Kia Cerato

Kia ha dado en el blanco con el Cerato, uno de los coches más cercanos al gusto europeo que ha fabricado la marca coreana en su historia. Diesel, estética actual y precio ajustado, sus recetas.

Dinámicamente cumple con aprobado.
Dinámicamente cumple con aprobado.

El problema endémico de las marcas asiáticas y norteamericanas ha sido el de no saber conectar con el conductor europeo. Los consumidores del Viejo Continente han expresado en los últimos años su predilección por los vehículos Diesel y las versiones cinco puertas, algo que pocas automovilísticas no europeas ofrecían. Poco a poco, estas compañías han sabido adaptarse a los gustos de los europeos y un claro ejemplo de ello es Kia.La coreana acaba de presentar el Cerato, el compacto que sustituye al Shuma. Este automóvil supone un salto cualitativo importante respecto a su predecesor y ofrece al potencial comprador la posibilidad de elegir entre dos tipos de carrocerías -4 y 5 puertas- y cuatro motores, dos de gasolina y, lo que es más importante, dos Diesel turboalimentados de 102 y 112 CV. El menos potente de ellos es la gran novedad en Kia. Se trata de un 1.5 CRDI 16 válvulas, con tecnología common rail de alta presión. La marca coreana confía mucho en este propulsor, pues ofrece un par elevado a bajas revoluciones (24 mkg a 2.000 rpm), consume poco (5,5 litros a los 100 km en ciclo mixto) y anuncia bajas emisiones contaminantes (128 g/km de CO2). El otro turbodiésel de la gama, el 2.0 CRDI de 112 CV, ya ha sido utilizado por el fabricante, en el Carens, aunque es la primera vez que se acopla en un turismo. El Cerato toma prestada la plataforma del Elantra, aunque sus dimensiones exteriores son menores que las del modelo de Hyundai. El compacto de Kia sobrepasa los cuatro metros y se sitúa en los 4,34 m en la versión hatchback y en 4,48 en la sedán, lo que permite una habitabilidad suficiente para albergar a cuatro pasajeros y, ocasionalmente, a un quinto. La elección entre el cinco y el cuatro puertas ha de depender, aparte cuestiones estéticas, de la utilidad que queramos darle a nuestro Cerato. Si valoramos el maletero y la capacidad de carga, deberemos apostar por la versión hatchback, pues cuenta con mayor cubicaje (538 frente a 345 litros) además de superior modularidad: abatiendo los asientos, el maletero puede crecer hasta los 1.494 litros, una cifra más que respetable. Aparte, los pasajeros traseros de las versiones con portón obtienen mayor habitabilidad a la altura de la cabeza, pues el techo está 14 centímetros más alto. Es el interior la parte de este Cerato que menos me ha gustado. Se sigue notando que estamos ante un coche que descuida este apartado. Siguen abundando los plásticos de aspecto pobre y, aunque los acabados parecen haber mejorado respecto a anteriores realizaciones de la coreana, siguen sin estar a la altura de la mayoría de sus probables rivales del segmento. El diseño tampoco me ha gustado en exceso. A mi entender, el volante es demasiado grande, al igual que el velocímetro, que ocupa casi todo el cuadro de relojes, y existen mandos que no están en el sitio más adecuado. Éste es el caso del botón del ordenador de viaje, situado en la consola central, cuando lo más lógico y ergonómico es que estuviera más cerca del volante, por ejemplo en la palanca del limpiaparabrisas.La postura de conducción, a pesar de carecer el volante de regulación en profundidad, es fácilmente alcanzable y los asientos son cómodos: recogen bien el cuerpo a la altura del costado, aunque la banqueta me ha parecido algo corta. En el Cerato no faltan los huecos para depositar objetos, aunque tampoco sobran. Así, aparte de una guantera convencional y las bolsas de las puertas, contamos con espacios delante y detrás de la palanca de cambios y un cofre doble entre los asientos delanteros.El problema endémico de las marcas asiáticas y norteamericanas ha sido el de no saber conectar con el conductor europeo. Los consumidores del Viejo Continente han expresado en los últimos años su predilección por los vehículos Diesel y las versiones cinco puertas, algo que pocas automovilísticas no europeas ofrecían. Poco a poco, estas compañías han sabido adaptarse a los gustos de los europeos y un claro ejemplo de ello es Kia.La coreana acaba de presentar el Cerato, el compacto que sustituye al Shuma. Este automóvil supone un salto cualitativo importante respecto a su predecesor y ofrece al potencial comprador la posibilidad de elegir entre dos tipos de carrocerías -4 y 5 puertas- y cuatro motores, dos de gasolina y, lo que es más importante, dos Diesel turboalimentados de 102 y 112 CV. El menos potente de ellos es la gran novedad en Kia. Se trata de un 1.5 CRDI 16 válvulas, con tecnología common rail de alta presión. La marca coreana confía mucho en este propulsor, pues ofrece un par elevado a bajas revoluciones (24 mkg a 2.000 rpm), consume poco (5,5 litros a los 100 km en ciclo mixto) y anuncia bajas emisiones contaminantes (128 g/km de CO2). El otro turbodiésel de la gama, el 2.0 CRDI de 112 CV, ya ha sido utilizado por el fabricante, en el Carens, aunque es la primera vez que se acopla en un turismo. El Cerato toma prestada la plataforma del Elantra, aunque sus dimensiones exteriores son menores que las del modelo de Hyundai. El compacto de Kia sobrepasa los cuatro metros y se sitúa en los 4,34 m en la versión hatchback y en 4,48 en la sedán, lo que permite una habitabilidad suficiente para albergar a cuatro pasajeros y, ocasionalmente, a un quinto. La elección entre el cinco y el cuatro puertas ha de depender, aparte cuestiones estéticas, de la utilidad que queramos darle a nuestro Cerato. Si valoramos el maletero y la capacidad de carga, deberemos apostar por la versión hatchback, pues cuenta con mayor cubicaje (538 frente a 345 litros) además de superior modularidad: abatiendo los asientos, el maletero puede crecer hasta los 1.494 litros, una cifra más que respetable. Aparte, los pasajeros traseros de las versiones con portón obtienen mayor habitabilidad a la altura de la cabeza, pues el techo está 14 centímetros más alto. Es el interior la parte de este Cerato que menos me ha gustado. Se sigue notando que estamos ante un coche que descuida este apartado. Siguen abundando los plásticos de aspecto pobre y, aunque los acabados parecen haber mejorado respecto a anteriores realizaciones de la coreana, siguen sin estar a la altura de la mayoría de sus probables rivales del segmento. El diseño tampoco me ha gustado en exceso. A mi entender, el volante es demasiado grande, al igual que el velocímetro, que ocupa casi todo el cuadro de relojes, y existen mandos que no están en el sitio más adecuado. Éste es el caso del botón del ordenador de viaje, situado en la consola central, cuando lo más lógico y ergonómico es que estuviera más cerca del volante, por ejemplo en la palanca del limpiaparabrisas.La postura de conducción, a pesar de carecer el volante de regulación en profundidad, es fácilmente alcanzable y los asientos son cómodos: recogen bien el cuerpo a la altura del costado, aunque la banqueta me ha parecido algo corta. En el Cerato no faltan los huecos para depositar objetos, aunque tampoco sobran. Así, aparte de una guantera convencional y las bolsas de las puertas, contamos con espacios delante y detrás de la palanca de cambios y un cofre doble entre los asientos delanteros.El problema endémico de las marcas asiáticas y norteamericanas ha sido el de no saber conectar con el conductor europeo. Los consumidores del Viejo Continente han expresado en los últimos años su predilección por los vehículos Diesel y las versiones cinco puertas, algo que pocas automovilísticas no europeas ofrecían. Poco a poco, estas compañías han sabido adaptarse a los gustos de los europeos y un claro ejemplo de ello es Kia.La coreana acaba de presentar el Cerato, el compacto que sustituye al Shuma. Este automóvil supone un salto cualitativo importante respecto a su predecesor y ofrece al potencial comprador la posibilidad de elegir entre dos tipos de carrocerías -4 y 5 puertas- y cuatro motores, dos de gasolina y, lo que es más importante, dos Diesel turboalimentados de 102 y 112 CV. El menos potente de ellos es la gran novedad en Kia. Se trata de un 1.5 CRDI 16 válvulas, con tecnología common rail de alta presión. La marca coreana confía mucho en este propulsor, pues ofrece un par elevado a bajas revoluciones (24 mkg a 2.000 rpm), consume poco (5,5 litros a los 100 km en ciclo mixto) y anuncia bajas emisiones contaminantes (128 g/km de CO2). El otro turbodiésel de la gama, el 2.0 CRDI de 112 CV, ya ha sido utilizado por el fabricante, en el Carens, aunque es la primera vez que se acopla en un turismo. El Cerato toma prestada la plataforma del Elantra, aunque sus dimensiones exteriores son menores que las del modelo de Hyundai. El compacto de Kia sobrepasa los cuatro metros y se sitúa en los 4,34 m en la versión hatchback y en 4,48 en la sedán, lo que permite una habitabilidad suficiente para albergar a cuatro pasajeros y, ocasionalmente, a un quinto. La elección entre el cinco y el cuatro puertas ha de depender, aparte cuestiones estéticas, de la utilidad que queramos darle a nuestro Cerato. Si valoramos el maletero y la capacidad de carga, deberemos apostar por la versión hatchback, pues cuenta con mayor cubicaje (538 frente a 345 litros) además de superior modularidad: abatiendo los asientos, el maletero puede crecer hasta los 1.494 litros, una cifra más que respetable. Aparte, los pasajeros traseros de las versiones con portón obtienen mayor habitabilidad a la altura de la cabeza, pues el techo está 14 centímetros más alto. Es el interior la parte de este Cerato que menos me ha gustado. Se sigue notando que estamos ante un coche que descuida este apartado. Siguen abundando los plásticos de aspecto pobre y, aunque los acabados parecen haber mejorado respecto a anteriores realizaciones de la coreana, siguen sin estar a la altura de la mayoría de sus probables rivales del segmento. El diseño tampoco me ha gustado en exceso. A mi entender, el volante es demasiado grande, al igual que el velocímetro, que ocupa casi todo el cuadro de relojes, y existen mandos que no están en el sitio más adecuado. Éste es el caso del botón del ordenador de viaje, situado en la consola central, cuando lo más lógico y ergonómico es que estuviera más cerca del volante, por ejemplo en la palanca del limpiaparabrisas.La postura de conducción, a pesar de carecer el volante de regulación en profundidad, es fácilmente alcanzable y los asientos son cómodos: recogen bien el cuerpo a la altura del costado, aunque la banqueta me ha parecido algo corta. En el Cerato no faltan los huecos para depositar objetos, aunque tampoco sobran. Así, aparte de una guantera convencional y las bolsas de las puertas, contamos con espacios delante y detrás de la palanca de cambios y un cofre doble entre los asientos delanteros.El problema endémico de las marcas asiáticas y norteamericanas ha sido el de no saber conectar con el conductor europeo. Los consumidores del Viejo Continente han expresado en los últimos años su predilección por los vehículos Diesel y las versiones cinco puertas, algo que pocas automovilísticas no europeas ofrecían. Poco a poco, estas compañías han sabido adaptarse a los gustos de los europeos y un claro ejemplo de ello es Kia.La coreana acaba de presentar el Cerato, el compacto que sustituye al Shuma. Este automóvil supone un salto cualitativo importante respecto a su predecesor y ofrece al potencial comprador la posibilidad de elegir entre dos tipos de carrocerías -4 y 5 puertas- y cuatro motores, dos de gasolina y, lo que es más importante, dos Diesel turboalimentados de 102 y 112 CV. El menos potente de ellos es la gran novedad en Kia. Se trata de un 1.5 CRDI 16 válvulas, con tecnología common rail de alta presión. La marca coreana confía mucho en este propulsor, pues ofrece un par elevado a bajas revoluciones (24 mkg a 2.000 rpm), consume poco (5,5 litros a los 100 km en ciclo mixto) y anuncia bajas emisiones contaminantes (128 g/km de CO2). El otro turbodiésel de la gama, el 2.0 CRDI de 112 CV, ya ha sido utilizado por el fabricante, en el Carens, aunque es la primera vez que se acopla en un turismo. El Cerato toma prestada la plataforma del Elantra, aunque sus dimensiones exteriores son menores que las del modelo de Hyundai. El compacto de Kia sobrepasa los cuatro metros y se sitúa en los 4,34 m en la versión hatchback y en 4,48 en la sedán, lo que permite una habitabilidad suficiente para albergar a cuatro pasajeros y, ocasionalmente, a un quinto. La elección entre el cinco y el cuatro puertas ha de depender, aparte cuestiones estéticas, de la utilidad que queramos darle a nuestro Cerato. Si valoramos el maletero y la capacidad de carga, deberemos apostar por la versión hatchback, pues cuenta con mayor cubicaje (538 frente a 345 litros) además de superior modularidad: abatiendo los asientos, el maletero puede crecer hasta los 1.494 litros, una cifra más que respetable. Aparte, los pasajeros traseros de las versiones con portón obtienen mayor habitabilidad a la altura de la cabeza, pues el techo está 14 centímetros más alto. Es el interior la parte de este Cerato que menos me ha gustado. Se sigue notando que estamos ante un coche que descuida este apartado. Siguen abundando los plásticos de aspecto pobre y, aunque los acabados parecen haber mejorado respecto a anteriores realizaciones de la coreana, siguen sin estar a la altura de la mayoría de sus probables rivales del segmento. El diseño tampoco me ha gustado en exceso. A mi entender, el volante es demasiado grande, al igual que el velocímetro, que ocupa casi todo el cuadro de relojes, y existen mandos que no están en el sitio más adecuado. Éste es el caso del botón del ordenador de viaje, situado en la consola central, cuando lo más lógico y ergonómico es que estuviera más cerca del volante, por ejemplo en la palanca del limpiaparabrisas.La postura de conducción, a pesar de carecer el volante de regulación en profundidad, es fácilmente alcanzable y los asientos son cómodos: recogen bien el cuerpo a la altura del costado, aunque la banqueta me ha parecido algo corta. En el Cerato no faltan los huecos para depositar objetos, aunque tampoco sobran. Así, aparte de una guantera convencional y las bolsas de las puertas, contamos con espacios delante y detrás de la palanca de cambios y un cofre doble entre los asientos delanteros.El problema endémico de las marcas asiáticas y norteamericanas ha sido el de no saber conectar con el conductor europeo. Los consumidores del Viejo Continente han expresado en los últimos años su predilección por los vehículos Diesel y las versiones cinco puertas, algo que pocas automovilísticas no europeas ofrecían. Poco a poco, estas compañías han sabido adaptarse a los gustos de los europeos y un claro ejemplo de ello es Kia.La coreana acaba de presentar el Cerato, el compacto que sustituye al Shuma. Este automóvil supone un salto cualitativo importante respecto a su predecesor y ofrece al potencial comprador la posibilidad de elegir entre dos tipos de carrocerías -4 y 5 puertas- y cuatro motores, dos de gasolina y, lo que es más importante, dos Diesel turboalimentados de 102 y 112 CV. El menos potente de ellos es la gran novedad en Kia. Se trata de un 1.5 CRDI 16 válvulas, con tecnología common rail de alta presión. La marca coreana confía mucho en este propulsor, pues ofrece un par elevado a bajas revoluciones (24 mkg a 2.000 rpm), consume poco (5,5 litros a los 100 km en ciclo mixto) y anuncia bajas emisiones contaminantes (128 g/km de CO2). El otro turbodiésel de la gama, el 2.0 CRDI de 112 CV, ya ha sido utilizado por el fabricante, en el Carens, aunque es la primera vez que se acopla en un turismo. El Cerato toma prestada la plataforma del Elantra, aunque sus dimensiones exteriores son menores que las del modelo de Hyundai. El compacto de Kia sobrepasa los cuatro metros y se sitúa en los 4,34 m en la versión hatchback y en 4,48 en la sedán, lo que permite una habitabilidad suficiente para albergar a cuatro pasajeros y, ocasionalmente, a un quinto. La elección entre el cinco y el cuatro puertas ha de depender, aparte cuestiones estéticas, de la utilidad que queramos darle a nuestro Cerato. Si valoramos el maletero y la capacidad de carga, deberemos apostar por la versión hatchback, pues cuenta con mayor cubicaje (538 frente a 345 litros) además de superior modularidad: abatiendo los asientos, el maletero puede crecer hasta los 1.494 litros, una cifra más que respetable. Aparte, los pasajeros traseros de las versiones con portón obtienen mayor habitabilidad a la altura de la cabeza, pues el techo está 14 centímetros más alto. Es el interior la parte de este Cerato que menos me ha gustado. Se sigue notando que estamos ante un coche que descuida este apartado. Siguen abundando los plásticos de aspecto pobre y, aunque los acabados parecen haber mejorado respecto a anteriores realizaciones de la coreana, siguen sin estar a la altura de la mayoría de sus probables rivales del segmento. El diseño tampoco me ha gustado en exceso. A mi entender, el volante es demasiado grande, al igual que el velocímetro, que ocupa casi todo el cuadro de relojes, y existen mandos que no están en el sitio más adecuado. Éste es el caso del botón del ordenador de viaje, situado en la consola central, cuando lo más lógico y ergonómico es que estuviera más cerca del volante, por ejemplo en la palanca del limpiaparabrisas.La postura de conducción, a pesar de carecer el volante de regulación en profundidad, es fácilmente alcanzable y los asientos son cómodos: recogen bien el cuerpo a la altura del costado, aunque la banqueta me ha parecido algo corta. En el Cerato no faltan los huecos para depositar objetos, aunque tampoco sobran. Así, aparte de una guantera convencional y las bolsas de las puertas, contamos con espacios delante y detrás de la palanca de cambios y un cofre doble entre los asientos delanteros.El problema endémico de las marcas asiáticas y norteamericanas ha sido el de no saber conectar con el conductor europeo. Los consumidores del Viejo Continente han expresado en los últimos años su predilección por los vehículos Diesel y las versiones cinco puertas, algo que pocas automovilísticas no europeas ofrecían. Poco a poco, estas compañías han sabido adaptarse a los gustos de los europeos y un claro ejemplo de ello es Kia.La coreana acaba de presentar el Cerato, el compacto que sustituye al Shuma. Este automóvil supone un salto cualitativo importante respecto a su predecesor y ofrece al potencial comprador la posibilidad de elegir entre dos tipos de carrocerías -4 y 5 puertas- y cuatro motores, dos de gasolina y, lo que es más importante, dos Diesel turboalimentados de 102 y 112 CV. El menos potente de ellos es la gran novedad en Kia. Se trata de un 1.5 CRDI 16 válvulas, con tecnología common rail de alta presión. La marca coreana confía mucho en este propulsor, pues ofrece un par elevado a bajas revoluciones (24 mkg a 2.000 rpm), consume poco (5,5 litros a los 100 km en ciclo mixto) y anuncia bajas emisiones contaminantes (128 g/km de CO2). El otro turbodiésel de la gama, el 2.0 CRDI de 112 CV, ya ha sido utilizado por el fabricante, en el Carens, aunque es la primera vez que se acopla en un turismo. El Cerato toma prestada la plataforma del Elantra, aunque sus dimensiones exteriores son menores que las del modelo de Hyundai. El compacto de Kia sobrepasa los cuatro metros y se sitúa en los 4,34 m en la versión hatchback y en 4,48 en la sedán, lo que permite una habitabilidad suficiente para albergar a cuatro pasajeros y, ocasionalmente, a un quinto. La elección entre el cinco y el cuatro puertas ha de depender, aparte cuestiones estéticas, de la utilidad que queramos darle a nuestro Cerato. Si valoramos el maletero y la capacidad de carga, deberemos apostar por la versión hatchback, pues cuenta con mayor cubicaje (538 frente a 345 litros) además de superior modularidad: abatiendo los asientos, el maletero puede crecer hasta los 1.494 litros, una cifra más que respetable. Aparte, los pasajeros traseros de las versiones con portón obtienen mayor habitabilidad a la altura de la cabeza, pues el techo está 14 centímetros más alto. Es el interior la parte de este Cerato que menos me ha gustado. Se sigue notando que estamos ante un coche que descuida este apartado. Siguen abundando los plásticos de aspecto pobre y, aunque los acabados parecen haber mejorado respecto a anteriores realizaciones de la coreana, siguen sin estar a la altura de la mayoría de sus probables rivales del segmento. El diseño tampoco me ha gustado en exceso. A mi entender, el volante es demasiado grande, al igual que el velocímetro, que ocupa casi todo el cuadro de relojes, y existen mandos que no están en el sitio más adecuado. Éste es el caso del botón del ordenador de viaje, situado en la consola central, cuando lo más lógico y ergonómico es que estuviera más cerca del volante, por ejemplo en la palanca del limpiaparabrisas.La postura de conducción, a pesar de carecer el volante de regulación en profundidad, es fácilmente alcanzable y los asientos son cómodos: recogen bien el cuerpo a la altura del costado, aunque la banqueta me ha parecido algo corta. En el Cerato no faltan los huecos para depositar objetos, aunque tampoco sobran. Así, aparte de una guantera convencional y las bolsas de las puertas, contamos con espacios delante y detrás de la palanca de cambios y un cofre doble entre los asientos delanteros.