Toyota Corolla G6 1.6 110 CV 3p

Hay vehículos que insinúan lo que nos vamos a encontrar dentro de ellos. Los hay agresivos, llenos de alerones, llantas y vestidos de racing con el fin de comerse con voracidad cada uno de los kilómetros que su dueño le obligue a hacer. Hay otros, sin embargo, que parecen una cosa y son otra. Este es el caso del Toyota Corolla 1.6 G6 de 110 CV.

Toyota Corolla G6 1.6 110 CV 3p
Toyota Corolla G6 1.6 110 CV 3p

Configurado a la vista de todos como el típico 3 puertas que debe ofrecernos un buen servicio en ciudad y unas respetables prestaciones en carretera, el Corolla nos engaña. Su convencional carrocería y su aspecto de lo más normalito, si exceptuamos unas llantas de aleación y un spoiler trasero de lo más diplomático, camuflan a un verdadero animal amante de las zonas de curvas con el que el conductor apasionado de la conducción disfrutará de lo lindo.

Una vez en el interior, el Corolla sigue jugando al despiste y no quiere mostrarse como verdaderamente es. Lo único que nos hace sospechar ligeramente que nos encontramos con un automóvil con alma deportiva es el rojo de sus relojes y el metal que adorna el pomo de la caja de cambios. Los asientos, que no agarran demasiado bien y nos han parecido algo blandos , ni el volante, de cuero pero demasiado sobrio, no dan tampoco pistas de lo que nos vamos a encontrar.

La primera característica que lo acerca a la deportividad es el hecho de estar asociado a una caja de cambios de seis velocidades, lo que permite que el motor dé lo mejor de sí mismo. Este, un 1.6 de 110 CV con sistema inteligente de distribución variable (VVT-i), destaca ya de principio por un sonido eminentemente deportivo que lo hace atractivo incluso para el amante de la falta de sonoridad del habitáculo. No queremos decir que el interior se convierta en una jaula de grillos insoportable; ni mucho menos, el soniquete es agradable y alienta al domador de este animal a seguir pisando el acelerador.

La tecnología VVTi, Sistema Inteligente de Admisión Variable, desarrollada por Toyota, usa una sofisticada computadora para administrar la entrada de aire a las válvulas, de acuerdo a las circunstancias en que se mueva el motor.

Ajustando el tiempo entre el cierre de la válvula de escape y la apertura de la válvula de admisión, las características del motor se pueden modificar para proveer al motor del par necesario a cualquier régimen. Con esto, Toyota asegura que se mejora la aceleración y los consumos. Y como la tecnología VVTi, ofrece constantemente la apertura variable, el motor trabaja de forma adecuada a todos los regímenes y en todas las situaciones.

Además, al producirse la combustión a una mayor temperatura se generan menos emisiones. La tecnología multiválvulas VVTi de Toyota esta presente en estos momentos en muchos de los modelos Toyota incluyendo el Yaris, Yaris Verso, Avensis, MR2 , Celica , RAV4 y el Previa. El citado propulsor es un prodigio de funcionamiento, sube bien de vueltas, aunque no excesivamente rápido, y otorga la respuesta necesaria cuando se le insinúa que se va a realizar un adelantamiento o cuando nota que se empina la carretera. Aquí el cambio de marchas se convierte en algo fundamental. Los desarrollos, cortos y precisos, están muy bien elegidos y, como indicábamos anteriormente, elevan las prestaciones del motor. De 1ª a la 5ª marcha el motor estira, quedando la sexta marcha para que el propulsor “descanse". Los consumos que hemos obtenido se han situado en cifras bastante aceptables si tenemos en cuenta la configuración del modelo. Las suspensiones se han endurecido en esta versión G6 en relación con el modelo de calle y eso ha mejorado su comportamiento en carreteras bacheadas y en zonas viradas, hábitat natural de este Corolla. Es en las curvas donde el conductor podrá exprimir al máximo las cualidades de este vehículo. En ellas se muestra ágil, apoyando bien en los cambios de masas y teniendo un carácter sobrevirador no tan marcado como sus hermanos de anteriores generaciones. Que se vaya de atrás, insinuándose, lo convierte en un vehículo no recomendado para todos los públicos, ya que, aunque no representa ningún peligro, coarta la conducción de los más conservadores. La incorporación de un control de estabilidad hubiera solucionado este aparente percance. Una cosa que hemos notado en nuestra unidad de pruebas, y que contrastaremos con otras unidades del Corolla, es su sensibilidad al viento. En las grandes llanuras castellanas, lugar en el que desarrollamos parte de esta prueba, debíamos hacer continuas correcciones en la dirección a causa del viento lateral.