Mercedes S400 CDI

Tanto por sus cualidades dinámicas, como por la amalgama de elementos de control, información, climatización y confort de que dispone, este modelo ofrece una configuración absolutamente cósmica, también en lo que se refiere a su precio, ya en sí mismo suficientemente exclusivo.

Mercedes S400 CDI
Mercedes S400 CDI

El cambio automático, dotado de accionamiento secuencial en su modo manual, y el volante multifunción desde el que podemos manejar el equipo de sonido, el teléfono y el ordenador de a bordo completan un puesto de conducción absolutamente cósmico y sumamente funcional. Una de las funciones nos llega a indicar las presiones de los neumáticos individualmente y permite verificar cómo evolucionan éstas en función de las condiciones de uso. A bajas revoluciones apenas podemos identificar el tipo de motor que llevamos bajo el capó. Tan sólo cuando nos empleamos a fondo con el acelerador, la excelente insonorización nos permite escuchar un leve susurro acompañado de una casi imperceptible vibración que delata al V8 de inyección directa. Para entonces, ya nos encontramos bastante ocupados con el impresionante aumento de velocidad que se produce. La punta anunciada de 250 km/h no es tan impresionante como el escaso lapso de tiempo que emplea en alcanzarla. Partiendo de parado, a los quinientos metros ya estamos circulando a 160 k/h y salimos del primer kilómetro recorrido a más de 190 km/h. Esto nos puede dar una idea de las velocidades de crucero que pueden mantenerse. La precisión de trayectoria es notable y la actitud en curva, muy progresiva, lo que le hace muy fácil de conducir.Con este potencial dinámico resultan algo inquietantes las dos toneladas de peso. Falsa alarma. Bastan unos kilómetros para que tales suspicacias desaparezcan. La precisión de trayectoria es notable y la actitud en curva, muy progresiva, lo que le hace muy fácil de conducir. Tan sólo en asfalto mojado o en zonas viradas se perciben de manera significativa las inercias que, por otra parte, están bien gestionadas por los controles de tracción y estabilidad. Hasta hace poco, probar las mecánicas de esta categoría nos llevaba a terminar usando expresiones como «el listón se sitúa muy alto», «difícil de superar». Francamente, ya no nos atrevemos a decir nada de eso. Sinceramente, la escalada tecnológica con la que regularmente nos sorprenden las marcas está anulando nuestra capacidad de sorpresa.