Lexus GS 430

Si el GS 300 equipado con el V6 de 228 CV no llegaba al nivel de sus rivales, ahora, con el nuevo V8 de 283 CV, está en plenas condiciones de restar protagonismo a las realizaciones germánicas más exquisitas de su categoría.

Lexus GS 430
Lexus GS 430

Pocos motores pueden presumir de tener un equilibrado semejante al del V8 del Lexus GS 430. Desde el interior, no se oye absolutamente nada ni existe vibración alguna que perturbe nuestra marcha. Su elasticidad es formidable, gracias a la gran cilindrada y al trabajo de la distribución variable continua VVT-i, que le permite disponer de una elevada dosis de par desde bajísimas revoluciones. La caja de cambios autoadaptativa de rapidísima actuación y con desarrollos tirando a cortos también pone de su parte para que el GS 430 sea, del quinteto antes mencionado, el de mejores prestaciones. El cambio carece de función secuencial, pero la rejilla escalonada permite un manejo manual tan cómodo como eficaz. El bastidor asimila sin ninguna dificultad el ritmo que puede imponer el motor, proporcionando además un tacto y una agilidad digna de un vehículo de menor tamaño y peso. Apenas balancea, la dirección transmite rápidamente las órdenes del conductor y no se aprecian movimientos o hundimientos de la carrocería al enlazar curvas seguidas o durante fases de aceleración o frenada. De serie se incluye el control de estabilidad VCD, aunque salvo conducción muy agresiva o firme de baja adherencia notaremos su presencia. De la extensa lista de equipamiento da buena cuenta el hecho de que la única opción disponible es el techo solar, pues todos los elementos de lujo, confort y seguridad que se esperan en una berlina de su categoría vienen en la dotación de serie, aunque faltan detalles como un ordenador de a bordo o la posibilidad de montar el sistema de navegación. Por lo demás, es una alternativa de muchísimo peso frente a la hegemonía germánica.