Su nombre eTNGA (nueva arquitectura eléctrica Toyota en inglés) resume a la perfección lo que podemos esperar de la nueva plataforma eléctrica global de Toyota. Una propuesta estrenada por el bZ4X, el cual ya hemos probado, que sienta las bases de una gama que pueda reproducir las categorías tradicionales con diferentes tamaños, propestas de carrocería, potencias y transmisiones en clave cero emisiones.
Técnicamente los órganos mecánicos de un coche eléctrico son muy diferentes de los de uno de combustión. No hay un motor de combustión, no hay una caja de cambios, no hay mecanismos de lubricación de ambos…pero sí hay una batería, uno o varios motores eléctricos y sus sistemas de carga. Lo habitual, y no iba a ser una excepción en el caso de la eTNGA es colocar la batería colocada entre los ejes, en una posición muy baja. Esto centra las masas y favorece un centro de gravedad muy bajo —lo que para sería el punto de partida ideal para un ingeniero de chasis que buscase la mejor velocidad de paso por curva…o la mejor estabilidad en cada viraje—. De hecho, los más de 400 kg de la batería del bZ4X hacen que el centro de gravedad esté 5 cm más bajo que el del RAV4 PHEV y 9 más bajo que en el RAV4 híbrido. También, al formar parte del chasis contribuye a hacer más rígida la estructura y allana el camino para conseguir evitar transmisiones de vibraciones y sonoridad al interior.

Las posibilidades variables de la plataforma eTNGA
La plataforma es muy versátil: permite poder instalar baterías de diferente capacidad, aumentar la distancia entre ejes y la longitud global; emplear un motor en el eje delantero o uno delante y otro sobre el eje trasero, o propulsores de diferentes potencias que puedan impulsar carrocerías más voluminosas. Eso sí, esos motores eléctricos mantendrían su disposición bajo el capó, su ubicación en los ejes y su conexión integración en los sistemas de impulso eAxle.
Y en el caso del bZ4X, si alguien se está preguntando por qué los dos ruedas motrices son de tracción delantera en vez de lo habitual en el sector (como la plataforma MEB de Volkswagen o los EQB de Mercedes) la respuesta dada por Toyota es por dar continuidad a la conducción como se conoce hoy tanto en distribución de masas como por reacciones del vehículo, si bien son conscientes de que podrían llegar a aparecer pérdidas de motricidad al acelerar bruscamente desde parado.
A medida que vayan apareciendo nuevos vehículos desarrollados a partir de la plataforma, también harán su aparición otro tipo de baterías con más módulos y celdas y una mayor capacidad.

Los elementos fijos de la plataforma eTNGA
Pese a esa variedad en oferta, la plataforma eTNGA de Toyota también cuenta con algunas constantes; elementos o referencias fijas que independientemente de la propuesta de carrocería que se fuese a crear no van a variar. Uno de ellos es la ubicación de los motores eléctricos y cómo éstos estarán integrados en los sistemas de propulsión eAxle si bien, lógicamente, podrán variar en su potencia o capacidad.
También será constante la posición del conductor respecto de las ruedas delanteras, independientemente del tamaño de la carrocería. Esto puede calificarse de habitual en este tipo de plataformas —como lleva sucediendo desde que Volkswagen estrenó en 2012 la plataforma MQB para coches con motor transversal y tracción delantera o integral que emplea para sus propuestas de las categorías C y D, desde Golf a Tiguan AllSpace y más recientemente con los eléctricos derivados de la plataforma MEB—. Así pues dará igual que conduzcamos un hipotético Corolla eléctrico —que especulando podría llamarse bZ3— que un enorme SUV de siete plazas de grandes voladizos y casi 3 m de distancia entre ejes: iremos sentados a la misma distancia de las ruedas delanteras.