Honda Accord 2.0i 16v VTEC Sport 4p

La séptima generación del modelo Accord ha llegado recientemente al mercado español y viene decidida a conseguir un hueco en el complicado y pobladísimo segmento de las berlinas medias. Los argumentos más fuertes para conseguir este fin se apoyan en una mecánica potente, un bastidor que permite un comportamiento deportivo, un interior cuidado y una dotación de serie a la que sólo se puede reprochar la falta de los controles de tracción y estabilidad.
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Honda Accord 2.0i 16v VTEC Sport 4p
Honda Accord 2.0i 16v VTEC Sport 4p

El Honda Accord resulta agradable a la vista debido a su atractivo diseño. No se puede decir que sea un exterior rompedor a la manera del Renault Mégane o del Nissan Primera, pero sí destaca su afilado morro en el que resalta la “H” de la marca en una calandra con rejilla deportiva. Su robusta trasera también es digna de mención por el diseño simétrico y despejado que tiene.

El diseño de esta carrocería se ha desarrollado con el objetivo de disponer de la mejor cifra de coeficiente de penetración del segmento (un 0,26, el mismo que ofrecía el Opel Calibra) y lo ha conseguido, lo que nos puede dar una idea del carácter y la intención deportivos del coche. Estas características se acentúan, en cuanto a diseño exterior se refiere, mediante los tiradores de las puertas metálicos y las llantas de aleación de 16 pulgadas.

Sin embargo, no sólo se respira aire deportivo en el exterior. Si nos adentramos en este Accord, con acabado Sport, encontramos unos asientos muy cómodos y de correcta sujeción tapizados en Alcántara y cuero con un tacto verdaderamente agradable. Los elementos deportivos se completan con el volante y la palanca de cambios forrada en cuero, el pomo y los pedales de aluminio y el salpicadero con acabados en un material que imita el carbono. Para completar el aspecto deportivo, no hubiera estado mal que el fondo de los relojes fuera blanco y no negro. De todas formas, a nosotros el contraste entre el negro y el rojo no nos disgusta y, además, nos parece cómodo de leer, sobre todo, cuando hay poca luz.

La posición ideal de conducción no resulta complicada de conseguir, ya que dispone de regulación manual en altura de la banqueta para el conductor. La visibilidad desde el puesto de conducción no es muy satisfactoria mirando a través de la luneta trasera. Esto se debe a que hay tres reposacabezas traseros y a que, por diseño, este tipo de carrocería, con la trasera bastante alta, reserva poco espacio para esta luneta. Desde el puesto de conducción, se puede acceder de manera muy cómoda al accionamiento de los elevalunas de las cuatro puertas y la regulación de los espejos retrovisores –desde los mandos situados en la puerta- y a la apertura remota del tapón de la gasolina y del maletero, desde unas palanquitas situadas en el suelo del coche a la izquierda del conductor. El resto de los mandos y la multitud de huecos que se pueden encontrar en el salpicadero están colocados de manera correcta y son de fácil e intuitivo accionamiento y uso, respectivamente. Hay dos huecos en este interior que son dignos de mención: el guardagafas –encima del retrovisor interior- y la profunda guantera – para llevar el teléfono móvil, un pequeño cuaderno, bolígrafos, alguna tarjeta e incluso monedas sueltas- que hay debajo del equipo de música a la altura de la palanca de cambios.

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