Honda Civic 1.6i 16v ES VTEC 5p

El Civic es ahora más grande, más ancho y con más espacio interior… además de más impersonal en cuanto a concepto de carrocería. Milita en la última hornada de vehículos a medio camino entre berlinas convencionales y monovolúmenes compactos. Lo que sigue siendo de un agrado incondicional es su motor, que ha superado en el banco de pruebas los 110 CV anunciados, y que nos ofrece una buena sensación gracias al sistema de distribución variable VTEC.

Honda Civic 1.6i 16v ES VTEC 5p
Honda Civic 1.6i 16v ES VTEC 5p

Honda ha apostado claramente por las familias con este Civic de 5 puertas. El fabricante nipón, sin embargo, no ha querido hacerlo con un monovolumen (para ello está el recientemente presentado Honda Stream) sino con un turismo con el que hace un guiño burlón a aquellos familiares que no ofrecen un habitáculo espacioso.

Las dimensiones son el primer y gran reflejo de esa evolución hacia la madurez de la que hace gala esta nueva reedición del modelo japonés. La séptima generación del Civic es más ancha (apenas un centímetro) y sobre todo más alta (unos 11 centímetros), aunque es menos larga (3 centímetros), algo que es compensado con una batalla mayor en 6 centímetros (2,68 metros). La habitabilidad que ofrecen estos números es muy buena, la sensación de espacio es superior. Esto viene acentuado por una palanca de cambios situada en el salpicadero, por la ausencia de túnel central y por una altura sobre la cabeza destacable. La verdad es que viajar se convierte en un placer en este vehículo. Tanto para el conductor como para los ocupantes.

La postura de conducción es elevada, lo que da sensación de estar manejando un monovolumen o quizá un vehículo de mayor envergadura. Que el cambio de marchas no esté colocado entre las banquetas delanteras afianza esta sensación.

Los asientos, con reglajes de todo tipo en el del conductor, son muy cómodos, algo blandos en nuestra opinión, aunque no agarran demasiado bien. Las partes traseras, en las que pueden viajar perfectamente tres personas, gozan de una gran habitabilidad e incluso desplazando las plazas delanteras lo más atrás posible todavía queda un espacio considerable para los pasajeros más altos.

Puestos al volante, descubrimos el porqué de nuestra afirmación sobre el supuesto aburguesamiento del modelo de Honda. El anarquista Civic de anteriores generaciones ha desembocado en un automóvil cansado de luchas y que potencia el confort sacrificando el dinamismo. Y no es que eso sea malo, simplemente ha cambiado de objetivos: si anteriormente Golf o Astra eran sus rivales, ahora lo son los nuevos Peugeot 307, Nissan Almera o Suzuki Liana . Vehículos que viven entre dos tierras, entre los dominios de los turismos más clásicos en la frontera de los monovolúmenes compactos.