Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal 2016

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Cada año, a finales, se aprueba la Ley de Ingresos y la Miscelánea Fiscal, que determina cuánto gastará el gobierno y qué impuestos cobrará a los contribuyentes en el siguiente año. Después de la aprobación, el debate es inevitable. Algunos opinan que las medidas no resuelven los problemas de raíz y que, por lo contrario, resultan ser “parches”. Otra crítica es que el sistema fiscal mexicano permite la evasión y no ha logrado incrementar la base de contribuyentes. Otros países de Latinoamérica han sido más pragmáticos al aumentar las recaudaciones por consumo y reducir el ISR.

 

Dejando el debate a un lado, ¿cómo le benefician o afectan a los automovilistas las disposiciones fiscales para 2016?

 

Liberalización de los precios de la gasolina

 

 

México es uno de los pocos países en los que los precios de los combustibles son determinados por el gobierno y no por las leyes del mercado. Aunque el Estado seguirá controlándolos, sus fluctuaciones se calcularán en 2016 y 2017 según los precios en Estados Unidos y se permitirán tanto las variaciones al alza como a la baja.

 

A partir de 2016, el Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS) que grava los combustibles, dejará de ser una tasa variable y se convertirá en un monto fijo: 4.16 pesos por litro de gasolina Magna, 3.52 de la Premium, 4.58 del diésel y 3.52 pesos del etanol y otros combustibles no fósiles.

 

Asimismo, los precios se mantendrán dentro de una banda de fluctuación, para evitar aumentos (o descensos) abruptos. Los mismos se determinarán según la inflación proyectada, para asegurar que los incrementos no descompensen –en teoría– la economía de los ciudadanos.

 

Estas medidas prepararán al país a la liberalización del mercado de los combustibles, prevista para 2018. Entonces, además de las gasolineras de Pemex, también habrá de BP, Chevron, Citgo, Exxon-Mobil, Hess, Shell, Sunoco, Texaco y de tantas marcas como la iniciativa privada lo desee.

 

Autos deducibles hasta por 175,000 pesos

 

 

El monto máximo que se puede deducir de la compra de automóviles aumentó de 130 mil a 175 mil pesos (o 200 pesos diarios, en el caso de leasing). Por supuesto, los contribuyentes pueden comprar coches del valor que deseen, pero solo deducirán el tope de 175,000. Ya que las pick-ups no se usan para el transporte de pasajeros, se pueden deducir en su totalidad, tal como se ha hecho hasta ahora.

 

Aunque esta medida es benéfica, el tope máximo todavía es limitado, ya que sigue manteniendo la flotilla de coches en rangos de precios con escasa protección pasiva y activa. Sin excepción, los automóviles de hasta 175,000 pesos disponibles en México se fabrican en países en los que no se exigen las normas de choques estadounidenses o europeas. De éstos, los mejor calificados por Latin NCAP no ofrecen el mismo nivel de seguridad que vehículos similares destinados a mercados del Primer Mundo.

 

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