Prueba: BMW 518d, redefiniendo los límites

Aunque nunca tuvo tan baja denominación, hoy día todos los números de este 518d justifican su existencia, con argumentos dinámicos y económicos para que lo tengas muy presente.
Lorenzo Alcocer -
Prueba: BMW 518d, redefiniendo los límites
Prueba: BMW 518d, redefiniendo los límites

Ya hemos visto recientemente en la Serie 3 y especialmen­te en la Serie 1, cómo BMW está bajando un peldaño para proponer primeras versiones que te pueden hacer du­dar, pero que finalmente creo que cubren con sobrada solvencia lo que debes exigir y puedes espe­rar de esas básicas opciones mecánicas. Pero lo creo pensando en el cliente particular, en el orgulloso propietario de un BMW, no en el gestor de flotas que pue­de ver en esta versión solo la mejor relación coste/imagen.

 

Este inédito 518d utiliza el mismo bloque 2.0d del reputado 520d de 184 CV, pero en su caso fijando su potencia en 143 CV. Por esos 41 CV menos, en la factura te ahorras 2.600 euros, que yo invertiría en el cam­bio automático de 8 velocidades y entonces tendrías un 518d Steptronic fabuloso, pero vayamos por partes.

 BMW 518d

No hace muchos años, un BMW 525 TDS E34 (1987-1995) repre­sentaba a la berlina Diesel más deportiva y dinámica del mercado. Su motor 2.5 Diesel de 6 cilindros era espectacular, por cómo y cuánto empujaba a partir de 2.000 rpm des­pués de cierto letargo y cómo estiraba hasta bien pasadas las 4.500 rpm. Quiero recor­dar, que esta versión fue la que empezó a poner contra las cuerdas la jerarquía de los motores de gasolina incluso en una marca pretendidamente deportiva como BMW y en las berlinas de rango superior.

 

Aquel blo­que 2.5 del 525 TDS rendía 143 CV, los mis­mos que hoy produce el 2.0d de 4 cilindros del 518d, pero ya te adelanto que uno y otro son incomparables: el 518d es más rápido, efi­ciente y sobre todo mucho más agradable de utilizar. Si cede un 22 por ciento de potencia respecto al 520d, solo se deja un 5 por cien­to del par que fluye a bajo régimen y ahí está la clave de sus buenos argumentos de funcio­namiento. El 518d tiene un rodar fácil desde el mismo momento en que te pones en movi­miento. Se presta a que cambies en las prime­ras marchas incluso por debajo de 2.000 rpm (no como aquél 525 TDS), que lo que recibes a continuación es una buena aceleración, la certeza de que está empujando y estás ganan­do velocidad. Vas insertando marchas y per­cibes que dispones de recursos para acometer los lógicos imprevistos. En ningún momento te sentirás submotorizado y sí percibes que conduces un coche rápido.

 BMW 518d

Cierto que con un 520d te llevas la sensación de conducir un co­che "deportivo", por solo ágil y dinámico en el 518d, pero si sabes traducir sus cifras de aceleración, te puedes hacer una idea: nuestra unidad de pruebas se ha movido en la franja de los 8 segundos en el 0 a 100 km y por muy poco no ha bajado de los 30 segundos en el kilómetro, referencia que empieza a definir a los coches muy solventes de motor. En defini­tiva, el 518d se desenvuelve a la altura de lo que puedes esperar de una berlina grande que luce escudo BMW.

 

En carretera, en todo caso no debes descui­dar el régimen del motor cuando has inserta­do la 6ª y el tráfico impone continuamente re­ducir la velocidad y relanzar el coche. Y no por debilidad del motor. No te creas que este 518d recurre a desarrollos cortos para compensar carencias: mueve un desarrollo final de casi 60 km/h por cada 1.000 rpm, o lo que es lo mismo, a 120 km/h circularás en 6ª a 2.054 rpm. Solo llevado a situaciones más extremas te ves en la necesidad de recurrir al cambio con más asiduidad, pero dentro de la lógica.

 

Rodador de fondo

Esto también con­lleva poder ver consumos en el ordenador pronto estabilizados entre 5,5 y 6,5 litros; y no mucho más, por subir tu velocidad de cru­cero hasta donde no nos dejan hacerlo. La au­tonomía media con su depósito de 70 litros se va por encima de los 1.000 kilómetros, por lo que sí anda mucho más de lo necesario; resul­ta agradable por su buen bajo régimen, con­sume muy poco y es el Serie 5 más barato...

 

Al margen de lo que ande, el 518d es igual­mente tan Serie 5 como otro cualquiera, y eso que no recuerdo haberme sentado ni conducido un "5" tan de serie como la unidad de pruebas que hemos tenido, como si los propios respon­sables de BMW cuestionaran la categoría de la versión o todo lo contrario, nos han querido mostrar su filosofía tal cual. Volante de pasta, asientos de tela, llantas de 17 pulgadas y perfil de neumático alto... en este sentido me ha falta­do algo del 'feeling' deportivo y lujoso del modelo.

 

Pero esto es una apreciación visual más que otra cosa. La amortiguación no tiene una orienta­ción deportiva, ni tiene por qué tenerla (a base de opciones tienes lo que quieras) y de inmedia­to lo sientes cómodo de pisada, pero como todo BMW, también reactivo y rápido de tren delan­tero. Pero es un coche equilibrado, con el que puedes ir rápido porque genera confianza, no te exige dotes, en parte, porque por motor tampo­co sientes que satures su bastidor de ancha hue­lla. Se desenvuelve muy bien en trazado abier­to y cerrado.

 

Resumiendo, la justa medida de todo (potencia, peso, ruedas, etc) hacen del 518d una versión muy razonable, equilibrada y resolutiva en todos los aspectos. Si los motores siguen optimizando sus curvas de rendimiento... ¿veremos un hipo­tético 516d de 120 CV? Yo no lo descartaría.

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