Renault Mégane Sport 2.0 T

Bajo una estética disimulada por una carrocería de cinco puertas, relativamente discreta, la versión más potente del Mégane, con 225 CV bajo las ruedas delanteras, ofrece unas prestaciones espectaculares y un comportamiento deportivo para disfrutar a diario.

Renault Mégane Sport 2.0 T
Renault Mégane Sport 2.0 T

Ha sido Renault Sport la encargada de poner a punto el chasis y el motor del Mégane para esta ocasión con el fin de ofrecer un producto más dinámico y enérgico, capaz de satisfacer a un grupo de clientes “especiales" que buscan algo más que un modelo familiar.El motor empleado en esta ocasión toma su base en el dos litros turbo de 165 CV, que los ingenieros se han encargado de exprimir hasta sacarle 225 CV de potencia (227 CV en el banco de rodillos de nuestro Centro Técnico), a base de modificar elementos como la gestión electrónica, pistones, cigüeñal o turbocompresor. Tira con tremenda energía desde muy abajo y es capaz de subir hasta un elevado régimen de forma muy contundente, sin titubeos ni aspavientos. Sobre firmes un poco deslizantes o húmedos, la enorme energía que libera el propulsor desde bajo régimen no es capaz de ser digerida por los espectaculares neumáticos Continental, lo que se traduce en pérdidas de motricidad que son pertinentemente aplacadas por el sistema de control de estabilidad, no muy intrusivo. Eso sí, si nos animamos con el acelerador el consumo pasa factura, pues en conducción un poco alegre es difícil de bajar de los 12 litros a los 100 km. No obstante, se puede viajar a un crucero elevado por autopista con cifras inferiores a los 10 litros a los 100 km de media.Acoplado a esta mecánica se encuentra de un cambio manual de seis velocidades –de origen Nissan- que permite sacar buen partido del enérgico propulsor. Dadas las características del motor turboalimentado y, en especial, la elevada cifra de par (ofrece más de 30 mkg entre 2.500 rpm y 5.500 rpm), no requiere un manejo muy intensivo, excepto si se circula por tramos muy virados a ritmos muy vivos. Las cinco primeras marchas son bastante cortas y presentan una relación más bien cerrada, mientras que la sexta velocidad, sin ser excesivamente larga (tiene un desarrollo de 43 km/h a 1.000 rpm). No obstante, Renault afirma estar trabajando en un sistema de doble embrague automático que podría llegar muy pronto a la producción, similar al DSG empleado en los modelos del grupo Volkswagen.Pero no sólo la estética se diferencia de las variantes “de calle". También algunos elementos mecánicos como dirección, suspensiones o frenos han sido modificados para mejorar el comportamiento mecánico en consonancia con las mayores prestaciones. Se mantiene la plataforma común con el resto de la gama, pero se amplían las vías delantera y trasera en 7 y 15 mm respectivamente. La suspensión delantera va montada sobre una estructura específica, se ha endurecido el tarado de amortiguadores y muelles y se ha reducido el recorrido de las suspensiones, con lo que la altura de la carrocería se rebaja considerablemente en esta versión. No es que sea un colchón de aire, pero la verdad es que resultan menos firmes y secas de lo que nos esperábamos. Sobre pavimentos en buen estado no plantean el menor problema a los ocupantes y sólo sobre firmes muy deteriorados llegan a ser un poco más molestas para los ocupantes, no para el conductor, quien lo agradecerá a la hora de “divertirse" un poco en zonas muy viradas.La dirección también ha sido objeto de una puesta a punto específica. Con un sistema de asistencia mediante mecanismo eléctrico variable, se han recalibrado los parámetros del servo y ofrece 2,5 vueltas entre topes. Su tacto y precisión mejora mucho respecto a las variantes convencionales, pero sigue sin tener un tacto que ofrezca mucha confianza. Se aprecia claramente la tendencia al autocentrado y la resistencia desde el punto medio hacia los lados. En zonas muy viradas, circulando rápido, no llega a ofrecer el tacto ideal que nos hubiera gustado, aunque no resulta difícil inscribir el coche en la trayectoria deseada.Lo que sí nos ha gustado es el funcionamiento del potente equipo de frenos Brembo con discos ventilados en las cuatro ruedas y pinzas de cuatro pistones en el tren delantero. Ofrecen espectacular mordiente (con sólo acariciar el pedal ya permiten mucha capacidad de frenada) y logran enorme resistencia a la fatiga, aunque no son fácilmente dosificables.

Las cifras de frenada obtenidas son muy buenas, inferiores a los 70 metros desde 140 km/h, gracias, en parte, a la eficacia de los neumáticos Continental en medida 225/40 R 18, desarrollados específicamente para la versión.El comportamiento del modelo en general es bueno y resulta muy agradable de conducir en todo momento. Sin ser radical, permite un uso diario muy placentero, bastante ágil y deportivo, pero sin llegar a cansar para uso a diario. Hay potencia suficiente en todo momento para realizar maniobras con rapidez y seguridad, con una pegada a medio régimen satisfactoria que invita a pisar el pedal del gas por puro placer.Mégane Renault Sport Tropy: Todavía más.
Esta variante, comercializada en una edición especial de 500 unidades, pretende acentuar el carácter deportivo del modelo. Para ello, se ha modificado el sistema de la dirección de asistencia eléctrica, se ha aumentado la dureza de los muelles de suspensión y se ha reducido el diámetro de la barra estabilizadora delantera. Según anuncia la marca, se ha logrado reducir la resistencia al balanceo en un diez por ciento.
También los frenos han sido revisados en el Trophy, con aumento del cilindro maestro y la supresión del sistema de ayuda a la frenada de emergencia. Esta edición, de la que sólo se venderán 50 unidades en el mercado español, únicamente se ofrece en color gris grafito, con llantas específicas, a un precio de 30.235 euros.