Chevrolet Cavalier Premier 2018: prueba de manejo

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89)                          Fotos: Carlos Quevedo

 

Es muy fácil ser crítico con el Cavalier: un sedán compacto con un 1.5 litros que luce chico en el segmento y un precio mayor al de rivales coreanos con motores de dos litros y más bolsas de aire. Solo con esos datos, el camino de este resucitado tricuerpo, ahora de la mano de la división china de General Motors, luce complicado en el surtido y disputado mercado local.

 

Pese a que empieza con el pie izquierdo, algunas buenas impresiones iniciales durante el lanzamiento nos incitaron a querer analizarlo más a fondo, a ver si podíamos encontrarnos con algo que pudiera justificarlo pese a su polémica procedencia y su minúsculo impulsor, que en sí no estaría mal si tan solo el costo reflejara esa característica.

 

 

Aunque se ubica por debajo del Cruze, el Cavalier más accesible se encuentra a un precio superior al de vertientes de acceso de un Hyundai Elantra o un Kia Forte, que por su planteamiento son más rivales del mencionado Cruze.

 

Eso se hace evidente cuando empiezan a pasar los kilómetros y notamos diversos pormenores en su cabina que indican un ahorro que lo acerca al nicho de compactos de entrada, véase un SEAT Toledo, aunque sin llegar a la falta de elaboración de un Peugeot 301.

 

 

Empezando por lo bueno, destacamos los asientos frontales, con una cabecera bien ubicada, buen soporte y poca fatiga pese a que no hay apoyo lumbar. En lo demás, es fácil quedarse extrañando un volante forrado en piel o que se ajuste en profundidad (el pomo y el freno de mano tampoco están revestidos), un contraste mejor de la por demás buena pantalla táctil cuando el día es muy soleado, algún fondo de hule en los portaobjetos para así evitar ruidos de lo que ahí se ponga, una guantera que no caiga de golpe al abrirla, un espejo de vanidad en la visera del conductor o más mandos iluminados, pues los de los cristales, los del volante y las perillas del volumen o el cambio de emisora en la radio quedan a oscuras.

 

 

Sus calidades están bien resueltas en general así no opte por lo vistoso. Saca la cara una lámina texturizada que recorre parte del tablero y continúa en las puertas, pieza que, además, puede ser de un color contrastante según se quiera. En la cajuela es curioso cómo no toda la tapa está alfombrada en su cara interna, pero la zona de chapa metálica expuesta tiene prensado el logo de Chevrolet, como compensando de una manera ingeniosa un detalle asociable a un coche de bajo costo.

 

Chevrolet enfatiza en resaltar el espacio atrás y aunque en nuestras mediciones no resultó muy excepcional a lo largo, a lo alto mostró un valor bueno. Otro factor positivo en la segunda hilera es la luminosidad por la forma de los cristales, lo que de paso favorece muchísimo la visibilidad en los ¾ traseros.

 

 

Hay que empezar por lo que más llama la atención, para bien y para mal, en este nuevo Cavalier: el motor. El cuatro en línea aspirado de 1.5 litros proviene de la familia S-Tec, de largo recorrido en China e incluso en Latinoamérica, pues un derivado de 1.4 litros está presente en el Sail, sedán subcompacto que en países como Colombia ya le puso fin (por fin) al Aveo.

 

 

En el caso de este 1.5, las comedidas cifras de potencia y torque asustan a aquellos que solo califican y juzgan desde su escritorio, pues la relación peso/potencia es de unos convencionales 11.5 kilos por caballo si tomamos como referencia el peso que nos dio en báscula nuestra unidad de pruebas. En la vida real, hallamos un conjunto pensado a conciencia por lo bien aprovechado. Lo poco que hay logra cumplir a cabalidad su tarea porque General Motors supo relacionar muy bien la caja automática para que ésta, en las lentas y no siempre refinadas transiciones entre sus seis escalones (suele haber alguna patadita de segunda a tercera), no haga al propulsor caer demasiado de vueltas, así que la operación procura no salirse de la zona eficiente y además se favorece por un acelerador con poco retraso.

 

 

En números, el Cavalier termina acelerando y recuperando mejor que un más pequeño Sonic con un 1.6 en teoría con mejor desempeño y también con una transmisión automática de seis cambios. Es marginalmente más lento que un viejo Jetta Clásico aún cuando el Chevrolet tiene medio litro menos de desplazamiento y al anterior Cruze 1.8 (AT6), con el que se comparten algunos componentes de la plataforma Delta II, logra ganarle en la cifra de adelantamiento de 80 a 120 km/h. ¿Conclusión? No es trágicamente lento, o no es la tortuga que muchos podrían esperar porque de hecho se desenvuelve con dignidad en la mayoría de situaciones que enfrentará, no sin antes tener que considerar que, como en otros coches similares, se necesitará anticipación, poco miedo al pedal derecho y rebajar con frecuencia dos marchas para maniobras delicadas, véase pasar un vehículo de carga lento o incorporarse a una autopista rápida. Arriba de las 3,500 rpm es cuando se empieza a sentir una ganancia de energía palpable, que cobra más dramatismo por lo escandaloso del 1.5, poco aislado de la cabina.

 

 

No, no estamos justificando que se cobren mínimo 280,000 pesos por un 1.5 cuando hay alternativas con dos litros, pero la historia no es tan mala como parece y, teniendo en cuenta los consumos que se pueden conseguir, este Cavalier podría ser una compra interesante de cara a taxistas a la búsqueda de rendimiento y no de desempeño, argumento que cobra fuerza gracias al sistema Auto Stop de apagado y encendido automático en detenciones temporales, atributo raro en este nicho que le otorga algo de eficiencia adicional a este Chevy importado del gigante asiático.

 

 

En otros apartados dinámicos el resultado fue bueno. Que su arquitectura sea adaptada de la usada por el pasado Cruze o el Buick Excelle/Verano (o sea, un Opel Astra J) se traduce en un esquema de suspensión resuelto como en coches modernos similares, con un andar balanceado y refinado, solo con leve toque rígido que le provee suficiente aplomo y que si bien no previene un balanceo considerable al límite, no implica compromisos en la seguridad activa en parte por un control de estabilidad que actúa con decisión, por unas llantas de decentes especificaciones y por una dirección no tan directa para sus poco más de dos y media vueltas entre topes, pero que goza de una asistencia fija tirando a lo dura que da confianza.

 

 

Solo los frenos podrían tener una modulación más exacta, pues el recorrido del pedal es un poco largo y esponjoso, aunque en lo gradual de sus paradas no llega a la poca precisión de algunos Volkswagen. A veces, de poner el pie repentinamente sobre el freno sin ejercer mucha presión, se transmitía una rara vibración. Las distancias fueron buenas y la fatiga, poca, pero hay que hacer la salvedad que el Cavalier Premier goza de discos atrás y mejores llantas en relación a los tambores traseros y gomas de aparente menor calidad en el  compuesto en el Cavalier LT (Goodyear Assurance vs Giti Comfort).

 

 

Viéndolo más allá de los prejuicios ocasionados ya sea por su nombre o procedencia, es fácil concluir y afirmar sin tapujos que el Cavalier es un buen auto. ¿Pero es un buen auto para casi 284,000 pesos de un LT o los casi 312,000 de este Premier evaluado? Lo que necesita para ser exitoso es estar en la órbita de precios correcta, junto al comentado SEAT Toledo... pero es muy fácil decirlo desde aquí y es obvio que hay muchas complejidades de por medio para que se logre un valor más competitivo, algo que esta novedad de General Motors necesita con urgencia.

 

Unidad probada

311,900 pesos (a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      Equilibrio comodidad-estabilidad

-      Caja automática bien aprovechada

-      Asientos anatómicos

 

NOS GUSTARÍA

-      Airbags de cortina

-      Discos traseros en el LT

-      Precio acorde a lo que es

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1,485 cc

Potencia máxima: 107 HP a 6,000 rpm

Par máximo: 142 Nm a 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Peso vacío: 1,230 kg

Tanque de combustible: 46 litros

Largo x ancho x alto: 454 x 177 x 146  cm

Distancia entre ejes: 260 cm

Cajuela: 405 litros

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 20.51 s

Rebase 80 a 120 km/h: 13.47 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 41.89 m

Consumo medio: 15.3 km/l

 

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