Mercedes GLC 2023: prueba, precios y análisis del nuevo SUV

Desde ya, Mercedes pone a la venta el nuevo GLC, de aspecto relativamente continuista con el anterior aunque con muchos cambios que, entre otras cosas, le hacen seis centímetros más largo (4,72 metros), un centímetro y medio más de distancia entre ejes, y con 70 litros más de capacidad de maletero (620).

Mercedes GLC a prueba
Mercedes GLC a prueba

A partir de ahora, momento en el que Mercedes ya vende en sus concesionarios el nuevo GLC (conocíamos los precios, desde los 58.150 euros) y lo hemos probado, constatamos la buena evolución de este SUV medio del fabricante alemán de la estrella que lo lleva a una oferta única de motorizaciones electrificadas, tanto en diésel como en gasolina, y en la que destacan en algunos modelos la excelente autonomía en modo eléctrico, más de 120 kilómetros.

Si quieres ver las primeras fotos que publicamos del nuevo Mercedes GLC, pincha aquí. Y en este otro artículo puede ver las primeras informaciones sobre este modelo.

Cómo verás, los faros, la parrilla el paragolpes y otros detalles le otorgan una estética diferenciadora con la anterior, aunque en un primer momento puedas no diferenciarlo bien, como también en otros detalles, pero sobre todo se actualiza su imagen como corresponde a otros modelos de la marca. Está muy bien detallado precisamente en la segunda información que dimos de este modelo (segundo link) cuando Mercedes nos dio a conocer cómo sería con imágenes incluidas.

Mercedes GLC a prueba 8
Mercedes GLC a prueba

Algo más grande y mucho más preparado

Aunque solo ha ganado unos centímetros en longitud (6 en total), este nuevo relevo del Mercedes GLC (denominación interna X 254) ayuda a que su interior sea un poco más amplio, especialmente detrás donde se gana algún que otro centímetro en longitud y altura. Altura y anchura exteriores han quedado en similar situación (1,89 metros y 1,64, respectivamente) pero el conjunto general es suficientemente espacioso y aprovechable en todos los sentidos. El maletero ha ganado litros a favor también, 70 concretamente, para ascender hasta los 620, que es una muy buena cifra. Entre unas cosas y otras, el coeficiente aerodinámico ha pasado de 0,31 a 0,29.

En el interior siguen imperando tanto la buena calidad, gusto y detalles de los materiales como la ergonomía perfecta para ponerse frente al volante, o sentarse delante en el lado del acompañante e incluso detrás con espacio para las piernas y altura a la cabeza suficientes. Si eres alto, como es mi caso, no encontrarás problemas de ajustes entre asiento, pedales y volante si conduces, ni te darás con la cabeza en el techo en el resto de las plazas si vas de pasajero.

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Mercedes GLC a prueba

Según sea el acabado, (desde el Avantgarde)  como siempre, cambian detalles a la vista, como en los de la línea AMG (no el AMG de este modelo que está por anunciarse) con pases de ruedas ensanchados, por ejemplo, amén de los generales citados antes y que puedes ver claramente en las imágenes. Otros acabados en la gama son el Advanced y Advanced Plus (dentro de la línea Avantgarde) y AMG Line, que comprende el Advanced, Advanced Plus, Premium y Premium.

Precisamente, dentro te puedes encontrar con un cambio mucho mayor en formas y funcionalidades, si quieres mucho más moderno y útil. A diferencia de otros Mercedes, el GLC no adquiere la presencia de pantallas digitales verticales seguidas que dan ese aspecto de salpicadero galáctico, como en el Clase C, por ejemplo. Eso no quita para que te encuentres con un cuadro de relojes LCD digital perfecto de 12,3 pulgadas configurable y una pantalla central de 11,9 que en conjunto ofrecen un aspecto moderno en este sentido y totalmente funcional. Si acaso, la segunda algo baja con respecto al horizonte natural de vista horizontal del conductor, aunque se compensa sobremanera por tamaño y definición (hardware y software mejorados), amén de por su buen funcionamiento táctil o por comandos de voz (sistema MBUX 2.0 enlazado permanentemente a la red y con la novedad del sistema Newflash para descargar noticias, deportes, etc.). La tendencia a dejar pocos botones físicos se cumple, aunque justo debajo podemos encontrar algunos muy útiles cuando de volver al principio se trata y esas cosas para las personas menos digitales a las que les puede costar más navegar dentro de las pantallas.

Las más avanzadas técnicas de iluminación, presente en tantos y tantos automóviles ya, da paso en este GLC a luces LED delante (el DIGITAL LIGHT es opcional) y detrás en sus rediseñados grupos ópticos. De la misma forma, el diseño de llantas, desde 18 pulgadas, le confiere otros nuevos aires. Por citar uno de los muchos detalles de equipamiento, el portón trasero cuenta con apertura fácil (EASY-PACK) que facilita mucho la tarea de abrir/cerrar y acceder a este tipo de maleteros.

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Mercedes GLC a prueba

Todos los motores con electrificación, mil-hybrid o enchufables (PHEV)

Común a la gama del nuevo Mercedes GLC es la tracción total (4MATIC) y el cambio automático de nueve velocidades (9G-TRONIC), pero no así la suspensión neumática (AIRMATIC) o la dirección trasera (hasta 4,5 grados de giro). Ésta última muy recomendable porque en la práctica significa notar claramente, dentro o fuera de la carretera, un mayor recorte en el ángulo de giro que lo convierte en un coche mucho más maniobrable todavía (ahorra hasta 80 centímetros metros de radio de giro que se traduce en solo 11 metros) y que además se acompaña de una mayor desmultiplicación de la dirección delantera. Y en cuenta a la suspensión, respecto de la básica de muelles y amortiguadores únicamente, la neumática resulta no solo más cómoda y estabilizadora en la carretera, también ofrece la posibilidad en uso offroad para subir la altura libre al suelo y desenvolverse mejor.

Todas las mecánicas son de cuatro cilindros, ya sean en diésel o gasolina. En cuanto a los de hibridación ligera (48 voltios), cuentan con un motor/generador de 23 CV (o ISG de segunda generación), encargado de aportar puntualmente potencia adicional al motor principal, pero también hacen las veces de motor de arranque, etc.

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Para estas primeras versiones dentro de la gama, Mercedes ha reservado el GLC 200 y GLC 300 en gasolina de 204 (320 Nm) y 258 caballos (400 Nm), respectivamente. Mientras que en diésel está representado por el GLC 220 d de 197 caballos y 440 Nm de par máximos. Yo no he encontrado ninguno de ellos en el que se echase en falta mucha más potencia en su funcionamiento, aunque alejadas todas ellas, eso sí, de lo que serán seguramente las próximas versiones AMG de este modelo. E incluso de la híbridas enchufables con más potencia y par. El cambio automático, suave y progresivo, hace que cada uno de estos motores sea bastante consecuente en su empuje y funcionamiento.

En cuanto a las versiones PHEV, o híbridas enchufables (las “e” o “de”), que tiran de batería de 31.2 kWh de capacidad, podemos elegir otras dos variantes de gasolina (GLC 300 e de 313 caballos y 550 Nm, y el GLC 400 e de 381, ambos con idéntico par motor, 650 Nm), más otra de diésel (GLC 300 de 333 caballos y 750 Nm). En todos estos está claro que hay una respuesta mucho mayor a lo que hagamos con el acelerador que se suele notar bastante. De cualquier forma, estás no estarán disponibles hasta final de año.

Así, los PHEV cuentan con la particularidad de su gran capacidad para rodar en modo eléctrico puro bastantes kilómetros. Mercedes ofrece cifras de entre 104 y 120 km este aspecto (WLTP), aunque en nuestra toma de contacto y con una orografía bastante a nuestro favor, hemos podido constatar incluso que estaban por encima de esos 120 kilómetros oficiales. Además, una prueba por un recorrido por caminos, en algunos tramos de cierta dureza y con tan solo ruedas de “todo tiempo”, lo pudimos hacer solo en eléctrico con un resultado en cuanto a trato y potencia del motor absolutamente exquisito. Con el modo solo eléctrico, la suspensión elevada y la dirección trasera, la suavidad de funcionamiento es mucho mayor que usando solo los motores de combustión más la ayuda eléctrica, con una excelente maniobrabilidad grande. Si a eso sumamos que el sistema de cámara 360 grados puede ayudarnos fuera de los caminos a ver mejor especialmente por delante, la cosa mejora aún más.

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Mercedes GLC a prueba

En carretera, este nuevo GLC es muy suave y se nota que el tren delantero está muy trabajado porque confiere mucha confianza en las curvas donde, con la suspensión neumática, resulta sencillamente fácil sentir la gran estabilidad de todo el conjunto. El ancho de vía delantero ha ganado 6 milímetros mientras que el trasero ha hecho lo propio con 23. Sistemas electrónicos y ayudas a la conducción tampoco le faltan, como no podía ser de otra manera, por lo que el control, la estabilidad y el disfrute de su conducción está más que servido.

Mercedes lleva vendidas más de 2,6 millones de unidades del GLC sumando todos los mercados internacionales donde los comercializa, situándose como el modelo más vendido de la marca en los últimos dos años. El nuevo GLC se fabrica en Bremen (Alemania), y también en Pekín (China). Un poco más tarde se unirá la fábrica de Sindelfingen, también en Alemania. Por su parte, las baterías de los modelos PHEV, o híbridos enchufables, se hacen en Brühl.

PRECIOS

  • Mercedes GLC 200 4MATIC: 58.150 €
  • Mercedes GLC 300 4MATIC: 65.175 €
  • Mercedes GLC 220 d 4MATIC: 60.850 €
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