Volkswagen Golf GTI DSG

El GTI vuelve a renacer en la quinta generación del mítico Golf, pero ahora lo hace con un chispeante motor turbo de inyección directa de 200 CV que, unido al cambio DSG, resulta realmente delicioso.

Volkswagen Golf GTI DSG
Volkswagen Golf GTI DSG

No es la primera vez que Volkswagen recurre a un motor turboalimentado para la variante GTI (ya lo hizo con el anterior 1.8T de 180 CV), pero sí es el pionero en montar uno de inyección directa de gasolina, aunque no exactamente de mezcla estratificada como así rezan sus siglas en el Audi A3 Sportback 2.0 FSI, con el que comparte la mecánica.En efecto, se trata del motor de dos litros de gasolina FSI turboalimentado, que rinde una potencia oficial de 200 CV a 5.100 rpm. Nuestra unidad nos ha obsequiado con 13,5 CV extras, aunque en realidad queda patente que hay potencia de sobra en todo el rango de utilización. Respecto al anterior motor 1.8 T, el nuevo GTI pasa a tener culata de cuatro válvulas por cilindro –en lugar de cinco- y se incluye un doble árbol de equilibrado con la intención de mejorar la respuesta y reducir las vibraciones.En la práctica resulta un motor muy progresivo y lineal, que empuja con verdadera contundencia desde 2.000 revoluciones y se estira sin titubeos hasta la zona roja del tacómetro. Similar al de una moto de Gran Premio, que parece no tener fin, con un sonido penetrante, deportivo, sugerente. Este sonido, que invita a llevar el motor a un régimen elevado, resulta algo incómodo cuando se viaja por autopista, pues resulta un poco elevado y monótono cuando se circula a un régimen o velocidad constante.Tal es la respuesta del propulsor a medio gas, que se llegan a producir ligeras pérdidas de tracción cuando se usa con generosidad el pedal del acelerador sobre firmes un poco resbaladizos. El control de estabilidad y tracción no es muy intrusivo y permite ciertas licencias. Incluso con él desconectado llega a trabajar sobre el nervioso tren delantero (en el que descarga toda la potencia) cuando detecta cierta aceleración lateral.Aunque comentábamos antes que los modelos iniciales poco tenían que ver con los de ahora en cuanto a peso y comportamiento, la realidad es que si analizamos la relación peso potencia y las prestaciones de aquellos, con los de ahora, las versiones actuales salen claramente vencedoras, pues los 200 CV permiten unas prestaciones claramente superiores. Prueba de ello es que anuncia una velocidad máxima oficial que alcanza los 235 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos. Nuestra unidad, con cambio DSG de seis velocidades, ha logrado batir ese registro, empleando únicamente 6,6 segundos en dicho ejercicio y 27,3 segundos para alcanzar el primer kilómetro partiendo de cero.Mejores, si caben, son las cifras de recuperación y adelantamiento (puedes ver los registros logrados por nuestro Centro Técnico si pinchas en la pestaña “Nuestros datos" en la parte superior de la pantalla. Sirva de ejemplo la cifra de adelantamiento en cuarta y quinta, que permite pasar de 80 a 120 km/h en menos de cinco segundos. El cambio nos ha parecido realmente delicioso. No sólo va un poco más largo de desarrollos que las versiones manuales, lo que contribuye a reducir el nivel de ruido y consumo de combustible. Además, es muy rápido. Sube las marchas a velocidad de vértigo y reduce mejor que el piloto más experimentado. Incluso da un golpe de gas, de forma automática, para efectuar retenciones más suaves y eficaces, al que acompaña un “bufido" deportivo estimulante. De esta forma la transición de marchas se realiza con verdadera facilidad, basta con actuar sobre las levas (un poco pequeñas) situadas tras el volante deportivo. Con la derecha se suben marchas y con la izquierda se reducen. Todo, como un juego de niños.Sólo encontramos cierta dificultad para aparcar en cuesta, ya que, al disponer de un embrague de apertura automática, no resulta fácil el juego del acelerador. Incluso arranca con un brío exagerado aunque se pise con delicadeza el pedal del gas. Si se pisa con decisión, el motor sube raudo de vueltas hasta que se inserta la siguiente marcha, que sucede enseguida. En unos instantes podemos apreciar que ya no quedan más marchas y que la velocidad que llevamos es innombrable, tenemos que prestar atención al velocímetro para no pasar de largo la velocidad que queríamos llevar. Como ejemplo, podemos señalar que a 3.000 revoluciones en sexta velocidad, el GTI ya rueda a 130 km/h. Y todavía nos quedan 3.500 más…Por su parte, los datos del consumo no resultan disparatados si mantenemos cierta precaución con el pie derecho (que no es fácil). De media hemos logrado un consumo real de 9,3 litros (a velocidades legales) si bien, en conducción deportiva, el ordenador marcaba un poco más de quince litros a los 100 km. (No debemos olvidar que estamos ante un modelo turboalimentado de 200 CV de potencia).Respecto a las suspensiones, comentábamos antes que disponían de un tarado específico, con muelles más cortos y amortiguadores más firmes. La verdad es que funcionan de maravilla. No son radicales, pero se notan las intenciones a poco que pisemos un firme irregular, pues no llegan a filtrar al habitáculo las ondulaciones del terreno. Tiene una pisada contundente y permite un paso por curva a un ritmo verdaderamente endiablado. La combinación deportiva que ofrece el conjunto chasis, suspensiones y motor, se ve acrecentada con el uso del cambio DSG, que permite reducir inmediatamente antes de la llegada a las curvas, a la vez que frenamos con contundencia.No es que los frenos se queden justos, pues aunque muestran ciertos síntomas de fatiga ante un uso prolongado, no llegan a desfallecer (dispone de discos de mayores dimensiones, pero con sólo dos pistones). Dadas las características de motor y prestaciones, un poco más de energía en la frenada no vendría mal, pues el motor entrega un auténtico torrente de potencia y la velocidad que alcanza entre curvas es espectacular.También la dirección, que posee un tarado específico para la versión GTI, contribuye a que la trayectoria real sea la elegida por el conductor sin ningún problema. El coche obedece sumiso a las órdenes dictadas por el volante y sólo en algunos virajes muy cerrados se muestra un poco más torpe, subvirando, precisamente por la configuración de tracción delantera y el reparto de pesos. No obstante, esta situación sólo se produce en situaciones contadas, cuando pretendemos ir más rápido de lo que permiten las leyes de la física.En definitiva, nos encontramos ante un coche muy rápido, eficaz y fácil de conducir con el que podemos disfrutar realmente de la carretera. Aunque el precio de partida parece elevado, si nos fijamos en el nivel de prestaciones y equipamiento, nos encontraremos que sólo el Honda Civic o el Opel Astra Turbo se encuentran por debajo en precio. Además, tiene la ventaja de ser un modelo bastante discreto y elegante en sus formas, lo que siempre ha sido el Golf GTI.