Mazda MX-5

El nuevo MX-5 se renueva por completo por primera vez desde hace 16 años. Todo nuevo con un objetivo: mantener la pureza de sensaciones y conducción que le han hecho ser el biplaza descapotable más vendido de la historia.

Mazda MX-5
Mazda MX-5

Le llaman tercera generación, o NC, pero en realidad se trata del segundo MX-5. Repasemos: el primero se presentó en el Salón de Chicago de 1989, despertando de inmediato mucho revuelo por hacer renacer un segmento perdido desde los años 60. Ligero, sin demasiada potencia, pero, sobre todo, divertido de conducir. A finales de 1997 llegó la segunda generación, o NB, que se retocó a mediados del año 2000, aunque en todos los casos se trataba básicamente del mismo coche.El que se acaba de presentar en Hawaii, tanto a la prensa como a los presidentes de todos los clubes MX-5 del mundo, es completamente nuevo. Mantiene la estructura central, como columna vertebral del bastidor, denominada “Power Plant Frame" y recibe las suspensiones y el cambio de seis velocidades del RX-8. Se trata de una plataforma nueva, aunque emparentada con el deportivo de motor rotativo.Como objetivos esenciales para mantener las sensaciones figuraban aumentar la rigidez sin incrementar el peso ni las dimensiones. Prueba conseguida. Según datos oficiales, engorda sólo 10 kg, aumentando la rigidez a la flexión en un 22 por ciento y a la torsión en un 47 por ciento. ¿Cómo? Empleando un 46 por ciento de acero de alta resistencia y un 12 por ciento de muy alta resistencia, a la vez que se recurre al aluminio en brazos de suspensión delanteros, pinzas de freno traseras, bloques de motor, capó y tapa de maletero.Ni las dimensiones ni las proporciones varían sustancialmente, pues el crecimiento se cifra en 20 mm de longitud, 40 mm de anchura, 20 mm de altura y 65 mm de batalla. Las vías sí lo hacen en mayor proporción, pues aumentan en 75 y 55 mm delante y detrás.En cualquier caso, visualmente sigue siendo fiel a sus orígenes, con una parte delantera que cambia mucho y una trasera muy conservadora. A medida que el ojo se acostumbra, con las aletas ensanchadas y las grandes llantas de 17 pulgadas, en lugar de las 16 anteriores, va convenciendo más. Es bonito y sigue girando cabezas a su paso.Con mayor rigidez de carrocería, vías más anchas y menor perfil de neumático el coche gana firmeza en la pisada, precisión de trayectoria y velocidad de paso por curva. Ahora es más deportivo, rápido y eficaz, pero también más exigente al límite, en parte porque las mismas reacciones de antes ahora suceden a más velocidad.Los amortiguadores son ahora monotubo, con Bilstein opcionales, que son los que montaba nuestra unidad en la toma de contacto, con vástagos más gruesos y una calibración específica del control de estabilidad, DSC, que estará disponible en opción. Así las cosas, no sólo se mostró efectivo, sino también mucho más cómodo que la generación anterior.Entre todos esos cambios a pequeña escala efectuados sobre la línea maestra se incluyen un mayor centrado de masas entre los ejes, para lo que se retrasa el motor, adelanta el depósito y se pasa la batería del maletero al vano motor. Todo para conseguir un reparto del 50 por ciento del peso en cada eje, así como una reducción del centro de gravedad de 18 mm. Siempre según datos de la marca.Ahora se hunde un 38 por ciento menos al frenar y un 78 por ciento al acelerar, con una frenada estable, potente y de magnífico tacto, con discos de mayor diámetro: 290 y 280 mm delante y detrás.