñuelas. Cruzamos Viñuelas por carretera y junto al cementerio, a la salida del pueblo, cogemos una pista ancha de excelente firme que, tras pasar una granja, desciende suavemente entre los barrancos de los arroyos Torote y Valterejo para acceder a un pequeño valle. Recorremos un cómodo tramo a través de una zona de lomas cultivadas, un paisaje armonioso en él que se mezclan los tonos verdes de las laderas, marrones de los sembrados y amarillos de los campos de labor. En la confluencia de los arroyos de las viñas y Torote cambiamos de rumbo siguiendo una pista pedregosa que avanza por la llanura de un pequeño valle. El nuevo tramo es lento, con profundas rodadas, pasos de cruce de puentes y alternativas en algunas zonas complicadas. Discurre entre sembrados, por un terreno que puede complicarse con barro, para llevarnos hasta una pista excelente, que sube por una zona de suaves lomas cultivadas, y nos acerca hasta las cercanías de Valdenuño Fernández (casilla 67). Antes de llegar al pueblo cambiamos de rumbo siguiendo una pista ancha de firme empedradado que desciende suavemente entre los barrancos de los arroyos de Caneque y Valdehijón para internarse por un fértil valle. Una llanura cubierta de campos labor, flanqueada por el Cerro de los Perdigones y la loma de Pero-Malo a la izquierda. Un cómodo recorrido que nos acerca hasta Galápagos. Seguimos la calle Valdenuño, detrás de la iglesia, para acceder a una pista ancha de buen firme que, tras pasar, la Cañada Real Soriana y nuevamente el Arroyo Torote, se interna por un terreno de suaves lomas cubierto de campos de labor de tonos verdes y amarillos entre los que destaca el rojo de la pista. Poco después de pasar entre los cerros Cabeza Gorda y Peña Caída aparece, como brotando del suelo, el campanario de Usanos. Antes de entrar en el pueblo nos desviamos siguiendo una pista que pasa por unas granjas. Un tramo cómodo siguiendo una pista de firme ancho y empedrado, en medio del cual crece una hilera de espigas, entre campos de labor salpicados de encinas, nos lleva a Cabanillas del Campo. Un laberíntico recorrido por el interior del pueblo nos acerca hasta el último tramo de pista de la ruta, un recorrido de poco más de dos kilómetros por un ancho rural, que acaba en la carretera a menos de dos kilómetros de Guadalajara, final de ruta.

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