BMW 325i / Volvo S60 2.4T Óptima

El Volvo S60 cuenta con suficientes argumentos para hacerse con una parte importante del suculento pastel de ventas de su segmento, que en la actualidad se reparten de manera mayoritaria las berlinas medias alemanas. Buena prueba de ello es la versión 2.4T que se enfrenta sin ningún tipo de problemas con el renovado motor de seis cilindros y 192 CV de BMW.
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BMW 325i / Volvo S60 2.4T Óptima
BMW 325i / Volvo S60 2.4T Óptima

La marca sueca lleva un tiempo sorprendiéndonos agradablemente cada vez que lanza un nuevo modelo al mercado. El giro de 360° en su gama, que realizó tanto en lo que se refiere al diseño de sus coches como a la tecnología y variedad de motores, se puede dar por completado con la aparición de su nuevo S60. Y es que, en poco tiempo, Volvo ha pasado de ser una marca que ofrecía automóviles con una gran imagen de seguridad, pero con una estética más bien poco agraciada -o, para ser más exactos, poco adaptada a los gustos europeos-, a contar con una oferta de vehículos de corte moderno, con líneas atractivas y sugerentes, sin perder ni un ápice de su afamado nivel de seguridad. Pero el cambio de rumbo no sólo lo ha dirigido hacia el apartado de la estética, sino que también ha ido haciendo un excelente trabajo en cuanto a la puesta a punto de sus bastidores y motores. Y todo ello teniendo como objetivo principal ser admitido por derecho propio dentro del núcleo de los fabricantes no generalistas, y más concretamente, de los de procedencia alemana, léase Audi, BMW y Mercedes. Y, ciertamente, lo han conseguido ya que el S60 es un rival de categoría que se puede enfrentar sin ningún tipo de complejos con los modelos de estos tres fabricantes.

De las marcas citadas BMW es la que pone un cierto toque deportivo a todos sus modelos, independientemente del segmento en el que estén presentes, así que nada mejor que enfrentar al recién llegado con uno de sus modelos estrella, el 325i que, además, estrena motor. El 325i es el camino intermedio entre el recientemente estrenado 330 y el 320, y sustituye al 323, que anunciaba una potencia de 170 CV. La arquitectura de este motor es idéntica de la del motor de seis cilindros en línea de 3 litros del que se deriva, con la rebaja de la carrera de los 89,6 mm a 75 mm en el 2.5; además, se han efectuado modificaciones en los sistemas de admisión y escape con el fin de cumplir con las más recientes normativas anticontaminación. En Volvo, han apostado por un motor turbo de bajo soplado que anuncia 8 CV más que el BMW, es decir, 200 CV al mismo régimen que el de éste último. Otra diferencia significativa es que el S60 2.4T tiene un cilindro menos que el BMW, pero esta carencia se suple con la presencia del turbocompresor y, al final, no se ve reflejada en ningún apartado. Cuando se trata de motores de este calibre, resulta ciertamente complicado decir cuál va mejor, ya que su rendimiento es francamente bueno en ambos casos, con las lógicas particularidades y matices. Sí que es de destacar que el motor del Volvo, con el turbocompresor soplando, consigue una mayor rapidez a la hora de subir de vueltas desde el ralentí que el de su rival alemán. Y eso que el BMW lo hace con una facilidad y suavidad encomiables.

Para nuestra comparativa hemos optado por las versiones dotadas con cambio automático/secuencial, que suponen una importante mejora en cuanto a comodidad de uso se refiere y no pierden absolutamente nada con respecto a un cambio manual convencional. BMW denomina a su sistema Steptronic y cuenta con tres posibilidades de uso, dos automáticas y una manual. En modo automático existen dos modos, uno normal, en el que el cambio va buscando siempre la marcha más larga y cambiando a unas revoluciones medias, y otra Sport en la que los cambios se efectúan siempre en la zona alta del cuentarrevoluciones. Para pasar a modo secuencial manual, simplemente hay que desplazar la palanca hacia el pasillo de la izquierda e ir accionando la palanca hacia arriba si queremos subir de marcha y hacia atrás cuando queremos bajar. En teoría, el cambio secuencial es como uno manual, pero sin embrague. Al acercarnos a la zona de corte, cambia de marcha automáticamente y, si pisamos a fondo el acelerador circulando a baja velocidad, el cambio reduce las marchas que cree necesarias para ganar velocidad de forma rápida. Sin embargo, cuando paramos completamente el coche, el cambio no pone automáticamente la primera velocidad. Bajo la denominación de Geartronic Volvo ofrece un sistema que, de verdad, cuenta con los dos sistemas, automático y manual, en uno. En su posición secuencial, la caja de cambios del Volvo es totalmente manual, no cambia de marcha, ni hacia arriba, ni hacia abajo y, únicamente, cuando paramos el coche el sistema inserta de forma automática la primera marcha. Cada sistema tiene sus ventajas y, por tanto, sus partidarios, pero también sucede a la inversa: uno corrige ciertos "despistes" en la conducción que, para algún usuario, son usos voluntarios que no desean que sean interferidos por automatismos… El paso de las marchas en el Geartronic es tan rápido y eficaz como si contáramos con un cambio manual, sólo que mucho más cómodo. En su modo automático, sorprende por la suavidad con que realiza el cambio de marcha, sobre todo las reducciones, de tal forma que en el interior apenas se deja notar que se están produciendo estos cambios.

La marca sueca lleva un tiempo sorprendiéndonos agradablemente cada vez que lanza un nuevo modelo al mercado. El giro de 360° en su gama, que realizó tanto en lo que se refiere al diseño de sus coches como a la tecnología y variedad de motores, se puede dar por completado con la aparición de su nuevo S60. Y es que, en poco tiempo, Volvo ha pasado de ser una marca que ofrecía automóviles con una gran imagen de seguridad, pero con una estética más bien poco agraciada -o, para ser más exactos, poco adaptada a los gustos europeos-, a contar con una oferta de vehículos de corte moderno, con líneas atractivas y sugerentes, sin perder ni un ápice de su afamado nivel de seguridad. Pero el cambio de rumbo no sólo lo ha dirigido hacia el apartado de la estética, sino que también ha ido haciendo un excelente trabajo en cuanto a la puesta a punto de sus bastidores y motores. Y todo ello teniendo como objetivo principal ser admitido por derecho propio dentro del núcleo de los fabricantes no generalistas, y más concretamente, de los de procedencia alemana, léase Audi, BMW y Mercedes. Y, ciertamente, lo han conseguido ya que el S60 es un rival de categoría que se puede enfrentar sin ningún tipo de complejos con los modelos de estos tres fabricantes.

De las marcas citadas BMW es la que pone un cierto toque deportivo a todos sus modelos, independientemente del segmento en el que estén presentes, así que nada mejor que enfrentar al recién llegado con uno de sus modelos estrella, el 325i que, además, estrena motor. El 325i es el camino intermedio entre el recientemente estrenado 330 y el 320, y sustituye al 323, que anunciaba una potencia de 170 CV. La arquitectura de este motor es idéntica de la del motor de seis cilindros en línea de 3 litros del que se deriva, con la rebaja de la carrera de los 89,6 mm a 75 mm en el 2.5; además, se han efectuado modificaciones en los sistemas de admisión y escape con el fin de cumplir con las más recientes normativas anticontaminación. En Volvo, han apostado por un motor turbo de bajo soplado que anuncia 8 CV más que el BMW, es decir, 200 CV al mismo régimen que el de éste último. Otra diferencia significativa es que el S60 2.4T tiene un cilindro menos que el BMW, pero esta carencia se suple con la presencia del turbocompresor y, al final, no se ve reflejada en ningún apartado. Cuando se trata de motores de este calibre, resulta ciertamente complicado decir cuál va mejor, ya que su rendimiento es francamente bueno en ambos casos, con las lógicas particularidades y matices. Sí que es de destacar que el motor del Volvo, con el turbocompresor soplando, consigue una mayor rapidez a la hora de subir de vueltas desde el ralentí que el de su rival alemán. Y eso que el BMW lo hace con una facilidad y suavidad encomiables.

Para nuestra comparativa hemos optado por las versiones dotadas con cambio automático/secuencial, que suponen una importante mejora en cuanto a comodidad de uso se refiere y no pierden absolutamente nada con respecto a un cambio manual convencional. BMW denomina a su sistema Steptronic y cuenta con tres posibilidades de uso, dos automáticas y una manual. En modo automático existen dos modos, uno normal, en el que el cambio va buscando siempre la marcha más larga y cambiando a unas revoluciones medias, y otra Sport en la que los cambios se efectúan siempre en la zona alta del cuentarrevoluciones. Para pasar a modo secuencial manual, simplemente hay que desplazar la palanca hacia el pasillo de la izquierda e ir accionando la palanca hacia arriba si queremos subir de marcha y hacia atrás cuando queremos bajar. En teoría, el cambio secuencial es como uno manual, pero sin embrague. Al acercarnos a la zona de corte, cambia de marcha automáticamente y, si pisamos a fondo el acelerador circulando a baja velocidad, el cambio reduce las marchas que cree necesarias para ganar velocidad de forma rápida. Sin embargo, cuando paramos completamente el coche, el cambio no pone automáticamente la primera velocidad. Bajo la denominación de Geartronic Volvo ofrece un sistema que, de verdad, cuenta con los dos sistemas, automático y manual, en uno. En su posición secuencial, la caja de cambios del Volvo es totalmente manual, no cambia de marcha, ni hacia arriba, ni hacia abajo y, únicamente, cuando paramos el coche el sistema inserta de forma automática la primera marcha. Cada sistema tiene sus ventajas y, por tanto, sus partidarios, pero también sucede a la inversa: uno corrige ciertos "despistes" en la conducción que, para algún usuario, son usos voluntarios que no desean que sean interferidos por automatismos… El paso de las marchas en el Geartronic es tan rápido y eficaz como si contáramos con un cambio manual, sólo que mucho más cómodo. En su modo automático, sorprende por la suavidad con que realiza el cambio de marcha, sobre todo las reducciones, de tal forma que en el interior apenas se deja notar que se están produciendo estos cambios.

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