Audi A8 3.0 TDI Tiptronic

Audi nos presenta la versión más equilibrada del A8. Una mecánica de gasóleo de 233 CV, una imagen no ostentosa y un confort de marcha superior hacen de él una opción muy apetecible…si se tienen 68.000 euros.

El motor es uno de los grandes protagonistas de esta prueba. Se trata de un seis cilindros en V de nuevo desarrollo, y que también está presente en el A6, que posee entre sus características la de mantenerse por debajo de los valores de emisiones establecidos por la norma EU4, que entrará en vigor en 2005 Tecnológicamente es muy avanzado y cuenta con sistema common rail de última generación e inyectores piezoeléctricos, que son capaces de inyectar combustible hasta cinco veces en un solo ciclo de trabajo, si bien los ingenieros de la marca han configurado este motor sólo para incluir cuatro. En determinadas ocasiones, como cuando se arranca o se necesita un extra de potencia, se recurre a una inyección doble. Con 233 CV y un par de 46 mkg entre 1.400 y 3.250 rpm, la entrega de potencia del propulsor es lineal y contundente y ésta se obtiene desde lo más bajo del cuentarrevoluciones. Como decíamos antes, esto se combina con una ausencia de ruido, sobre todo si lo comparamos con otras mecánicas de gasóleo. No es que sea uno de los motores Diesel más eficientes en cuanto a consumo, sus cifras son algo mayores que las que ofrecen Serie 7 o Clase S, pero la importancia de este apartado, teniendo en cuenta el coste de adquisición y la categoría de la berlina, queda en un segundo plano.Este Diesel está asociado únicamente al cambio automático Tiptronic de seis relaciones, sin posibilidad de contar con caja de cambios manual. El manejo del mismo destaca, como el resto del vehículo, por su suavidad y, aunque no es el más rápido del segmento, tampoco el conductor de este A8 necesita de reacciones ultrarrápidas, por lo que, en nuestra opinión, cumple de manera sobrada. El bastidor que acoge esta mecánica acoge muy bien estos 233 CV. Hay que tener en cuenta que está preparado para “aguantar" niveles de potencia superiores (hasta 450 CV que entrega el A8 4.2 de gasolina). Nos ha sorprendido el buen comportamiento del que hace gala este chasis. Indudablemente, en terrenos en buen estado y en vías de primer orden, viajamos como auténticos privilegiados, en primera clase. La sensación de velocidad, con lo que ello implica, no la tenemos y nuestra principal preocupación será la de observar el velocímetro para no emocionarnos demasiado con el pedal derecho. No obstante, a este tipo de vehículos también hay que valorarlos en recorridos algo más complicados. Y es en éstos donde no ha fallado este A8. Para su tamaño y peso (rebajado hasta los 1.830 kg merced a la utilización del aluminio en la carrocería) es un vehículo bastante ágil. El coche se inscribe perfectamente en las curvas y podemos pasarlas a gran velocidad, pues la sensación de confianza y eficacia es muy alta, incluso sobre terrenos resbaladizos gracias a la tracción total quattro. En los giros más cerrados se muestra algo torpe, y es aquí es cuando notamos que no manejamos un deportivo, sino un modelo más burgués.¿Y las suspensiones? ¿Cómo se comportan? Pues la verdad es que, en este apartado, es el propio conductor el que decidirá la regulación de las mismas. A través del mando MMI y la pantalla del navegador se puede seleccionar entre tres tipos, en los que varía la firmeza de los amortiguadores e, incluso, la altura de la carrocería. Existe un modo, denominado automático, que deja al vehículo la responsabilidad de elegir el mejor tarado según el tipo de terreno, la velocidad y el estilo de nuestra conducción. Hemos probado exhaustivamente los dos modos restantes (Comfort y Dynamic) y las diferencias, sensibles, no provocan que nos encontremos con extremos. Es decir, con las suspensiones en Comfort, aunque la carrocería oscila algo más, no se pierde eficacia; y con la configuración Dynamic las suspensiones no son demasiado radicales, por lo que no se pierde comodidad en los viajes. Las pruebas que hemos realizado con los frenos (discos ventilados de 322 mm delante y de 280 mm detrás) nos han deparado un resultado magnífico. Su mejor frenada desde 140 km/h se queda bastante por debajo de los 70 m, (exactamente 68,6 metros) y aunque en posteriores detenciones estas cifras empeoran algo, se mantienen en unas cifras más que aceptables para el peso de este vehículo. Incidiendo algo más en el equipamiento de seguridad que se incluye, no faltan, de serie, el ABS, el control de tracción, el de estabilidad y casi todos los airbags imaginables, excepto el novísimo de rodillas, que aún no está presente y que, seguro, lo estará en futuras generaciones. El resto de la dotación de serie es bastante completa si estuviéramos hablando de un automóvil de inferior caché, pues se incluye climatizador, radio CD, control de velocidad de crucero y alarma, entre otros. Sin embargo, si valoramos que este modelo pasa de los 68.000 euros, pensamos que debería incorporar una serie de elementos sin coste extra como el navegador, el control de presión de los neumáticos, la ayuda al aparcamiento, la pintura metalizada o los espejos retrovisores con antideslumbramiento automático.En resumen, estamos ante una versión básica por nombre y precio del A8, pero que se muestra como más que suficiente y, en nuestra opinión, es la más interesante si lo comparamos con sus hermanos de gama. El motor es uno de los grandes protagonistas de esta prueba. Se trata de un seis cilindros en V de nuevo desarrollo, y que también está presente en el A6, que posee entre sus características la de mantenerse por debajo de los valores de emisiones establecidos por la norma EU4, que entrará en vigor en 2005 Tecnológicamente es muy avanzado y cuenta con sistema common rail de última generación e inyectores piezoeléctricos, que son capaces de inyectar combustible hasta cinco veces en un solo ciclo de trabajo, si bien los ingenieros de la marca han configurado este motor sólo para incluir cuatro. En determinadas ocasiones, como cuando se arranca o se necesita un extra de potencia, se recurre a una inyección doble. Con 233 CV y un par de 46 mkg entre 1.400 y 3.250 rpm, la entrega de potencia del propulsor es lineal y contundente y ésta se obtiene desde lo más bajo del cuentarrevoluciones. Como decíamos antes, esto se combina con una ausencia de ruido, sobre todo si lo comparamos con otras mecánicas de gasóleo. No es que sea uno de los motores Diesel más eficientes en cuanto a consumo, sus cifras son algo mayores que las que ofrecen Serie 7 o Clase S, pero la importancia de este apartado, teniendo en cuenta el coste de adquisición y la categoría de la berlina, queda en un segundo plano.Este Diesel está asociado únicamente al cambio automático Tiptronic de seis relaciones, sin posibilidad de contar con caja de cambios manual. El manejo del mismo destaca, como el resto del vehículo, por su suavidad y, aunque no es el más rápido del segmento, tampoco el conductor de este A8 necesita de reacciones ultrarrápidas, por lo que, en nuestra opinión, cumple de manera sobrada. El bastidor que acoge esta mecánica acoge muy bien estos 233 CV. Hay que tener en cuenta que está preparado para “aguantar" niveles de potencia superiores (hasta 450 CV que entrega el A8 4.2 de gasolina). Nos ha sorprendido el buen comportamiento del que hace gala este chasis. Indudablemente, en terrenos en buen estado y en vías de primer orden, viajamos como auténticos privilegiados, en primera clase. La sensación de velocidad, con lo que ello implica, no la tenemos y nuestra principal preocupación será la de observar el velocímetro para no emocionarnos demasiado con el pedal derecho. No obstante, a este tipo de vehículos también hay que valorarlos en recorridos algo más complicados. Y es en éstos donde no ha fallado este A8. Para su tamaño y peso (rebajado hasta los 1.830 kg merced a la utilización del aluminio en la carrocería) es un vehículo bastante ágil. El coche se inscribe perfectamente en las curvas y podemos pasarlas a gran velocidad, pues la sensación de confianza y eficacia es muy alta, incluso sobre terrenos resbaladizos gracias a la tracción total quattro. En los giros más cerrados se muestra algo torpe, y es aquí es cuando notamos que no manejamos un deportivo, sino un modelo más burgués.¿Y las suspensiones? ¿Cómo se comportan? Pues la verdad es que, en este apartado, es el propio conductor el que decidirá la regulación de las mismas. A través del mando MMI y la pantalla del navegador se puede seleccionar entre tres tipos, en los que varía la firmeza de los amortiguadores e, incluso, la altura de la carrocería. Existe un modo, denominado automático, que deja al vehículo la responsabilidad de elegir el mejor tarado según el tipo de terreno, la velocidad y el estilo de nuestra conducción. Hemos probado exhaustivamente los dos modos restantes (Comfort y Dynamic) y las diferencias, sensibles, no provocan que nos encontremos con extremos. Es decir, con las suspensiones en Comfort, aunque la carrocería oscila algo más, no se pierde eficacia; y con la configuración Dynamic las suspensiones no son demasiado radicales, por lo que no se pierde comodidad en los viajes. Las pruebas que hemos realizado con los frenos (discos ventilados de 322 mm delante y de 280 mm detrás) nos han deparado un resultado magnífico. Su mejor frenada desde 140 km/h se queda bastante por debajo de los 70 m, (exactamente 68,6 metros) y aunque en posteriores detenciones estas cifras empeoran algo, se mantienen en unas cifras más que aceptables para el peso de este vehículo. Incidiendo algo más en el equipamiento de seguridad que se incluye, no faltan, de serie, el ABS, el control de tracción, el de estabilidad y casi todos los airbags imaginables, excepto el novísimo de rodillas, que aún no está presente y que, seguro, lo estará en futuras generaciones. El resto de la dotación de serie es bastante completa si estuviéramos hablando de un automóvil de inferior caché, pues se incluye climatizador, radio CD, control de velocidad de crucero y alarma, entre otros. Sin embargo, si valoramos que este modelo pasa de los 68.000 euros, pensamos que debería incorporar una serie de elementos sin coste extra como el navegador, el control de presión de los neumáticos, la ayuda al aparcamiento, la pintura metalizada o los espejos retrovisores con antideslumbramiento automático.En resumen, estamos ante una versión básica por nombre y precio del A8, pero que se muestra como más que suficiente y, en nuestra opinión, es la más interesante si lo comparamos con sus hermanos de gama.