Renault Laguna Grand Tour 1.9 dCi/120 Luxe Dynamique

Al Laguna le hacía falta un lavado de cara para mantenerse vivo y en Renault no se lo han pensado dos veces: un nuevo frontal, una zaga con ligeras modificaciones y un interior más refinado dan un nuevo aire a este clásico, incluso en su versión familiar.

Renault Laguna Grand Tour 1.9 dCi/120 Luxe Dynamique
Renault Laguna Grand Tour 1.9 dCi/120 Luxe Dynamique

Renault ha sabido interpretar al dedillo las reglas que definen un vehículo familiar: amplio espacio interior, un maletero de grandes proporciones y un motor cuyo consumo se mida con cuentagotas. Pero, ¿por qué no dotarle de “algo más"? Ahora, el Grand Tour recoge las modificaciones que se han llevado a cabo en toda la gama del Laguna para que sea capaz de competir con sus rivales más vistosos.La mayoría de las marcas han renovado sus “pesos pesados" (Citroën C5, Volkswagen Passat, Audi A4...) o han aportado nuevas creaciones al segmento, como ha hecho Peugeot con el 407. Ante productos tan sólidos, la firma del rombo no se lo ha pensado dos veces: era necesario cambiar de “look" al Laguna. Para ello no ha elegido una ruptura con lo anterior; ha seguido las tendencias del resto de los fabricantes y ha dotado al modelo de los rasgos comunes de la gama. Con ello ha conseguido matar dos pájaros de un tiro: además de reforzar la identidad visual de este familiar, no ha perdido la elegancia que buscan los potenciales compradores de este tipo de vehículos.El Grand Tour conserva los rasgos marcados, esculpidos, de la anterior versión. Los mayores cambios están en el frontal, donde la calandra, los faros (que se alargan hacia los laterales) y el logotipo de Renault –más vertical- son de nuevo cuño. El capó ahora es más pequeño y sus bien definidas nervaduras aportan un toque dinámico a un coche pensado para los viajes largos, cómodos y con muchos pasajeros.La zaga del Laguna Grand Tour apenas se ha modificado. Hay ligeros retoques en los grupos ópticos verticales y conserva un enorme portón que nos permitirá acceder a un amplísimo maletero, con sitio para todo lo que necesitemos llevar. Su capacidad (460 litros, según las mediciones de nuestro Centro Técnico) no es de las mayores del segmento, aunque resulta suficiente para acomodar el equipaje de la familia al completo. Esta primera toma de contacto con el habitáculo del Laguna no nos ha sorprendido mucho, pero la cosa cambia cuando nos colocamos en el puesto de conducción. Se respira un aire más elegante, de mayor calidad que en la anterior versión. Las piezas –el 70 por ciento de ellas han sido modificadas- encajan sin holguras, la consola central se ha reordenado, los mandos tienen un tacto muy correcto y se ha añadido un embellecedor que va de lado a lado del salpicadero y que marca las diferencias entre los diversos acabados. La versión Luxe Dynamique (la que hemos probado) incorpora este aplique en madera, aunque no acaba de convencernos: tiene un aspecto algo nudoso, que contrasta con la madera pulida y suave que aparece en la parte superior del volante. Los reparos se terminan cuando nos sentamos en unas banquetas anchísimas, comodísimas. Las personas de talla más pequeña casi se sentirán perdidas en ellas, aunque pronto se acostumbrarán a ir “arropadas" por un asiento que las envuelve por todas partes y que, gracias a sus múltiples regulaciones, les permite adoptar la postura más adecuada al volante.La sensación de ir en una “butaca" casi nos hará echar de menos el mando a distancia, pero pronto encontraremos diferencias entre los asientos del Laguna y el sillón de casa. El mullido de las banquetas y de los respaldos es cómodo, pero no tan blando como para que la espalda se resienta al cabo de un par de horas de conducción: el equilibrio es sobresaliente. Además, no necesitaremos un control remoto para manejar los distintos dispositivos, ya que todo queda al alcance de la mano.Además de los nuevos relojes (de lectura rápida y sencilla), uno de los cambios más destacables del interior es la eliminación del freno de mano tradicional. Éste se ha sustituido por un sistema eléctrico situado al lado izquierdo del volante: un tirador y un botón nos bastarán para activar o desactivar este freno de estacionamiento, que también se desconecta cuando insertamos la primera marcha. Si amplio es el espacio disponible para los pasajeros de las plazas delanteras, una batalla de 2,7 metros y una vía trasera de 1,48 metros (la delantera mide 1,52) aseguran viajes cómodos a los ocupantes del asiento posterior. Al entrar se repite algo que ya hemos vivido: la anchura de la banqueta nos deja sorprendidos. Hay 139 centímetros para acomodar a tres personas, aunque la plaza central, algo elevada respecto a las otras y más estrecha, no hace muy recomendables los viajes largos. Será mejor emplearla como reposabrazos; poco más hará falta para que nuestros pasajeros se sientan como reyes. El Laguna fue el primer vehículo que consiguió la máxima puntuación en las pruebas de choque que realiza el organismo independiente EuroNCAP y su nueva generación aspira también a la mejor nota. Para lograr este objetivo, Renault no ha dudado a la hora de incluir toda una batería de dispositivos de seguridad, comenzando por un auténtico despliegue de airbags: delanteros, traseros, laterales, de cortina... Pueden montarse hasta ocho y, en la versión que nos ocupa, sólo los laterales traseros son opcionales.
Cinturones de seguridad de tres puntos, reposacabezas –nuevos y más cómodos-, un sistema que evita el “submarinado" (es decir, el deslizamiento bajo el cinturón) en todas las plazas y fijaciones Isofix conforman la tercera generación del Sistema de Protección Renault.
En el apartado de la seguridad activa encontramos el ESP, que tiene en cuenta el desgaste de los neumáticos a la hora de decidir su entrada en acción. Este elemento, de serie en toda la gama, se combina con un ABS de nueva factura. Una de las funciones que se han añadido al dispositivo regula el par motor cuando se efectúa una reducción e impide que la mecánica se cale si existe una baja adherencia (hielo, nieve, etc).
La seguridad se completa con un dispositivo de frenada de emergencia y con unos faros de xenón (también de serie) de alcance adaptativo. Al pasar de luces largas a cortas, la iluminación lateral se reduce de manera progresiva, hasta ajustarse al campo visual. La lista de elementos opcionales no es muy extensa: navegador, tapicería de cuero, asientos calefactables y poco más. El resto (llantas de nuevo diseño, regulador de velocidad, cargador de CD’s...) viene de serie, ya que el equipamiento de esta versión del Laguna Grand Tour es de lo más completo. Entre sus elementos más destacables se encuentra la tarjeta que hace las veces de llave. No hace falta insertarla en una ranura; podemos guardarla en el bolsillo, ya que un dispositivo la detecta y permite que pongamos el vehículo en marcha al pulsar el botón “Start". Un inconfundible sonido a motor Diesel llegará al habitáculo (bastante amortiguado, eso sí), pero no debemos dejarnos engañar por nuestros oídos, ya que este propulsor de gasóleo tiene poco que ver con los convencionales. Sigue leyendo y comprenderás por qué.

Renault ha sabido interpretar al dedillo las reglas que definen un vehículo familiar: amplio espacio interior, un maletero de grandes proporciones y un motor cuyo consumo se mida con cuentagotas. Pero, ¿por qué no dotarle de “algo más"? Ahora, el Grand Tour recoge las modificaciones que se han llevado a cabo en toda la gama del Laguna para que sea capaz de competir con sus rivales más vistosos.La mayoría de las marcas han renovado sus “pesos pesados" (Citroën C5, Volkswagen Passat, Audi A4...) o han aportado nuevas creaciones al segmento, como ha hecho Peugeot con el 407. Ante productos tan sólidos, la firma del rombo no se lo ha pensado dos veces: era necesario cambiar de “look" al Laguna. Para ello no ha elegido una ruptura con lo anterior; ha seguido las tendencias del resto de los fabricantes y ha dotado al modelo de los rasgos comunes de la gama. Con ello ha conseguido matar dos pájaros de un tiro: además de reforzar la identidad visual de este familiar, no ha perdido la elegancia que buscan los potenciales compradores de este tipo de vehículos.El Grand Tour conserva los rasgos marcados, esculpidos, de la anterior versión. Los mayores cambios están en el frontal, donde la calandra, los faros (que se alargan hacia los laterales) y el logotipo de Renault –más vertical- son de nuevo cuño. El capó ahora es más pequeño y sus bien definidas nervaduras aportan un toque dinámico a un coche pensado para los viajes largos, cómodos y con muchos pasajeros.La zaga del Laguna Grand Tour apenas se ha modificado. Hay ligeros retoques en los grupos ópticos verticales y conserva un enorme portón que nos permitirá acceder a un amplísimo maletero, con sitio para todo lo que necesitemos llevar. Su capacidad (460 litros, según las mediciones de nuestro Centro Técnico) no es de las mayores del segmento, aunque resulta suficiente para acomodar el equipaje de la familia al completo. Esta primera toma de contacto con el habitáculo del Laguna no nos ha sorprendido mucho, pero la cosa cambia cuando nos colocamos en el puesto de conducción. Se respira un aire más elegante, de mayor calidad que en la anterior versión. Las piezas –el 70 por ciento de ellas han sido modificadas- encajan sin holguras, la consola central se ha reordenado, los mandos tienen un tacto muy correcto y se ha añadido un embellecedor que va de lado a lado del salpicadero y que marca las diferencias entre los diversos acabados. La versión Luxe Dynamique (la que hemos probado) incorpora este aplique en madera, aunque no acaba de convencernos: tiene un aspecto algo nudoso, que contrasta con la madera pulida y suave que aparece en la parte superior del volante. Los reparos se terminan cuando nos sentamos en unas banquetas anchísimas, comodísimas. Las personas de talla más pequeña casi se sentirán perdidas en ellas, aunque pronto se acostumbrarán a ir “arropadas" por un asiento que las envuelve por todas partes y que, gracias a sus múltiples regulaciones, les permite adoptar la postura más adecuada al volante.La sensación de ir en una “butaca" casi nos hará echar de menos el mando a distancia, pero pronto encontraremos diferencias entre los asientos del Laguna y el sillón de casa. El mullido de las banquetas y de los respaldos es cómodo, pero no tan blando como para que la espalda se resienta al cabo de un par de horas de conducción: el equilibrio es sobresaliente. Además, no necesitaremos un control remoto para manejar los distintos dispositivos, ya que todo queda al alcance de la mano.Además de los nuevos relojes (de lectura rápida y sencilla), uno de los cambios más destacables del interior es la eliminación del freno de mano tradicional. Éste se ha sustituido por un sistema eléctrico situado al lado izquierdo del volante: un tirador y un botón nos bastarán para activar o desactivar este freno de estacionamiento, que también se desconecta cuando insertamos la primera marcha. Si amplio es el espacio disponible para los pasajeros de las plazas delanteras, una batalla de 2,7 metros y una vía trasera de 1,48 metros (la delantera mide 1,52) aseguran viajes cómodos a los ocupantes del asiento posterior. Al entrar se repite algo que ya hemos vivido: la anchura de la banqueta nos deja sorprendidos. Hay 139 centímetros para acomodar a tres personas, aunque la plaza central, algo elevada respecto a las otras y más estrecha, no hace muy recomendables los viajes largos. Será mejor emplearla como reposabrazos; poco más hará falta para que nuestros pasajeros se sientan como reyes. El Laguna fue el primer vehículo que consiguió la máxima puntuación en las pruebas de choque que realiza el organismo independiente EuroNCAP y su nueva generación aspira también a la mejor nota. Para lograr este objetivo, Renault no ha dudado a la hora de incluir toda una batería de dispositivos de seguridad, comenzando por un auténtico despliegue de airbags: delanteros, traseros, laterales, de cortina... Pueden montarse hasta ocho y, en la versión que nos ocupa, sólo los laterales traseros son opcionales.
Cinturones de seguridad de tres puntos, reposacabezas –nuevos y más cómodos-, un sistema que evita el “submarinado" (es decir, el deslizamiento bajo el cinturón) en todas las plazas y fijaciones Isofix conforman la tercera generación del Sistema de Protección Renault.
En el apartado de la seguridad activa encontramos el ESP, que tiene en cuenta el desgaste de los neumáticos a la hora de decidir su entrada en acción. Este elemento, de serie en toda la gama, se combina con un ABS de nueva factura. Una de las funciones que se han añadido al dispositivo regula el par motor cuando se efectúa una reducción e impide que la mecánica se cale si existe una baja adherencia (hielo, nieve, etc).
La seguridad se completa con un dispositivo de frenada de emergencia y con unos faros de xenón (también de serie) de alcance adaptativo. Al pasar de luces largas a cortas, la iluminación lateral se reduce de manera progresiva, hasta ajustarse al campo visual. La lista de elementos opcionales no es muy extensa: navegador, tapicería de cuero, asientos calefactables y poco más. El resto (llantas de nuevo diseño, regulador de velocidad, cargador de CD’s...) viene de serie, ya que el equipamiento de esta versión del Laguna Grand Tour es de lo más completo. Entre sus elementos más destacables se encuentra la tarjeta que hace las veces de llave. No hace falta insertarla en una ranura; podemos guardarla en el bolsillo, ya que un dispositivo la detecta y permite que pongamos el vehículo en marcha al pulsar el botón “Start". Un inconfundible sonido a motor Diesel llegará al habitáculo (bastante amortiguado, eso sí), pero no debemos dejarnos engañar por nuestros oídos, ya que este propulsor de gasóleo tiene poco que ver con los convencionales. Sigue leyendo y comprenderás por qué.