Subaru Impreza WRX Turbo

La nueva generación del Impreza mantiene el marcado espíritu deportivo del anterior modelo, al que añade una imagen exterior actualizada, mayor refinamiento mecánico y, sobre todo, superior comodidad de marcha.

Subaru Impreza WRX Turbo
Subaru Impreza WRX Turbo

Casi ocho años después del lanzamiento del modelo japonés y tras cosechar importantes triunfos en el Campeonato del Mundo de Rallies con pilotos de la talla de Marku Alen, Colin McRae, Carlos Sainz, Richard Burns y Juha Kankkunen, llega la segunda generación del Impreza, con un aspecto exterior más inocente y mejoras que favorecen tanto el comportamiento dinámico como la comodidad de los ocupantes. La nueva edición del Subaru Impreza hereda gran parte de la experiencia acumulada durante los últimos años en el mundo de la competición con el World Rallie Car, con el que mantiene algunas similitudes mecánicas. Pero lo que perdura y destaca por encima de otros aspectos es el espíritu deportivo del modelo, capaz de satisfacer al conductor más exigente. Aunque ahora se ha pretendido rejuvenecer la imagen, aumentar la comodidad, facilitar la conducción y limar las pequeñas asperezas que presentaba la anterior generación, el Impreza sigue siendo un deportivo enmascarado bajo una carrocería de cuatro puertas de recortadas dimensiones. Mantiene la misma batalla que el anterior, aunque es 4 cm más ancho, 3,5 más alto y cuenta con una vía delantera aumentada en 1,5 cm. Su estructura ha sido reforzada en la parte delantera, en los laterales y en el centro, donde dispone de un refuerzo en forma de anillo para proteger el habitáculo en caso de vuelco. Según los responsables de la marca, estos refuerzos han servido para lograr un conjunto dos veces y media más resistente que el anterior. Sin embargo, todas estas modificaciones no se aprecian a simple vista, pues el modelo sólo ha cambiado radicalmente su imagen. La parte más diferenciada es la delantera, donde ahora toman mayor protagonismo unos faros ligeramente ovalados en los que se integran también los intermitentes y las luces de posición. Las tomas de aire siguen siendo espectaculares, y en la nueva edición amplían su superficie para mejorar la refrigeración del motor. Prácticamente todo el frontal está dedicado a la entrada de aire: aberturas en el paragolpes, alrededor de los enormes faros antiniebla, entre los faros principales y la parrilla central e incluso, en la parte superior del capó, si bien han desaparecido las pequeñas "branquias" practicadas en el capó del anterior modelo. El aumento de la vía delantera y la incorporación de llantas de 17 pulgadas ha obligado a ensanchar los pasos de rueda, aunque el perfil mantiene una imagen muy similar al del anterior, caracterizado también por unas ventanillas sin marco. La zaga recibe nuevos grupos ópticos, un prominente alerón aerodinámico -opcional- y formas más redondeadas, pero se mantienen las llamativas salidas dobles del escape.

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