El eficaz programa para evitar la extinción del cóndor de los Andes

El cóndor de los Andes es una de las aves más grandes del planeta (sus alas alcanzan los 3 metros), más longeva (llegan a los 70 años), y cumple un rol vital. Al ser carroñero, se encarga de mantener limpia una región donde, por el frío, un animal muerto podría tardar en descomponerse y convertirse en un foco infeccioso.

El cóndor de los Andes es una especie catalogada como vulnerable.
El cóndor de los Andes es una especie catalogada como vulnerable.

Desde hace décadas, la supervivencia del cóndor de los Andes se enfrenta a innumerables amenazas a lo largo de su extensa área de distribución. Son víctimas de cazadores o mueren por culpa de agroquímicos, la ingestión de balas de plomo (con las que muchas veces matan animales) o cebos tóxicos (que los agricultores echan al ganado muerto para combatir a grandes depredadores), y también chocan contra cables de alta tensión.

Por ese motivo, la especie fue catalogada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su extinción advierte que algo anda mal en el ecosistema y que, tarde o temprano, eso también va a afectar a los seres humanos. "Siento que perder a los cóndores es como perder a las nieves eternas de las montañas", confiesa el biólogo argentino Luis Jácome, que ganó un Premio Rolex a la Iniciativa en 1996 por su proyecto para salvar a esta ave tan amenazada.

Jácome encabeza desde 1991 esfuerzos para prevenir la desaparición de estos animales

Como líder del Programa de Conservación del Cóndor Andino, Jácome encabeza desde 1991 esfuerzos para prevenir la desaparición de estos animales. Su trabajo incansable y dedicación fueron recompensados con este galardón, que dio el empujón que necesitaba. Al año siguiente, junto a sus colegas, puso en libertad al primer polluelo de cóndor nacido en cautiverio. "Gracias a este reconocimiento comenzamos con el programa de reintroducción. La primera suelta de esos primeros pichones fue increíble", aseguró Jácome.

Jácome ganó el Premio Rolex a la iniciativa en 1996 por su proyecto para salvar a esta ave.
Jácome ganó el Premio Rolex a la iniciativa en 1996 por su proyecto para salvar a esta ave. Foto: Forbes.

Ya hace tres décadas que Jácome creó el Programa Conservación del Cóndor Andino (PCCA), una iniciativa conjunta entre Argentina y Chile. "Cuenta con pilares importantes. Uno consiste en el rescate. Cuando un cóndor está en problemas se le brindan atenciones de alta tecnología y complejidad. Otro de los pilares es la incubación artificial, porque estas aves tienen muy baja tasa reproductiva", detalló el experto.

La hembra pone un único huevo por temporada y luego pasa dos años criando al polluelo. Lo que ideó el biólogo es un sistema para retirarle el huevo a las aves en cautiverio y así lograr que rápidamente pongan otro. Eso sí, luego el equipo debe encargarse de hacer de mamá, tarea nada fácil. Para evitar que las crías se identifiquen con los humanos, los especialistas usan títeres con aspecto de cóndor.

"Este proceso dura unos dos meses; a continuación, metemos a los pájaros de la misma edad en un espacio cercado, donde completan su plumaje ocre, propio de un juvenil

"Este proceso dura unos dos meses; a continuación, metemos a los pájaros de la misma edad en un espacio cercado, donde completan su plumaje ocre, propio de un juvenil. A los 6 meses, están listos para ser introducidos en la naturaleza", aclara Jácome. La estrategia, tomada del Zoológico de Los Ángeles (Estados Unidos), resultó exitosa. Ya ha crecido 79 polluelos de aves en cautiverio.

En el CRET (Centro de Recuperación de Especies) de Temaikèn Bioparque, cerca de Buenos Aires, los cóndores nacidos en cautiverio se someten a un examen de rutina.
En el CRET (Centro de Recuperación de Especies) de Temaikèn Bioparque, cerca de Buenos Aires, los cóndores nacidos en cautiverio se someten a un examen de rutina. Foto: Forbes.

La inserción del cóndor de los Andes en su hábitat

Lo cierto es que la inserción de los cóndores en su hábitat es una operación compleja. Se necesita que dos personas lo observen durante los primeros días de la puesta en libertad.

Para lograr este monitoreo, las aves están equipadas con diminutos transmisores vía satélite creados por el PCCA, en cooperación con el Goddard Space Flight Center de la NASA.

Los vigías cuidan de que nada les ocurra y cuando se duermen les acercan grandes trozos de carne para que tengan alimento a la mañana siguiente

Los vigías cuidan de que nada les ocurra y cuando se duermen les acercan grandes trozos de carne para que tengan alimento a la mañana siguiente. “Ésta es una herramienta realmente poderosa. Las tecnologías de seguimiento nos enseñan qué lugares son específicamente importantes para ellos", asegura el líder de PCCA y también presidente de la Fundación Bioandina Argentina.

Gracias a Jácome y a una red internacional de apoyo, el cóndor andino vuelve a planear sobre las cumbres. Su programa, que comprende incubación artificial, cría sin contacto humano y un centro de rescate y rehabilitación, ha logrado introducir 219 cóndores andinos en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Venezuela.

Fuente: Forbes Argentina.

La población del cóndor de California se redujo peligrosamente a 22 individuos en la década de 1980.

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