Seat Ateca 2.0 TDi 150 4Drive: prueba a fondo del SUV de moda

El Seat Ateca viene levantando polvareda, con una ejecución a tal nivel como para tratar de tú a tú a sus semejantes. Si me preguntas una cualidad, lo tengo claro: su chasis.
Lorenzo Alcocer - Fotos: Félix Macías -
Seat Ateca 2.0 TDi 150 4Drive: prueba a fondo del SUV de moda
Seat Ateca 2.0 TDi 150 4Drive: prueba a fondo del SUV de moda

Creo que para una gran mayoría y especialmente si creciste con el 600, la llegada de un nuevo Seat resulta especial por nuestros lazos de sangre y sentimentales con la marca española. Y en el caso del Ateca, más si cabe. Es el primer SUV de la marca, un modelo que se ha hecho esperar, a tenor de cómo estaba evolucionando el mercado desde que Nissan revolucionara el parque automovilístico de nuestras ciudades con el fenómeno Qashqai. Desde ese momento, la evolución del mercado ha hecho que no haya fabricante con un SUV en su gama. Seat se adaptó a los tiempos con aquel operativo y funcional, pero no apreciado como SUV, Altea Freetrack, y más recientemente con el exquisito León X-Perience. Pero la respuesta directa es este nuevo Ateca. Y, más pronto que tarde, veremos otro inédito SUV en la marca, integrado en la gama del futuro Seat Ibiza.

Seat Ateca: ¿cuáles son sus referencias?

El Qashqai ha sido estímulo y también referencia directa del Ateca. No sé hasta qué punto, el éxito del Nissan ha sido no transmitir una imagen pretenciosa, no querer ser un "duro" 4x4, sino algo más amable, equilibrado, comprometido y razonable para el uso al que iría diariamente destinado: la ciudad. El Ateca es incluso algo más corto (4,36 m) e igual de bajo (1,60 m) que el Qashqai, y hablamos de ser considerablemente más pequeño -por fuera- que esos otros rivales de entidad con los que tendrá que enfrentarse, como el renovado Kia Sportage (4,48 y 1,64 m, respectivamente), el Hyundai Tucson (4,47 y 1,65 m) e incluso también que el nuevo VW Tiguan (4,49 y 1,64 m), con el que comparte algunos elementos y características técnicas. Su diseño muy vinculado con el León termina por suavizar, creo, la imagen del Ateca.

A partir de ahí, el aprovechamiento del espacio parece mágico. Antes que nada, su equilibrado punto de caderas (altura de la banqueta de los asientos) hace comodísimo el acceso y salida, especialmente reseñable en la fila trasera por el espacio que libera... si además tratas con sillas infantiles. Ahí detrás, las cotas de habitabilidad son excepcionales (de lo mejor del segmento), tanto por espacio para las piernas, como por altura, y con una posición de piernas en el asiento muy natural. Delante, todos los mandos (asiento, cambio, volante y pedalier) te llevan a una posición de nuevo muy natural, incluso para que el conductor entusiasta se sienta integrado para su tarea... desde más arriba. Si tu obsesión es el maletero, hemos verificado unos buenos 450 litros, como un Qashqai 4x4 y solo 20 litros menos que un engrandecido Hyundai Tucson. No puede disponer el Ateca de la interesante banqueta deslizable del Tiguan (entre 400 y 495 litros verificados de maletero), pero sí de la apertura y cierre automatizado del portón y función manos libres. Se nota la modernidad del Ateca, por el equipamiento en todas las áreas que tiene a su disposición, aunque no llegue al nivel premium del Tiguan (amortiguación pilotada, cuadro virtual configurable, etc).

Seat Ateca

Seat Ateca 2.0 TDi 150 CV 4Drive: su chasis y tracción total

Esas compactas medidas también definen mucho la buena dinámica del Ateca, otro SUV con el que no renunciarás a rodar de la misma manera que como lo harías con un buen compacto convencional... De inmediato, el Ateca te transmite un tacto de chasis bueno. Lo sientes preciso de pisada y de guiado y no solo por lo que puedan aportar las llantas opcionales de 18 pulgadas con perfil reducido de neumático (225/50 R18). En curva lo diriges con la normalidad que te transmite una carrocería que balancea muy poco, con tacto de berlina, y reacciona muy progresivamente a los giros de volante. Las sensaciones, al margen de ver más alto que en un León, no distan de la dinámica del modelo compacto. De hecho, también tiene unas aptitudes frenando nada habituales entre los SUV, al menos con específicos neumáticos de asfalto.

La tracción 4Drive aporta trayectorias en curva muy neutras bajo fuerte aceleración, aunque no sería la tracción integral un elemento que elegiríamos para afinar la conducta del Ateca más allá de lo que no fuera rodar por nieve con los neumáticos apropiados o contemplándolo como un pseudo todo-terreno. En este caso, el Ateca tiene la capacidad técnica y operativa para afrontar obstáculos mucho más difíciles de los que cualquier propietario osará, seguro. Y es esos escenarios, por cierto, percibes una alta calidad general, por su solidez y refinamiento, a salvo de feos ruidos de suspensión, crujidos de carrocería o retemblores de habitáculo.

Su sistema Haldex de última generación es una solución ideal para adaptar el reparto de par a las necesidades del momento y así operar prácticamente como un tracción delantera en condiciones habituales (menos consumo). Su adaptación es automática, pero el Ateca presenta un mando para trabajar de partida con leyes específicas de tracción, motor y electrónica, según los modos Eco, Normal, Sport, Off Road, Snow e Individual. De esta manera, te aseguras mejorar tu conducción para tales fines. Más allá de lo evidente de cada modo, en Off Road puedes controlar el ángulo de inclinación y giro de volante. Y disponiendo de la visión periférica opcional, se pueden visualizar en la pantalla central los obstáculos que te rodean para asegurarte la trazada, como también para facilitarte las maniobras urbanas más complicadas. Por otro lado, en el modo Eco puedes valorar tu eficiencia como conductor, con gráficos que te estimulan a ser suave con el acelerador y el freno. Te pueden sorprender los buenos resultados, pero también la respuesta mecánica del Ateca en Eco y en cualquier otro modo parece dulcificada respecto a lo que podíamos esperar del motor 2.0 TDI 150 CV.

Seat Ateca 2.0 TDi 150 CV 4Drive: su rendimiento

No anda poco, pero parece faltarle esa contundencia que recuerdo de este motor a bajo régimen y que tanto repercutía en agrado y poderío de conducción en el modelo que fuera. En el Ateca, se expresa más pausadamente y tú debes intervenir más con el acelerador y la caja de cambios, de buen manejo, también por arrastrar una tracción integral y un peso ligero entre sus congéneres, pero que se va hasta los 1.565 kilos. También es más potente que los Qashqai, Tucson y Sportage (130 CV de un 1.6 dCi en el japonés y 136 CV de un 2 litros en los coreanos), pero no en todas las maniobras es más rápido que ellos, sobre todo cuando nos movemos en una 6ª que suma un desarrollo no poco generoso. Me pregunto si el carácter del motor responde también a un mayor control de las emisiones de escape. En cualquier caso, las cifras están ahí. Es solvente y consume poco. Pero sobre todo, en un SUV.

Seat Ateca

Seat Ateca 2.0 TDi 150 CV 4Drive: en resumen 

Aceleración. Le cunde más de lo que te pueda transmitir, porque sus cifras finales en la corta (aprovechando su óptima tracción) y larga distancia son de coche solvente. Sus tiempos, en el paso por los 100 km/h, 400 y 1.000 m son estos: 9, 16,5 y 31 segundos.

Cambio. Un buen cambio manual, de certeros guiados y precisas inserciones que no te exige ninguna atención extra, pero quizá sí a recurrir más a él por la suavizada respuesta de su motor. Su relación en el 6º marcha es de 56,2 km/h por cada 1.000 rpm.

Frenada. La capacidad para detenerse por completo está a la altura de vehículos compactos de aspiraciones deportivas. Referente entre los SUV, también por su sana actitud. Estos son sus registros para detenerse desde 140, 120 y 100 km/h, respectivamente: 79,9, 54 y 37 metros.

Consumos. Qué poco le influye los inconvenientes SUV del mayor peso, peor aerodinámica y fricciones de la tracción integral. Valores no tan lejanos a los de un coche convencional. Su cifras en ciudad y carretera, estas: 6,0 y 5,7 l/100 km. La media: 5,8 l/100 km.

Adelantamiento. En 5ª y 6ª sus registros son perores que sus rivales de 130 CV y tampoco tiene el poderío esperado en los cambios de ritmo en marchas cortas. No es lo contundente que recordábamos de un TDI 150 CV. Desde 80 a 120 km/h, al Seat Ateca 2.0 TDi 4Drive le lleva 7,0 s en 4ª marcha, 9,7 s en quinta y 13,4 s en sexta.

Habitabilidad. Siendo de los modelos más pequeños por fuera (y también ligero), es de los más amplios. Sus plazas traseras sorprenden por el espacio para piernas y altura que ofrecen. Como es habitual (no en el Honda CR-V), el túnel de transmisión condiciona el acomodo de un tercer pasajero. 139 cm es su anchura trasera y 80 cm su espacio para las piernas.

Maletero. Las versiones 4Drive homologan 25 litros menos de maletero. Los 450 litros verificados están dentro de la media del segmento y, siendo un modelo más pequeño, resulta meritorio. Pero hay rivales con 600 litros. 

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