Jeep Cherokee TrailHawk: prueba de manejo

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Creemos que la enorme ganancia de estabilidad en asfalto, donde se rodará más, es más valiosa que la pérdida en el recorrido de la suspensión que notamos al adentrarnos en terrenos extremos. La reductora y el bloqueo de diferencial trasero se encargan de asegurar una incursión menos forzosa a sitios a los que sus rivales no entrarían. 
 
El gran logro en la Cherokee es que así mantenga respetables capacidades fuera de carretera, el moderno esquema de suspensiones (adiós al eje rígido trasero) implica un andar excelente en autopista y correcto en ciudad, mientras que sus aptitudes de giro en tramos curveados están sobradas para su perfil familiar.
 
En ciudad hay algunos momentos de indecisión y transiciones inesperadas, dada la cantidad de marchas. En llano y por debajo de los 140 km/h la Cherokee nunca pasó de séptima por más que quisiéramos.
 
La TrailHawk resolvió muy bien su equilibrio dentro y fuera del pavimento y el equipamiento es ejemplar en cuanto a seguridad se refiere. Un punto en contra es una caja innovadora, pero con mucho por mejorar. 
 
NOS GUSTA
Apariencia riesgosa
Atención al detalle
Balance On-Off Road
 
NOS GUSTARíA
Mayor espacio interior
Caja más inteligente y mejor relacionada                                                                                                                                         
Luces de xenón
 

Resumen técnico

 

MOTOR

Tipo/cilindrada: V6, 3.2 l

Potencia máxima: 271 hp a 6.500 rpm

Par máximo: 324 Nm a 4,400 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, nueve velocidades

Tracción: Integral permanente con reductora

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 462 x 190 x 172 cm

Distancia entre ejes: 271 cm

Cajuela: 412 l

Tanque de combustible: 60 litros

Peso vacío: 1,949 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 18.53 s

Rebase 80 a 120 km/h: 8.13 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 49.2 m  

 
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