Mazda5 2.0 Sportive

Desde Japón llega una de las creaciones más innovadoras del año. Te subimos al tatami con el gran Mazda5. Mide más que sus rivales de siete plazas y, además, cuenta con innovadoras puertas correderas. Pero, como un buen luchador de sumo, a pesar de su tamaño, es ágil y despierto en carretera.

Mazda5 2.0 Sportive
Mazda5 2.0 Sportive

Ahí donde lo ves, con sus siete plazas, es un modelo con el mismo bastidor que emplean el Ford Focus o el Mazda3 (aunque cuenta con 11 centímetros más de batalla). Es decir, tiene el “Zoom-zoom" metido en sus entrañas. Y se nota. Nada de balanceos. Gracias a su bajo centro de gravedad y al buen trabajo de sus suspensiones (McPherson delante y multibrazo detrás), no notamos ningún balanceo que comprometa su comportamiento. Su paso por curva es ágil y nos podemos llegar a olvidar de que vamos en un coche que supera los 4,5 metros de longitud. Tiene un tacto de turismo que no difiere demasiado del de su hermano Mazda3. Además, su motor le da cierto toque deportivo. Es el 2.0 de 145 CV, una mecánica muy despierta. Sus prestaciones son muy buenas para este tipo de coche: según nuestro Centro Técnico, tiene una aceleración de 0 a 100 km/h de 10,5 segundos. Se mueve mejor en la zona alta del cuentarrevoluciones, sobre las 3.000 rpm. Si lo precisamos, puede llegar a estirarse hasta las 7.000 rpm. Además de por sus prestaciones, destaca por su agradable uso. Lástima que, para exprimirlo, debamos llevarlo alto de revoluciones, donde la sonoridad sí pasa factura. Los desarrollos del cambio –cortos- facilitan que conduzcamos de esta manera. Echamos en falta una sexta velocidad, de desahogo. El Mazda5 ya la incorpora junto a las versiones Diesel, pero la marca ha descartado traerla a los gasolina. Lástima: la pudimos probar en el 2.0 CRTD y nos convenció. Buenos consumos. Según nuestras mediciones, precisa, de media, 8,75 litros para recorrer 100 kilómetros. Mazda saben que el espíritu “Zoom-zoom", ése del que hablan en sus campañas publicitarias, lo debe notar, sobre todo, el conductor. Por eso, no han querido hacer un “puesto de mando" tipo monovolumen. El cambio va casi colocado en el salpicadero, pero esta ubicación facilita un manejo más rápido. Tampoco vamos sentado tan altos como en otros modelos de la categoría: tiene las regulaciones suficientes para que adoptemos una postura tipo turismo. La visibildad es correcta y controlamos a la perfección los centímetros extra. Los mandos al volante también facilitan nuestra tarea. Sin embargo, notamos que la banqueta queda demasiado corta: podría llegar a ser un pequeño problema para aquellos conductores de talla grande. En esta versión, la Sportive, no se han olvidado de nada. De serie, encontramos –aparte de los imprescindibles controles de tracción y estabilidad- control de velocidad de crucero, faros de encendido automático, lunas tintadas, ordenador de viaje, sensor de lluvia y la tercera fila de asientos. No olvides que hay rivales que los cobran como opciones: en el Touran cuestan 720 euros.