Opel Astra, 2.0 Turbo Cosmo

El nuevo Opel Astra está dando mucho que hablar. A su renovada imagen y su ponderado bastidor se une ahora un fornido motor turbo de dos litros que le dota de un carácter agresivo y atlético. El resultado nos ha parecido muy sugerente: una atractiva mezcla de fuerza, deportividad y eficacia.

Opel Astra, 2.0 Turbo Cosmo
Opel Astra, 2.0 Turbo Cosmo

Quien alguna vez se haya subido en un Astra de la generación anterior no se podrá creer que este coche sucede a aquel. Si ya sorprende la imagen externa, llena de facetas, ángulos y músculos, todavía más lo hace el habitáculo. Los de Opel han decidido dar un vuelco a su concepción de los interiores. Sin grandes alardes estéticos, sólo con un cuidado estudio del reparto de espacios y formas, han conseguido una imagen serena pero moderna, juvenil, plena de atractivo.El cambio es total. Lejos de los interiores planos y poco emotivos de tiempos pasados en Opel, ahora se busca una complicidad total con el usuario, quieren que el coche “entre por los ojos", que transmita buenas sensaciones al primer golpe de vista.
Y no es sólo un truco óptico. El habitáculo de este nuevo Astra está realmente bien hecho, con materiales de muy buena calidad y con unos acabados intachables. Nuestra unidad, con acabado Cosmo, plantea una variante muy deportiva, con asientos anatómicos que sujetan como tenazas y volante y palancas forrados en cuero gris. La disposición de los mandos es óptima, con todo muy cerca de las manos, y sólo se puede criticar el tacto de la palanca de luces e intermitentes, que resulta espeso y poco práctico. También echamos en falta algún hueco más para objetos pequeños, en especial posavasos, que no hay.

En cuanto a la habitabilidad, el Astra no es el más grande de la categoría, desde luego, pero tampoco es el más pequeño. En las plazas delanteras hay sitio de sobra y los asientos son cómodos, aunque un poco duros, muy deportivos. En las traseras, en cambio, tres adultos no van tan a gusto como deberían. El espacio para las piernas no es mucho y tampoco la anchura para los hombros es de lo mejor de la categoría. En cambio, los 96 centímetros libres hasta el techo sí aportan algo extra. Este 2004 será recordado como el año de los compactos. A la brillante irrupción del Astra, hay que añadir el lanzamiento definitivo del nuevo Golf y las inminentes llegadas de los anhelados Ford Focus y Citroën C4, grandes aspirantes a la corona en la categoría más competida del mercado.
Opel ha sabido interpretar muy por dónde van los tiros, incluso mejor que Volkswagen. Si el Golf sigue siendo intachable en todos los órdenes, sus responsables parecen haber descuidado un poco ese porcentaje de magia e ilusión que también compone un coche. La seriedad de las líneas del Golf y su proverbial sobriedad interior contrastan mucho con el derroche de imaginación que ha supuesto el nuevo Astra. Pareciera que en Opel quieren sacudirse de una vez esa imagen de tecnología eficaz pero falta de emoción. En este coche hay un componente de carácter muy alto, una marcada personalidad. La dura competencia de los Ford, Renault, Alfa Romeo o Mazda ha condicionado el trabajo de los diseñadores y ha dado este espectacular resultado. Nos queda analizar el equipamiento, que, en esta versión Cosmo, no resulta especialmente llamativo, al menos en lo que se considera dotación de serie. El apartado mejor cumplimentado es el de seguridad, que incluye airbags delanteros, laterales y de cortina, ABS, controles de tracción y estabilidad y faros antiniebla. Sobre esta dotación se añade el conjunto Chasis IDS, que supone sumar 708 euros más. También se suman los faros bi-xenón, que cuestan 583 euros, o, si se prefiere, los de iluminación adaptable en curva, que valen 1.041 euros y aportan un extra de iluminación al girar con las luces puestas.En lo que atañe al confort y al lujo, contamos con climatizador, ordenador de viaje, volante regulable en altura y profundidad, equipo de sonido con mandos en el volante y llantas de aleación de 17 pulgadas. Esto se puede complementar con el control de velocidad de crucero, que cuesta 333 euros, la pintura metalizada (385 euros), el navegador GPS (1.072 euros), la tapicería en piel (1.613 euros) y el techo eléctrico (989 euros).

A pesar de que pueda parecer escueto, el equipamiento de fábrica incluye todo lo necesario y no se echa en falta ningún elemento fundamental. El precio final de esta versión, sin extras, es de 22.615 euros, a los que es muy recomendable sumar el precio del IDS si queremos contar con todo el temperamento deportivo del nuevo Astra. Quien alguna vez se haya subido en un Astra de la generación anterior no se podrá creer que este coche sucede a aquel. Si ya sorprende la imagen externa, llena de facetas, ángulos y músculos, todavía más lo hace el habitáculo. Los de Opel han decidido dar un vuelco a su concepción de los interiores. Sin grandes alardes estéticos, sólo con un cuidado estudio del reparto de espacios y formas, han conseguido una imagen serena pero moderna, juvenil, plena de atractivo.El cambio es total. Lejos de los interiores planos y poco emotivos de tiempos pasados en Opel, ahora se busca una complicidad total con el usuario, quieren que el coche “entre por los ojos", que transmita buenas sensaciones al primer golpe de vista.
Y no es sólo un truco óptico. El habitáculo de este nuevo Astra está realmente bien hecho, con materiales de muy buena calidad y con unos acabados intachables. Nuestra unidad, con acabado Cosmo, plantea una variante muy deportiva, con asientos anatómicos que sujetan como tenazas y volante y palancas forrados en cuero gris. La disposición de los mandos es óptima, con todo muy cerca de las manos, y sólo se puede criticar el tacto de la palanca de luces e intermitentes, que resulta espeso y poco práctico. También echamos en falta algún hueco más para objetos pequeños, en especial posavasos, que no hay.

En cuanto a la habitabilidad, el Astra no es el más grande de la categoría, desde luego, pero tampoco es el más pequeño. En las plazas delanteras hay sitio de sobra y los asientos son cómodos, aunque un poco duros, muy deportivos. En las traseras, en cambio, tres adultos no van tan a gusto como deberían. El espacio para las piernas no es mucho y tampoco la anchura para los hombros es de lo mejor de la categoría. En cambio, los 96 centímetros libres hasta el techo sí aportan algo extra. Este 2004 será recordado como el año de los compactos. A la brillante irrupción del Astra, hay que añadir el lanzamiento definitivo del nuevo Golf y las inminentes llegadas de los anhelados Ford Focus y Citroën C4, grandes aspirantes a la corona en la categoría más competida del mercado.
Opel ha sabido interpretar muy por dónde van los tiros, incluso mejor que Volkswagen. Si el Golf sigue siendo intachable en todos los órdenes, sus responsables parecen haber descuidado un poco ese porcentaje de magia e ilusión que también compone un coche. La seriedad de las líneas del Golf y su proverbial sobriedad interior contrastan mucho con el derroche de imaginación que ha supuesto el nuevo Astra. Pareciera que en Opel quieren sacudirse de una vez esa imagen de tecnología eficaz pero falta de emoción. En este coche hay un componente de carácter muy alto, una marcada personalidad. La dura competencia de los Ford, Renault, Alfa Romeo o Mazda ha condicionado el trabajo de los diseñadores y ha dado este espectacular resultado. Nos queda analizar el equipamiento, que, en esta versión Cosmo, no resulta especialmente llamativo, al menos en lo que se considera dotación de serie. El apartado mejor cumplimentado es el de seguridad, que incluye airbags delanteros, laterales y de cortina, ABS, controles de tracción y estabilidad y faros antiniebla. Sobre esta dotación se añade el conjunto Chasis IDS, que supone sumar 708 euros más. También se suman los faros bi-xenón, que cuestan 583 euros, o, si se prefiere, los de iluminación adaptable en curva, que valen 1.041 euros y aportan un extra de iluminación al girar con las luces puestas.En lo que atañe al confort y al lujo, contamos con climatizador, ordenador de viaje, volante regulable en altura y profundidad, equipo de sonido con mandos en el volante y llantas de aleación de 17 pulgadas. Esto se puede complementar con el control de velocidad de crucero, que cuesta 333 euros, la pintura metalizada (385 euros), el navegador GPS (1.072 euros), la tapicería en piel (1.613 euros) y el techo eléctrico (989 euros).

A pesar de que pueda parecer escueto, el equipamiento de fábrica incluye todo lo necesario y no se echa en falta ningún elemento fundamental. El precio final de esta versión, sin extras, es de 22.615 euros, a los que es muy recomendable sumar el precio del IDS si queremos contar con todo el temperamento deportivo del nuevo Astra.

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