Toyota Yaris Verso 1.3 Sol

Tómese como base el Yaris, aplíquesele una carrocería monovolumen, dótesele de un interior ingenioso donde los asientos traseros se esconden en el suelo, aderécese con una buena amplitud interior y el resultado es un turismo con la capacidad de un vehículo comercial.

Toyota Yaris Verso 1.3 Sol
Toyota Yaris Verso 1.3 Sol

Poco a poco va creciendo la familia del recién galardonado con el premio "Car of the Year 2000". Primero fue la inclusión de la nueva variante mecánica y ahora le ha tocado el turno a su carrocería tipo monovolumen. El Yaris Verso se diferencia, técnicamente hablando, por un incremento de sus medidas tanto en lo que se refiere a la longitud, anchura y altura, como a su batalla. El incremento de longitud hasta los 3,86 m y su nueva batalla de 2,5 m hacen que el Verso gane muchos enteros con respecto a lo que se refiere a su comportamiento en carretera.. Pero no adelantemos acontecimientos. Exteriormente, el Verso cuenta con la identidad propia de su gama, gracias al frontal del Yaris, pero con una carrocería tipo monovolumen de aspecto ciertamente atrevido. Su mayor altura y anchura hacen que la habitabilidad interior sea verdaderamente elogiable, sobre todo en lo referente a la primera, donde sus 108 y 106 cm en las plazas delanteras y traseras respectivamente le sitúan como uno de los vehículos más espaciosos, si tenemos en cuenta sus dimensiones externas. A estas excelentes medidas hay que sumar su modularidad interior gracias al ingenioso sistema para retirar los asientos traseros y conseguir un espacioso y capaz volumen de carga; y aquí es precisamente donde reside uno de sus mayores atractivos. La operación para esconder los asientos traseros es bien sencilla y no requiere de una fuerza especial ni hay que hacer ningún tipo de complejas operaciones. Para ello simplemente hay que quitar las tapas situadas en el piso -que, por cierto, están confeccionadas de una forma soberbia para que puedan aguantar sin problemas un buen número de kg encima-, desenclavar el respaldo de los asientos traseros laterales, desacoplarle la zona central que hace las veces de asiento y deslizarlos de forma sencilla y cómoda en el hueco que hemos abierto en el suelo. Volvemos a poner en su sitio las tapas y tenemos una plataforma con un piso liso y unas formas muy regulares para que podamos cargar todo lo que se nos ocurra… y más. Sólo hay un pequeño problema en todo esto y es qué hacemos con el trozo central de los asientos -por sus reducidas dimensiones no se puede decir que sea propiamente un asiento- que ha sobrado al realizar esta operación. La solución a este problema tiene dos caminos distintos: o se retira y se deja en casa, o nos lo llevamos dentro de una práctica red que viene dentro del equipamiento de serie. Lo cierto es que, si bien no resta mucho espacio, parece como si la ingeniosa solución de ocultar los asientos bajo el piso, y no tener que desmontarlos y dejarlos en algún sitio, no esté diseñada de forma completa. La puerta que da acceso al maletero no se abre hacia arriba como es habitual en los modelos con este tipo de carrocería, sino que se practica hacia el lado derecho -algo que nos indica que está fabricado en Japón-, lo que resulta ciertamente un inconveniente cuando tienes que cargar bultos grandes o pesados y estás, por ejemplo, aparcado en doble fila, ya que te obliga a dar la vuelta completa al coche, puesto que el lateral derecho está tapado con la puerta. Como en el Yaris, en el interior disponemos de multitud de huecos para dejar pequeños objetos, sólo que en el caso del Verso se amplían con la colocación en el techo de otros dos grandes espacios para llevar más cosas. La mayor altura del Verso hace que para entrar en el coche haya que subir la pierna y dejarnos caer en el asiento, algo que resulta muy cómodo, pero que nos indica que no estamos ante un utilitario normal y corriente. La colocación del asiento más alto hace que vayamos sentados de una forma más parecida a la de un monovolumen convencional que a la de un turismo y llevemos una posición más forzada que hace que el paso de los kilómetros se dejen notar, sobre todo en nuestras piernas. El volante está situado en una posición un tanto horizontal, aunque gracias a la regulación del mismo se puede encontrar la forma más cómoda para cada uno de forma no muy complicada. En las plazas traseras no contamos con una gran anchura, pero sí más altura y una buena superficie acristalada, lo que hace que sus ocupantes tengan una mayor sensación de amplitud que en el Yaris. . Al principio ya dijimos que algo había cambiado en su forma de comportarse en la carretera gracias a su mayor longitud y, sobre todo, al aumento de la distancia entre ejes. El Verso va mucho más asentado que el Yaris, reacciona de forma mucho más dócil y progresiva a los cambios de carga o al simple hecho de pisar el freno en pleno apoyo y cuenta con una mayor estabilidad en recta cuando vamos deprisa. Además, esta versión del Verso contaba con la presencia del ABS, con lo que se consigue no sólo mejorar las distancias de frenado, sino que al impedir que las ruedas bloqueen, se ha ganado -y mucho- en estabilidad en frenadas fuertes, algo de lo que adolece el Yaris sin este sistema.

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